Sección
4
¿QUÉ ES LA REVOLUCIÓN?
Introducción
En estos momentos del globofascismo corporativo estadounidense y europeo,
especialmente en Venezuela y América Latina, existen razones práxico-teóricas
suficientes para reconsiderar, reevaluar y redefinir el concepto de revolución,
es decir, precisar la Revolución Bolivariana misma. Desde luego, esta no es una
pretensión científica o filosófica fácil. Una cosa es hacer la revolución
diariamente, en el Plan "Robinson" o "Barrio Adentro", otra
cosa es hacer y pensarla transhistóricamente en una clase de ciencia política
de la ULA. Además, en la ULA misma, en la Alcaldía, en la Gobernación,
Revolución es el tópico fundamental de los fenómenos que han llegado a ser
conocidos como „Socialismo“, „Comunismo“ o „Marxismo-Leninismo“ o
„Terrorismo“, cuestiones no muy queridas en la política exterior, en el
mundo occidental, por el Globofascismo yanquí-europeo. No obstante, sin saber
de qué se trata, hoy día la "revolución" es una palabra usada para
cualquier cosa por todo el mundo, inclusive por Bush y Rumsfeld.
En la Parte I analizaremos el contexto histórico del concepto de la revolución,
y las teorías correspondientes. En la Parte II analizaremos la problemática de
globalizar la Revolución Bolivariana. Entonces, presentaremos muy
concentradamente la esencia y la existencia, la práxis y la teoría de las
principales concepciones burguesas y proletarias de la Afirmación (Revolución
Francesa) y de la Negación (Revolución de Octubre) dentro del mismo proceso
del trabajo globalizado moderno, dentro del sistema capitalista mundial
contemporáneo. Claro que sí, es necesario analizar los aportes revolucionarios
del llamado "Tercer Mundo”, de los pueblos de África, Asia y América
Latina -- Sudáfrica, Ghana, Zimbabwe, Namibia, Argelia, China, Vietnam, Cuba,
Chile, etc., pero ya existen centenares de libros sobre este tema, tal inmensa
investigación detonaría los límites científicos de esta ponencia específica.
De cualquier modo, todos ellos, de una u otra manera, han enfocado sus ideas e
inspiraciones revolucionarias fundamentales dentro de la misma contradicción de
la Revolución Francesa, como parte de la Negación sistémica dialéctica
global del trabajo internacional y del capital mundial, es decir, en el contexto
de las teorías sobre el desarrollismo, la dependencia, el imperialismo, el
corporatismo del complejo industrial militar y la globalización. Finalmente,
trataremos de enfocar la Revolución Bolivariana dentro del contexto del
globofascismo alias el "neoliberalismo salvaje".
Primero, viviendo en un continente tan religioso, veremos lo que Jesucristo ha
dicho en la Sagrada Biblia a sus discípulos en cuanto a la "disensión",
o sea, la revolución; y también lo que Marx ha pensado en cuanto al
"suspiro de la criatura oprimida", al "corazón de un mundo sin
corazón".
PARTE I
1. Crítica en positivo a la Creencia Cristiana Conservadora de la Revolución
En Venezuela, precisamente la creme de la creme divina de la Iglesia Romana Católica,
especialmente el Monseigneur Balthazar Porras, actúa como golpista, saboteando
activamente la Revolución Bolivariana. Desde hace más de un siglo y medio, el
revolucionario Carlos Marx ha tenido un mensaje urgente a los Bolivarianos;
enfatizó que toda crítica social revolucionaria contra el viejo régimen
feudalista obsoleto, tenía que empezar con la crítica no sólo de la religión
absolutista romana católica misma, sino de todo tipo de religión.
En tiempos de la Revolución Francesa, esto es precisamente lo que casí todos
los pensadores burgueses habían hecho para crear una nueva sobreestructura
capitalista industrial, y así con una práxis y teoría revolucionaria
invencible eran capaces de derrocar la podería divina clerical, de separar la
Iglesia inquisitorial del Estado aristócrata feudalista, y de lograr la hegemonía
del poder político para la Revolución Industrial capitalista económica.
Destruir la sobreestructura religiosa ideológica feudal era instrumental para
introducir la dominación política de la Razón, es decir, del Capital, del
Estado moderno, contra todos los gobiernos moribundos "por gracia divina de
Dios". Ab ovo, la religión cristiana ha sido un producto geocéntrico
ideológico del Imperio Romana, de la producción agrícola, del feudalismo
mismo. Por consiguiente, andando el tiempo, en la sobreestructura europea,
esta cosmovisión obsoleta fue reemplazada por la cosmovisión heliocéntrica;
por lo tanto, progresivamente la Ciencia Natural y la Filosofía Social
burguesas revolucionarias sustituyeron la Metafísica, la Teología y las
creencias absolutistas estériles.
Por lo tanto, en el Tercer Milenio, en un continente donde casí 100 por ciento
de los habitantes son fieles cristianos católicos romanos -- que todavía creen
en un Dios feudalista colonial, importado y hecho en Europa --, en primera
instancia, dentro del contexto de la "Teología de Liberación"
latinoamericana, es de suma importancia recordarles a todos ellos, que el
Jesucristo originario era un rebelde y revolucionario, y qué es lo que ha dicho
en el Nuevo Testamento en cuanto a la contradicción, la espada, la guerra, la
paz, la verdad, la libertad y la "disensión", es decir, la revolución.
Seguramente, hoy día los EE.UU., Alemania, España, Inglaterra, etc., y los
medios de comunicación nacionales e internacionales, con pocas excepciones, lo
declararían, junto a Chávez, un "terrorista" peligroso, violento, un
caso para ser arrastrado frente a la Corte de La Haya corporativa fascista,
sentenciado y crucificado por crímenes contra la lesa humanidad.
Conste para estos “pacifistas”, demócratas, republicanos y gandhistas, que
Jesucristo idóneamente y en nombre de la verdad se ha declarado en contra de la
"paz mundial" y a favor del fuego de la revolución de los
"chavistas", "terroristas" y "marxistas":
"No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para
traer paz, sino espada."
(Jesucristo -- Mateo 10, 34.)
"Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido?
...
¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: " No, sino
disensión."
(Jesucristo -- Lucas 12, 49,51)
"¡... y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres!"
(Jesucristo -- Juan 8, 32)
Tenemos, de paso, que San Juan ya advirtió a las “cuatro Jineteras del
Apocalipsis", qué es lo que pasará con aquellos que tergiversan la
verdad:
"... y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios
quitará
su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están
escritas en este libro."
(Apocalipsis, 22, 19).
Obviamente, Jesucristo afirmó la "espada" y el "fuego"
revolucionario, contra cualquier paz o democracia capitalista, contra todos los
golpistas y "escuálidos" reaccionarios de todo género clasista.
En este espíritu -- amigos, colegas, estudiantes --, nuestro tema hoy es
"Globalizar la Revolución Bolivariana". Primero, ¿qué es la
"revolución“?, ¿qué es la "Revolución Bolivariana?“ Y, en
primer lugar, ¿por qué globalizarla? ¿Por qué es menester hacer y pensar la
Revolución? ¿Qué tienen que ver el cooperativismo y el comunitarismo de la
Revolución Bolivariana con la Práxis-Teoría revolucionaria global? ¿Qué
tienen que ver el comunitarismo, el cooperativismo y el comunismo con la
revolución global?
2. El Enfoque científico-filosófico transhistórico
Antes de adentrarnos en la esencia de nuestra ponencia, es imprescindible
aclarar la concepción „Práxis-Teoría Cooperativista-Comunitaria“ que en
el caso de la Venezuela actual tiene que ver, por un lado, con la "economía
social", dentro de un capitalismo nacional planteado a través de un
mercado regulado por el Estado Bolivariano, y por otro lado, con el
"cooperativismo" comunitario, un elemento socialista del capitalismo
temprano. De verdad, para las clases sociales oprimidas -- aunque no nos
gustan para nada los "ismos" -- el Cooperativismo, el Comunitarismo y
el Comunismo son herramientas, formas de organización social,
imprescindibles para defenderse en un mundo capitalista explotador.
Por lo menos, filosóficamente, dentro de un sistema universal cerrado, desde la
Revolución Francesa, desde Hegel, no cabe duda que la llamada Historia es
la relación Sujeto-Objeto, Sociedad-Naturaleza, y la síntesis de esta
contradicción productiva dialéctica es la Libertad burgués-capitalista.
Dentro de este contexto, fueron elaboradas todas las constituciones del mundo,
incluso las del "socialismo" y del "comunismo", una herencia
constitucional de la Revolución Americana y la Revolución Francesa. Aunque muy
pocas personas, y mucho menos los pobres de la Tierra conocen esta herencia,
todos defienden el "Bien Común", la "Libertad, Igualdad,
Fraternidad, Democracia, Justicia y Paz" -- es decir, los elementos
principales, que - supuestamente - deberían reflejar lo humano
cooperativo verdadero, el humanismo comunitario real.
Entre 1845 y 1846, el joven Carlos Marx, que todavía era Hegeliano, explicó
este proceso social de trabajo histórico de la manera siguiente:
"... que cada miembro de la especie humana, del homo sapiens sapiens,
independientemente de su color, confesión, sexo o convicción política,
es nada más que la relación Naturaleza-Sociedad histórica. La esencia
y existencia material-espiritual de la vida histórica es el proceso
revolucionario de la naturalización del ser humano (a través de la tecnología)
y de la humanización de la naturaleza (a través de la producción)."
(Véase: Franz J.T. Lee, Teoría-Práxis de la Revolución-Emancipación,
Facultad
de Ciencias Forestales, ULA, Mérida, 1986, pp. 85-112; también véase:
http://www.geocities.com/juschmi/tansmosam.html#k1
)
Antes de la Gran Revolución Agrícola, de la Revolución Neolítica a escala
mundial, antes de la "división del trabajo" (el origen del mercado
mundial), de la introducción de la propiedad privada de los medios de producción,
del surgimiento de las clases sociales y del Estado, todavía la lucha por la
sobrevivencia, el proceso humano simple, tenía una expresión histórica
inmediata. (Véase: Carlos Marx y Federico Engels, Obras Escogidas, Tomo IV, Ed.
Ciencias del Hombre: Buenos Aires, 1973, p. 15)
Posiblemente, en aquél entonces, antes del esclavismo, el Hacer y el Pensar
todavía estaban vinculados, relacionados, y el Saber era la Relación
liberadora inmediata. En aquella época, a través del globo, hasta donde
sepamos, con alta probabilidad, Acción y Pensamiento Comunitario eran el “pan
nuestro”, y el cooperativismo, comunitarismo, socialismo y comunismo
originario estaban al orden del día.
El proceso histórico, en términos espacial-temporales universales, se
desarrolló por más de un millón de años en cámara lenta, al paso del
caracol, debido a una naturalización del hombre extremadamente alta y una
humanización de la naturaleza relativamente baja. Para expresarlo en términos
patriarcales modernos, durante mucho tiempo el proceso histórico se ha
caracterizado por una explotación económica minimal del trabajador y de la
naturaleza, y una dominación política, intra-social negligente. Después de la
primera "revolución" agrícola global del proceso de trabajo humano,
esta relación explotadora dominante se profundizó y se desplegó, produciendo
así las diversas clases sociales antagónicas y las luchas de clases modernas
infernales.
Por lo tanto, los actos, acciones y actividades preneolíticas probablemente
reflejaron muy poca "conciencia social", es decir, muy poca ideología
y religión, pero suficiente multiversalidad, humanidad, "naturalismo"
y "animismo" para sobrevivir centenares de milenios. Por cierto, esto
era un buen comienzo y constituyó la base histórica real del desarrollo igual,
desigual y combinado para generar algunas lagunas de una transhistórica
"Acción-Pensamiento Comunitario-Cooperativista", que dentro de la
revolución todavía sobrevive, y que a través de la emancipación
“sobreexiste”, transvuelve y transvuela.
La sabiduría objetiva idealista dialéctica de Hegel y la sapiencia
materialista histórica dialéctica de Marx y Engels, por vez primera, nos han
enseñado la diferencia entre el "Hacer" lógico-formal cuantitativo y
el Hacer-Pensar dialéctico cualitativo, por eso, a ciencia y a filosofía
cierta, hoy podemos distinguir entre la Práctica y la Práxis, entre la Ideología
y la Teoría respectivamente. (Véase: Lee, op. cit., pp. 23-58)
En los últimos veinte mil años, en las antiguas y modernas
"culturas" el homo sapiens sapiens, es decir, el Hombre privilegiado
dominante o/e intelectual, nos ha mostrado, cómo, a través del proceso de
abstracción o reproducción mental (Sócrates, Platón, Aristóteles, Kant,
Hegel, Bloch, etc.) se puede convertir la ignorancia ideológica y religiosa en
Filosofía (Teoría) y cómo, a través del proceso de reproducción humana
material (Marx, Engels, Lenin, Trotsky, Galileo, Newton, Einstein, etc.), se
puede transformar estancamiento práctico-repetitivo en Ciencia (Práxis).
(Véase: Ernst Bloch, Experimentum Mundi, Suhrkamp: Frankfurt am Main, 1975, pp.
239-264)
Dr. Alfonso Gándara Feijoo expresó idóneamente de que se trata: según él,
el Pensamiento Comunitario Cooperativista „no debería ser una vía intermedia
o una ‘tercera vía’ entre el capitalismo y el socialismo... Es teoría y es
práxis“."
(Alfonso Gándara Feijoo, „El Personalismo Comunitario: una opción
liberadora“, en: Persona, Comunidad, Socialización, Ponencias de las V
jornadas Internacionales sobre Pensamiento Comunitario, del 7 al 11 de octubre
de 1975, Centro de Investigaciones jurídicas, ULA, Mérida, 1987, p. 11.)
De todos modos, el comunismo, el comunitarismo y el cooperativismo forman partes
intrínsecas de la Práxis-Teoría revolucionaria. Ahora bien, ¿qué tiene que
ver la Práxis-Teoría transhistórica con las revoluciones sociales modernas?
¿Con la Revolución Bolivariana? ¿Cómo se conceptualiza la revolución? ¿Qué
quiere decir la palabra "revolución“?
3. La Palabra "Revolución"
Entonces, ¿precisamente qué expresa la palabra "revolución?“ ¿Cómo
los venezolanos, africanos o americanos entienden este concepto? En la parte que
sigue y para dilucidar el concepto y proceso “revolución”, tendremos que
hacer citas extensas de libros o documentes importantes, pero en su mayoría
desconocidos. En mi libro mencionado anteriormente, he explicado la problemática
de la manera siguiente:
"Ahora bien, investiguemos el origen de la palabra „revolución“. La
palabra „revolutio“ (latín), apareció en Europa en la tardía Edad Media.
Fue un problema derivado del verbo latino revolvere, que significa revolverse,
moverse progresivamente hacia adelante en sentido circular, completando una
revolución o giro para llegar nuevamente al punto de partida; por ejemplo, el
movimiento de traslación de luna en su órbita circular alrededor de la Tierra.
San Agustín la usó, en su lucha contra los paganos, en el sentido de
„reencarnación“. Los paganos creían que el alma „viajaba“
incesantemente de un cuerpo a otro hasta lograr su purificación.
"Continuemos con la noción generalmente aceptada de revolución. En la
primera aceptación de esta palabra, normalmente encontramos la idea de una
alteración violenta, resultado generalmente del trabajo de un grupo
„terrorista“ conspirador, preferiblemente „marxista“, „comunista“ o
„fascista“ que quiere subvertir el orden democrático del Estado;
conspirando, este grupo prepara y efectúa la revolución.
"Punto de vista que se basa en la filosofía del idealismo vulgar, y según
la cual, la causa principal o sustancia es la idea, o un Ser Supremo. Grandes
ideas hacen historia; grandes hombres como Napoleón, Khomeini o Kennedy,
solamente hacen historia, y, por consiguiente, grandes revolucionarios como Ho
Chi Minh, Mao Tse Tung, Fidel Castro o el Ché Guevara, hacen revolución. En
este sentido, la revolución es una cosa subjetiva, el trabajo de individuos.
Ciertamente, líderes populares individuales como Castro, Mugabe (o ahora, Chávez),
juegan un papel decisivo en la historia y en las revoluciones, especialmente en
los países del „Tercer Mundo“. Pero esto no lo pueden realizar dentro de
una jaula de cristal, aislados de la sociedad y de las fuerzas históricas,
aunque tengan las más grandes ideas revolucionarias.
"Siguiendo la mencionada línea del pensamiento idealista metafísico, los
„comunistas“, „marxistas“ (y „chavistas“), en su papel de
„terroristas“ utilizan a las masas ignorantes, así como las armas
procedentes de los países „comunistas“ (o „castro-comunistas“) y
la ideología „marxista“ para fomentar sus intereses egoístas y personales
de poder. Las revoluciones pueden escenificarse, como el drama shakesperiano
„Mucho Ruido para Nada“ (As You Like It). A pesar de los „Sueños de una
Noche de Verano“ (Mistakes of a Night), lo demás ya se conoce, una vez que el
espectáculo, el „golpe militar“ ha tenido éxito. Si resulta victorioso,
entonces el futuro historiador idealista lo llamará „revolución“, y si no,
será conocido como un „coup d’etat“, golpe de Estado o contrarrevolución."
(Ibid.)
Resumiendo, para este tipo de "razonamiento", que se encuentra en
todos los medios de comunicación nacionales e internacionales que participan en
la guerra ideológica sucia de desinformación, son fundamentales tres
concepciones:
a. Los revolucionarios hacen la revolución.
b. El poder político es usurpado, por el nuevo grupo por medios violentos.
c. La revolución es un evento político singular. Continuando:
"El significado de revolución, como un evento político singular, con
cambios sociales fundamentales dentro de la estructura del Estado, se estableció
después de la „Revolución Gloriosa“ de 1688, en Inglaterra, cuando
Guillermo de Orange desembarcó causando la huida de Jacobo II. Esta huida se
describió como un milagro; la labor de un Ser Supremo, que no tenía nada que
hacer con los afanes y ambiciones de los hombres. Sin embargo, es importante
hacer notar que esta „Revolución Gloriosa“ se llevó a cabo sin la ayuda de
los revolucionarios, los que normalmente hacen la revolución. La situación
legal de la nobleza británica se había tornado insoportable; esto movió a
Guillermo III a establecer el status quo anterior. En realidad, podríamos
considerar esto como un acto verdaderamente antirrevolucionario. Pero desde
entonces, a cada cambio político en un país europeo se le ha llamado revolución."
(Ibid.)
Entonces, la palabra "revolución", como reflexión intelectual,
originó en las Ciudades-Estados septentrionales de Italia, donde el capitalismo
se encontraba en su etapa embrionaria. En aquél entonces, palabras como
„rivoltura“ y „rivoluzione“ eran usadas para describir serias rebeliones
sociales o descontento popular. Lo que estas palabras designaban exactamente,
puede compararse con la comprensión política actual de „desorden social“ o
„acontecimientos turbulentos“ en las cuestiones políticas internas o
externas, por ejemplo, intentonas de un golpe de Estado o de un golpe petrolero
en Venezuela. En aquél entonces, la palabra “revolución” todavía no tenía
una connotación científica filosófica.
4. Hacia un Concepto de la Revolución
¡Paz quiere decir Revolución Proletaria Mundial!
(Rosa Luxemburgo)
"No penséis que he venido para traer paz a la tierra;
no he venido para traer paz, sino espada."
(Jesucristo -- Mateo 10, 34.)
Sin teoría, no hay revolución.
(V. I. Lenin )
Sin masas organizadas, no hay revolución.
(Marta Hanecker.)
Transcender ni evolución ni revolución, es
transvolución, es emancipación.
(Franz J. T. Lee)
Veremos algunas concepciones que surgieron directamente de la Revolución
Francesa.
En lo concerniente al concepto de revolución astrológico-científico:
"Para Dante, „revolutio“ es el movimiento cambiante del sol, las
estrellas y los planetas. Vemos entonces, que en las postrimerías del s. XV la
palabra „revolutio“ era un concepto astronómico pre-político. Luego,
cuando se dieron los descubrimientos de los científicos naturales: Copérnico
(1473-1543), Galileo Galilei (1564-1642) y Sir Isaac Newton (1642-1727), el término
tomó una connotación físico-política.
"Los astrólogos del s. XVII creían que mediante la posición de los
cuerpos celestes, por el horóscopo, podían predecir la fe de los príncipes
feudales, quienes acudían a ellos en busca de consejo antes de ir a la
guerra." (Ibid.)
Este método pre-científico es usado todavía en nuestros medios de comunicación,
por "las jineteras del Apocalipsis", por Globovisión o Venevisión,
para manipular los trabajadores venezolanos con el veneno de la guerra de
información, contra la Revolución Bolivariana y para inculcar
subrepticia- e ideológicamente diversos patrones de comportamiento conservador
contrarrevolucionario en la mente de los venezolanos. Como herencia de la
Conquista, todavía virulenta, esto resulta más fácil cuando casi 100 por
ciento de la población venezolana y latinoamericana todavía creen en los
dogmas romano-católicos, cuando socialmente todavía quedan restos religiosos
supersticiosos de la Edad Media absolutista feudalista, del exorcismo de la
Inquisición Española, en un ambiente social eruptivo, peligrosamente lleno de
fantasmas de ángeles y diablos. Como ya mencionado anteriormente, esto es un
problema muy delicado, resultado colonial del desarrollo igual, desigual y
combinado transhistórico que la Revolución Bolivariana necesariamente y con
urgencia tiene que confrontar y resolver. Como hemos dicho anteriormente, también,
porque la madre de "cualquier crítica es la crítica de la religión”
(Marx), que obstaculiza la formulación de una práxis-teoría para la misma
Revolución Bolivariana.
Sin embargo, a partir del s. XVII, la gente europea todavía creía que los
sucesos políticos dependían de los fenómenos físicos. Pensaban que las
acciones políticas estaban enmarcadas dentro del campo magnético de los
poderes de la naturaleza. Observemos que este fue un paso claramente
revolucionario, lejano al de la noción idealista, religiosa, de que la
Providencia determina el comportamiento humano. Desde entonces el prefijo
„re“ no sólo significó una simple repetición, sino que conlleva la idea
de destrucción. La palabra „revolución“ incluyó entonces un nuevo
elemento, el cual iba más allá del alcance humano, más allá del cálculo y
la planificación.
Agustín Thierry (1795-1856), brillante figura de la historiografía francesa,
consideró al desarrollo nacional como una lucha entre dos estirpes mayores: los
invasores y los invadidos. Otro historiador francés, Francois Pierre Guillaume
Guizot (1787-1874), quien entre 1829 y 1832 escribió los seis volúmenes de su
Historia General de la Civilización en la Europa Moderna, al igual que Thierry,
interpretó las mencionadas revoluciones sociales como luchas entre clases
sociales. Louis Adolph Thiers (1797-1877), Primer Ministro de Francia entre los
años 1836-1840, Presidente de la Tercera República Francesa entre 1871-1873 y
prominente historiador europeo de su época, junto con Thierry y Guizot, se
cuenta entre los respetables eruditos que inspiraron a Carlos Marx y Federico
Engels en el desarrollo de su teoría sobre la lucha de clases, a mediados del
s. XIX.
"Desde las Reflexiones sobre la Revolución Francesa de Edmund Burke
(1729-1797), hasta los autores contemporáneos de la „teoría de la
dependencia“, existe un enlace histórico directo entre los intelectuales que
intentaron explicar la esencia y las leyes evolucionistas del „cambio
social“ o „revolución social“. Estos autores, independientemente de sus
ideas políticas específicas, trataron de determinar las múltiples causas,
precondiciones, estrategias, tácticas y consecuencias del „cambio social“,
dentro de un sistema de sofisticados conceptos y categorías de las ciencias
sociales."
(Lee, Teoría-Práxis, véase: http://www.geocities.com/juschmi/teocap3.html#c31)
Es cierto que conceptos como la revolución o la contrarrevolución, como parte
de la ideología o teoría, son de difícil determinación científica y filosófica,
especialmente cuando se emplea el método de la lógica formal, que ha dominado
al mundo occidental desde Platón y Aristóteles. Estos fenómenos tienen
la característica esencial de ser incompletos, procesales y anticipatorios, y
por eso, no hay revoluciones "clásicas" o paradigmáticas, en el
sentido de que pueden ser exportadas o importadas. Es por esto que hoy, a pesar
del desarrollo mundial igual, desigual y combinado, en la época del
globofascismo, la Revolución Bolivariana -- que es precisamente un producto
global transhistórico de este modo de destrucción actual transitorio, del
"neoliberalismo salvaje" mundial -- no puede ser ni identificada
ni criticada con parámetros o/y paradigmas científico-filosóficos marxistas o
burgueses del siglo XIX o XX.
No obstante, lo que es fundamental para la teoría revolucionaria, ya a
comienzos del s. XIX, hace más de 150 años, el filósofo idealista objetivista
alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831), había sistematizado el método
dialéctico de razonar lógicamente, es decir, de captar y de explicar
revoluciones dentro de un sistema cerrado universal. Todavía hoy, la mayoría
de los autores modernos de las ciencias sociales, separan la práxis científica
y la teoría filosófica, tal como hace milenios ya lo hacían Platón y
parcialmente también Aristóteles.
Precisamente Hegel nos explicó que todo lo que nace, merece perecer. Entonces
existen épocas de "desvanecimiento", incluyendo especies que
desaparecen. Tales fenómenos no se pueden explicar científica-filosóficamente
como cosas, que acaban de nacer. Hay una gran diferencia entre la génesis y el
nadir, entre la aurora y el desvanecer, a pesar del hecho que ellos están
interrelacionados dialécticamente. La Revolución Bolivariana es un producto
histórico de una época en que el capitalismo está en agonía, es decir,
vivimos en la era de un modo de destrucción, en un tiempo sin "Final
Feliz“ "¡... y conoceréis la verdad, y la verdad os hará
libres!" Ésta es la realidad global, la verdad venezolana, es la Revolución
Bolivariana, la que estamos examinando aquí, y no necesitamos una esperanza
barata, sino una trascendencia emancipatoria por excelencia. Por ser la
Revolución Bolivariana el producto histórico de una época agonizante, global,
ya está “globalizada”, ya es “internacional”; de que se trata es
continentalizarla, regionalizarla, nacionalizarla y superarla, y esto es una
tarea práxico-teórica inmensa.
5. La Afirmación Burguesa en la Revolución Francesa
Definitivamente las dos grandes revoluciones „clásicas“, la Francesa de
1789 y la Rusa de octubre de 1917, introdujeron ambas, las etapas iniciales de
un nuevo modo de producción, el capitalismo moderno. Pero estudiándolas
meticulosamente, sólo pueden explicar con limitaciones las causas básicas, las
dinámicas sociales, los estados históricos latentes y las tendencias de las
numerosas revoluciones sociales del siglo XX que agitaron especialmente a
Africa, Asia y América Latina. Tambièn, sólo elucidan algunos elementos
fundamentales de la Revolución Bolivariana, por ejemplo, la reforma agraria, el
estado nacional, la soberanía, etc. -- todos objetivos “clásicos”
de la revolución burgués-capitalista. Otros, por razones históricas,
debido a la división internacional del trabajo, del "desarrollo
desigual" (Samir Amin), son ausentes, por ejemplo, una clase capitalista
nacional, que controla el poder económico, y una teoría revolucionaria
-- que científicamente puede analizar la lucha de clases sociales de América
Latina, y del mundo globalizado entero -- que fue desarrollada en aquél
entonces por los pensadores de la Ilustración, equivalente a la feroz destrucción
ideológica de la sobreestructura absolutista religiosa, romana católica, y
promotora de la industrialización tecnológica nacional. Por razones de tiempo
disponible, La Revolución Americana, como primera Revolución Colonial no la
podemos elucidar aquí; al fin y al cabo, es parte intrínseca de la misma
Revolución Francesa y de la Revolución Industrial Inglesa.
Ahora analizaremos brevemente las teorías de los autores burgueses
revolucionarios a mediados del s. XVIII, como Rousseau, Voltaire y Montesquieu,
quienes estuvieron bastante familiarizados con el feudalismo y el catolicismo,
con los eternos enemigos del capitalismo en su lucha por el poder político.
Esta es la razón por la cual la clase burguesa fue revolucionaria (pero no
emancipatoria) y pudo, históricamente, tener éxito. Como sabemos, el clero y
la nobleza afirmaron al feudalismo absolutista y la burguesía y el proletariado
fueron quienes lo negaron, empujando la Revolución Francesa política y la
Revolución Industrial económica. Ninguna de estas clases tenían en mente
sobrepasar el modo de producción, es decir, el proceso alienante del trabajo
explotador en sí. Sólo desearon cambios de clases sociales dentro del sistema
del poder social, político, militar y económico. Esto es esencialmente el
objetivo de todas las revoluciones intra-sistémicas, contemporáneas.
En cuanto a la Ilustración Francesa, elucidaremos algunas concepciones de sus
teóricos de la revolución. Francois Marie Arout de Voltaire (1694-1778),
aunque no vivió la experiencia de la Revolución Francesa misma, hablaba ya de
la „revolución des esprits“, la revolución de los espíritus, con lo cual
quería referirse al triunfo de la razón (del capital) sobre la superstición,
de la libertad, igualdad y fraternidad del hombre (burgués) respecto a la fe
ciega. Este concepto de revolución voltariano constituyó parte del ataque político
contra el absolutismo feudalista, contra el gobierno aristocrático instaurado
por la „gracia de Dios“, y contra la hegemonía divina de la Iglesia. Tales
ideas nada tenían que ver con "terrorismo" o "conspiración"
en contra de un Estado absolutista, sino más bien con la „revolucionización“
del "espíritu", de la sobreestructura social, de la mente humana de
la nueva clase burguesa, que traicionó a su socio revolucionario, al
proletariado.
Sin embargo, comparado a otros ilustres teóricos de la Revolución Francesa,
Voltaire era un reformista que esperaba, que algunos de los ilustrados líderes
de la aristocracia pudieran mediante la razón, establecer la armonía social en
la Francia absolutista. Según él, Francia sólo necesitaba „40.000 sabios“
para salvarse. Voltaire, como buen “Democrata”, igual como la "oposición"
venezolana y la junta terrorista de Bush, aborrecía un gobierno de las masas
pobres, prefiriendo ante ello un “rey humanista”, benigno con el pueblo;
prefirió un “rey-filósofo” platoniano ante cualquier régimen
“popular-bolivariano”. Esencialmente, el concepto de revolución voltariano
era reformista elitésca.
Muy temprano, Charles Louis Baron de Montesquieu (1689-1755), representante de
la primera generación de líderes de la Ilustración Francesa, e introduciendo
ya el concepto de la contrarrevolución, quería frenar la revolución por medio
del "diálogo" y de la "reconciliación" de clases antagónicas
(estilo OEA ...), es decir, deseaba "negociar la revolución" con la
"oposición" feudalista, o sea, con el ancién regime -- creía
que las clases feudales gobernantes no sólo estaban interesadas en defender sus
privilegios particulares, sino que también estaban interesadas en el bienestar
general de la nación, el cual debía alcanzar igualmente a las masas
empobrecidas. ¡Qué ilusión!
Un concepto ambivalente y hasta discriminador de la revolución fue formulado
por Jean Jacques Rousseau (1712-1778); quien concibió la revoluciòn tanto en
terminos de progreso y construcción como también de destrucción. En cuanto al
progreso capitalista y la construcción de una nueva sociedad, proponía la
democracia radical, directa y egalitaria, sin separación de los poderes, los
cuales deberían yacer por igual en una asamblea popular, estableciendo el
derecho universal del voto. Sin embargo y en cuanto a la destrucciòn
inherente al proceso de la Revolución Francesa, tal como Montesquieu y
Voltaire, Rousseau aborrecía las sublevaciones de las masas y prefería ante
esta perspectiva la intolerable realidad social, la misma que criticaba con
tanta vehemencia, y así expresó su rechazo y discriminación de las clases
bajas. Incluso hasta nuestros días, esto parece ser un principio inalterable de
los gobiernos burguéses-capitalistas. Tal herencia discriminadora social de la
propia Revoluciòn Francesa, hoy sistema capitalista global-corporativo, la
vemos en la "oposición" venezolana y anterior clase dominante, cuando
ésta discriminatoria- e irrespetuosamente se refiere a la base de masas de la
Revolución Bolivariana como una manada de "recogelatas".
Además y como Voltaire, Rousseau confiaba en que una revolución de los espíritus
produjese un renacimiento de la humanidad europea. Luego, después de la
Revolución Francesa, sus protagonistas, formulando el concepto de revolución
mesiánico salvador, creían que la revolución en sí misma traería la salvación
a Francia y a todo el mundo „civilizado“.
El concepto liberal competitivo igualitario de la revolución fue formulado por
Marie Jean Antoine Caritat, Marqués de Condorcet (1743-1794); él declaraba
que, de acuerdo con las eternas leyes de la razón y la naturaleza, la libertad
tenía que ser edificada sobre las ruinas del despotismo, y la igualdad sobre
las de la aristocracia. Desde luego, hasta nuestra época del globofascismo,
libertad (como tambièn la igualdad y la fraternidad) quería decir libertad
burguesa capitalista, la libre globalización del capital, el libre despliegue
del capital a través del globo, la libre conquista y el libre bombardeo del
"Tercer Mundo"; pero debido a la centralización y monopolización, la
hoy dominante globalización estadounidense no resulta tan igual y tan fraternal
para las restantes clases burguesas metropolitanas.
Para defender los intereses capitalistas de la Revolución Francesa, Condorcet,
en 1793, introdujo la nociòn del “factor subjetivo” en el concepto de la
revolución, al declarar, que la revolución social moderna necesitaba de
„revolucionarios“, los "citoyen", los “camaradas”, los
“compatriotas”. El teorema de que la revolución social de un modo de
producción puede pensarse y hacerse consciente- y activamente, tiene su origen
en las experiencias de la Revolución Francesa.
También el pensador británico, Edmund Burke, explicó los acontecimientos que
rodearon a la revolución en terminos de un sujeto activo, específicamente del
trabajo de un grupo de agitadores, que incitaron a las masas a cometer actos y
acciones violentas, refiriéndose a los „hombres de letras“, filósofos, ideólogos
y corredores de bolsa como los sujetos responsables para las turbulencias
revolucionarias.
Por otro lado, un antagonista de la Revolución Francesa, Abbé Barruel, explicó
en forma clásica en su libro Memoires por servir a I’Histoire du Jacobinisme,
que las causas de la Revolución Francesa tenían que buscarse exclusivamente en
la existencia de unos conspiradores bien organizados. Esto es entonces el origen
de la infamosa teoría revolucionaria de conspiración, fatal para los
verdaderos revolucionarios práxico-teóricos, porque los confunde ideológicamente
en sus estrategias políticas, y prohibe ver la lucha real de las clases
sociales a nivel mundial contra el globofascismo.
(Véase: Jutta Schmitt, Reflections on Conspiracy Theory: http://www.franz-lee.org/files/pandemonium00859.html
)
6. La Negación Proletaria en la Revolución Francesa
Por otro lado, defendiendo los intereses proletarios, que también (aunque todavía
no teóricamente) fueron expresados en la misma Revolución Francesa, los demócratas
radicales jacobinos, bajo Marat y Robespierre, querían completar la revolución
social burguesa. Así surgió la negación proletaria, la concepción práxico-teórica
de la lucha de clases, dentro de la misma Revolución Francesa, que más tarde
Marx y Engels -- ellos mismos fascinados de la Revolución Francesa, del
capitalismo y de sus potencialidades mismas --, la formularían científica
y filosóficamente en el Manifiesto Comunista (1848). Es importante notar que la
Revolución Francesa capitalista que ya comprende más de dos siglos, dentro de
sí misma, en su esencia unilateral y existencia contradictoria inherente,
contiene dos lados, la afirmación capitalista y la negación proletaria --
ellas forman los límites de cualquier revolución dentro del sistema laboral
global actual.
De ahí que, en un mundo univearsalizado totalmente por la producción
capitalista, explotadora, dominante, discriminadora, militarizada y alienante,
lo decisivo es saber dónde, cuándo, por qué, para qué, para quiénes
-- ¿Quo vadis?, ¿Cui bono? -- se hace y piensa la revolución social. A
fin de cuentas, no es el capital que produce el trabajo; la fuerza de trabajo,
al contrario, produce el capital. El problema principal de la Revolución
Bolivariana es, que el capital transnacional y las clases capitalistas
corporativas globales tienen que destruir la naturaleza física y las fuerzas de
trabajo manuales latinoamericanas por millones. En el pasado, esta fuerza de
trabajo física ha producido el gran capital que ahora amenaza al mundo, por
ejemplo y en América Latina, con el ALCA. El Trabajo mismo, la Alienación per
se, ha generado la acumulación del capital mundial, el globofascismo actual.
Regresando al hilo rojo, de todos modos, este otro concepto burgués radical
proletario de revolución, se halla en abierta contradicción ante el concepto
formulado por los teóricos burgueses en vísperas de la Revolución Francesa.
Reveló que una revolución social objetiva necesita de revolucionarios
subjetivos. Digamos, irónicamente, afirmando la patria moderna, que esto
constituyó el logro político de la burguesía radical cuando aún era joven y
revolucionaria. Los representantes modernos de la alta burguesía internacional
en Miami, como los Cisneros, Mendozas y Capriles, cuando se refieren a las
actividades „dictatoriales“ de los „terroristas“ y „oficialistas“ en
Venezuela, olvidan esto deliberadamente.
De ahí que es menester notar que la palabra y el concepto de la revolución
recibió su connotación política con el origen mismo del capitalismo.
Similarmente, como no hay racismo sin capitalismo, y no hay capitalismo sin
racismo, análogamente, no hay capitalismo sin revolución, y no hay revolución
sin capitalismo. La revolución es la quintaesencia del capitalismo, es su
afirmación inherente, es su conditio sine qua non de existencia. Y viceversa,
el producto transhistórico de la Revolución Franco-Inglesa (1789 - 1830) es el
capitalismo, el modo de producción capitalista. (Véase: Marx y Engels, El
Manifiesto Comunista. Allá está explicado la revolución capitalista como el
fons et origo del comunismo, la dinamo sistémica de la lucha de clases, el
objetivo histórico final, el espíritu del mundo del proceso de producción, la
auto-realización del Trabajo.)
Como ya verificado científicamente, ninguna Revolución puede sobrepasar el
Capitalismo, y ningún Capitalismo por medio de la Revolución puede traspasar
el Rubicon creativo de la Emancipación Humana. Por eso, con todo respeto
y amor a Lenin, Trotsky, Ho Chi Minh, Che Guevara, etc., es importante hacer
notar que de facto todas las grandes revoluciones del siglo XX terminaron en el
Capitalismo mismo, ahora, en el Globofascismo; y que, como nunca antes, el
Capitalismo corporativo destructivo está revolucionándose, globalizándose,
realizándose inexorablemente, es decir, aniquilándose.
7. Las teorías marxistas de la Revolución: desde la Comuna de París de
1871 hacía la Revolución de Octubre de 1917
"Este proceso es catalogado ideológicamente como indefinido, porque no
asume el marxismo como ideología orientadora del proceso. Hay que aclarar, sin
embargo, que si bien no se declara marxista, tampoco se declara
antimarxista."
(Marta Harnecker, sobre la Revolución Bolivariana.)
7.1. La Práxis-Teoria revolucionaria de Marx y Engels
Como dijimos anteriormente, durante la „Revolución Gloriosa“ de 1688, el término
revolución logró su significación como evento político singular. La Revolución
Francesa ha demostrado que todas las revoluciones sociales son revoluciones
„deseadas“. Así, al concepto revolución se le asigna un elemento político
subjetivo. Esto quiere decir que los revolucionarios y la consciencia
revolucionaria son elementos esenciales de una revolución social; de hecho,
constituyen prerequisitos para ponerla en marcha. Con los antecedentes de esta
experiencia histórica de la Revolución Francesa, Carlos Enrique Marx
(1818-1883) y Federico Engels (1820-1895) han desarrollado la Práxis-Teoría
revolucionaria del Socialismo Científico-Filosófico, tal como está expresada
en el Manifiesto Comunista de 1848. Esta línea de tradición revolucionaria se
continuó en Europa desde 1789 - 1830 - 1848 - 1871 - 1905 hasta 1917.
Heinz Rudolf Sonntag, en su libro Marx y Lenin. Acerca de la Sociología de la
Revolución, dice:
„‘La cuestión social’, ‘el movimiento social; ‘la revolución
social’, son categorías que predominan en el lapso de 1848 a 1918 y ello no
puede pasarse por alto. El problema de la ‘revolución social’ se convirtió
en problema clave. En torno a este fenómeno giraba el pensamiento del siglo
XIX, sin que importara la diferente valoración que se le daba, ni tampoco la
posición que se tenía frente a él. Marx está al principio de este
desarrollo, Lenin al final. Al comienzo se concibió la ‘revolución social’
como una parte del ‘movimiento social’; como más o menos inevitable, como
transformación de una situación social en otra“. (Heinz Rudolf Sonntag; Marx
y Lenin. Acerca de la Sociología de la Revolución. Caracas: U.C.V., 1974, p.
19.)
Seguramente la revolución social de Venezuela no es marxista, por eso, se llama
Bolivariana, pero, tampoco es anti-marxista, y por eso, es necesario también
estudiar el pasado marxista para construir el futuro bolivariano, y también el
pasado bolivariano para construir el futuro marxista, es decir, la totalidad de
la emancipación humana.
Marx formuló su teoría de la revolución socialista en los años 1840-1848
como un programa para la futura revolución democrático-burguesa en Alemania.
El rezago histórico de Alemania frente a los países burgueses occidentales
vecinos (Inglaterra, Francia) daba a la revolución alemana una posibilidad histórica:
no sólo recuperar la „emancipación política“ tal como la habían
realizado los revolucionarios jacobinos en Francia, sino transcender hacia la
„emancipación humana“, superando de esta manera la contradicción entre
Ciudadano y Burgués. En el contexto de la pregunta acerca del sujeto de tal
revolución no es únicamente Marx quien realiza la transición de un ideólogo
burgués radical a un teórico de la revolución socialista, sino simultáneamente
la transición del socialismo utópico al socialismo científico, que puede
determinar y lograr un puente de la práxis entre la critica del presente y la
utopía del futuro al mostrar, cómo la necesidad del presente reúne la
confraternidad de la humanidad pensante y sufrida, liberando de esta manera a la
sociedad humana de los grillos del modo burgués de producción.
Habrá dos partidos que se encontrarán siempre unidos en un proceso
revolucionario: un partido pequeño-burgués que busca la terminación rápida
de la revolución y un partido proletario impulsando más y más la revolución
hasta que todas las clases más o menos poseedoras sean depuestas del poder, el
poder estatal conquistado por el proletariado y la asociación de los
proletarios no solamente en un país, sino en todos los principales países del
mundo, sea tan adelantada que por lo menos las fuerzas productivas principales
se concentren en las manos del proletariado.
Esta declaratoria de la permanencia de la revolución que entonces representaba
el programa común de la liga de los Comunistas y de los Blanquistas contiene
los siguientes criterios de la revolución socialista:
a) La conquista de la hegemonía del proletariado en la
revolución burguesa (históricamente rezagada).
b) La instalación de la dictadura del proletariado, es decir,
la conquista del poder estatal con fines de expropiación y reorganización de
los medios de producción.
c) La internacionalización de la revolución para lograr la
cooperación entre las sociedades dominantes altamente desarrolladas pero
dominadas por el proletariado, con el fin de impedir que el comunismo se
convirtiera sólo en una generalización de la miseria y de la escasez que a su
vez tuviera como consecuencia y, de manera inexorable, nuevas desigualdades, la
formación de clases y la institución de un aparato opresivo frente a las mayorías
populares.
Por lo general, acerca de la práxis-teoría de la revolución de Marx y Engels,
puede decirse lo siguiente:
a. Marx fue el primer autor que describió la esencia de
los cambios sociales fundamentales, como el resultado de la contradicción entre
las fuerzas de producción en desarrollo y las relaciones de producción
obsoletas. En una cierta etapa de desarrollo, las fuerzas sociales materiales de
producción entran en contradicción con las relaciones de producción
existentes, es decir, las relaciones de propiedad dentro de las cuales ellas se
habían desarrollado hasta entonces. Después de ser formas evolucionistas
originales de las fuerzas de producción, estas relaciones de producción se
convierten ahora en cadenas de las mismas. El resultado es que se inicia una época
de revolución social.
b. Un modo de producción nunca desaparece antes de que todas
sus fuerzas de producción estén desarrolladas. Nunca aparecen nuevas y mejores
relaciones de producción, antes de que las condiciones materiales de
existencia, necesarias para su nacimiento, no estén ya presentes, en forma
embrionaria, en el antiguo modo de producción.
c. La revolución es caracterizada como un proceso, como
una época. Generalmente, la violencia revolucionario-emancipatoria, es
imprescindible para romper la vieja cáscara y dar a luz las nuevas relaciones
de producción. Pero la violencia no es, necesariamente, condición sine qua non
de las revoluciones sociales.
d. El concepto revolución como proceso, es comparado con el
concepto práxis, con la revolución política. En el pasado, este acto político
no ha ocurrido exactamente en el punto donde la concentración de las nuevas
fuerzas de producción entran en contradicción con las obsoletas relaciones de
producción. En este sentido, la Revolución de Octubre fue prematura, y la
futura revolución de los Estados Unidos, bastante retrasada.
e. Marx y Engels opinaban que la revolución socialista se daría,
simultáneamente, en todos los países „civilizados“, altamente
industrializados: Inglaterra, Estados Unidos de América del Norte, Francia y
Alemania. El mundo „no civilizado“ automáticamente se vería forzado a
aceptar el modo de producción socialista. El marxismo ortodoxo no está
haciendo una clara distinción entre socialismo y comunismo. Sin embargo, la
Revolución Mundial que comenzó en octubre de 1917 no tomó el curso previsto
por Marx y Engels.
f. Queda claro que dentro de la práxis-teoría
marxista, de la revolución no puede haber un modelo de revolución paradigmático,
generalmente válido. Tampoco existen las revoluciones clásicas.
g. El factor común de todas las revoluciones es, que las
condiciones de explotación social se tornan tan insoportables para las masas
trabajadoras, que la mayoría de ellas es preparada para poner su vida en juego,
en revueltas constantes contra los gobernantes, que ya no son capaces de
resolver los ingentes problemas sociales.
h. El único punto claro es, que con la Revolución Bolchevique de
1917, la época de la revolución social entre capitalismo y socialismo, quedó
instaurada. En otras palabras, el proceso de la revolución proletaria mundial
comenzó.
i. Esta revolución proletaria mundial, que se refleja
en las actuales crisis internacionales del capitalismo, a escala global, tiene
como elementos importantes: la revolución científico?tecnológica, el rápido
desarrollo de las fuerzas productivas, y la lucha emancipatoria de las naciones,
a escala mundial."
(Véase: Lee, Teoría-Praxis... )
7.2. La tarea emancipadora de la Revolución Bolivariana
De todas maneras, la lucha continua, pero es importante ver el contexto real,
verdadero y transhistórico de la crisis actual Venezolana; su solución se
encuentra ni en “sacar a Chávez” ni en “volver a la Cuarta República”.
Regresando a la Revolución Bolivariana, incluyendo otras relaciones extra-sistémicas,
ésta es un producto transhistórico directo del mismo modo de producción
capitalista global en agonía. Es cierto que cualquier cosa que llega a existir
en este planeta, merece perecer. El llamado homo sapiens sapiens no puede
escapar de esta ley universal. Esto sencillamente significa que, como resultado
de un proceso alienante de trabajo universal que llegó a su clímax destructivo
dentro del capitalismo, estamos viviendo en un modo de destrucción y que un
nuevo modo de creatividad y creación puede estar apareciendo en el horizonte
actual, en la aurora galáctica. Ahí podríamos transhistóricamente conectar
la "Época de las Luces", el ALBA, la "moral y luces" de la
Revolución Bolivariana para traspasar la revolución intrasistémica y lograr
la emancipación extrasistémica. Esto nada tiene que ver con cielos o
infiernos.
Para todos aquellos que aún afirman la Revolución Francesa con todos sus
enlaces netamente revolucionarios intrasistémicos, no hay "final
feliz", es simplemente la hora de la verdad – de la "paz
mundial", del descanso en paz, de la muerte. La propia energía vital del
capitalismo, del imperialismo y corporatismo se está agotando. La
explotación, dominación, discriminación, militarización y alienación de
esta energía “clásica”, de la energía natural y social perversa del
capitalismo, están siendo sustituidos por la “energía libre” de
Nikola Tesla, por el “Orgon” de Wilhelm Reich, en fin, por natura naturata y
natura naturans, es decir, por la naturaleza creativa y la naturaleza creada. El
trabajo, la producción, el proceso productivo están desvaneciendo en la noche
galáctica. Olvídense de los cuentos de hada religiosos que son parte esencial
del holocausto mental - en realidad el génesis, la creación, no está al
principio, sino al final del valle de lágrimas del proceso de trabajo històrico.
Estamos viviendo en la época transvolucionaria del paso de un modo de producciòn
a un modo de creación, donde el hombre "transcendente" – no el homo
homini lupus, sino la trinidad humana, -- donde el ser, la existencia y la
trascendencia humana, el "experimento hombre", la natura naturans
emancipadora, se está perfilando en el horizonte, no a través de
“milagros”, sino a través de logros trans-sistémicos que ya han dejado su
huella precisamente aquí en Venezuela entre el 11 y el 14 de abril del año
2002, y otra vez en diciembre / enero del 2002/2003, y ahora contra el
Mega-Fraude golpista globofascista. Ningún país del mundo hubiese podido
sobrevivir unos ataques tan severos de índole nacional, internacional, político,
militar y económico, salvo y precisamente Venezuela. Lo que indica, que la
Revolución Bolivariana está hecho de “material de estrellas” y no puede
ser borrada tan fácilmente porque tiene que ver con otras cosas en el cielo y
en la Tierra, que aquellos con los que sueñan los Bush, Powell, Rumsfeld,
Ortega e ilustres señores de ilustres organizaciones internacionales metidos en
Venezuela, en su ideología golpista, triunfalista y sangrienta.
Generalmente, en tiempos de severas crisis capitalistas de sobreproducción y de
recesión económica, se despierta la negación dentro del sistema, se
auto-globaliza y trata de superarse a sí misma. En los últimos cuatro años,
hemos visto nacer en Venezuela la superación, que es ni la afirmación ni la
negación, con todas sus marcas de parto débiles y todavía revolucionarias.
Pero es algo más que revolución o sólo negación, es un éxodo, es la expresión
de billones de fuerzas de trabajo físico obsoletas, que presienten el
holocausto venidero físico y mental.
La Revolución Bolivariana es un enorme reto, es sólo la primera chispa
emancipadora que va a prender en fuego a la pradera norteamericana. No sólo
es cuestión de solidaridad con Venezuela, es un asunto latinoamericano,
africano, asiático, un asunto global. Thomas Bearden ha indicado el problema
real, el contexto transhistórico de la Revolución Bolivariana.
Así que ¡Bolivarianos del mundo, unios! ¡¡¡No tienen nada que perder!!! El
corporatismo global euro-americano ya está perdiendo su propia quintaesencia
capitalista, como Carlos Marx ya lo ha predicho, al explicar las leyes
tendenciales del movimiento del capital, que llevarán a la extinción total del
capitalismo mismo, a su propia auto-liquidación. Su crisis energética es su
crisis mortal de vida. Entonces, ni "Marxista" ni
"No-Marxista", ni A ni No-A, sino B, Bolivar, La Revolución
Bolivariana. ¡A paso de Vencedores!