PANDEMONIUM  SUNDAY  TIMES

No. 772





SPANISH & ENGLISH:

**** Marta Harnecker: La oposición no está bien informada,
entrevista realizada por el Diario Panorama.


**** N. Korea Next to Hear U.S. War Drum

     By Geofrey York
     Toronto Globe and Mail

     Thursday 07 August 2003. 

*** Cortes Supremas de Injusticia
Heinz Dieterich.

11/08/03.





http://www.aporrea.net/dameverbo.php?docid=8897
 
Marta Harnecker: La oposición no está bien informada, entrevista realizada por el Diario Panorama
Por: Diario Panorama
Publicado el Domingo, 10/08/03 07:56am








A continuación presentamos una entrevista aparecida en el día de hoy en la edición digital de diario El Panorama, invitamos a nuestros lectores a comprar ese diario o a leer esta y otras noticias en 
su edición digital en www.panorama.com.ve

Marta Harnecker, escritora y psicóloga chilena, autora de 50 libros sobre política, dijo en entrevista con PANORAMA www.panorama.com.ve que si aquí los medios de comunicación informaran correctamente, mucha gente no acompañaría a la oposición.


Harnecker
“La oposición no está bien informada”

Marta Harnecker, escritora y psicóloga chilena, autora de 50 libros sobre política, dijo en entrevista con PANORAMA que si aquí los medios de comunicación informaran correctamente, mucha gente no acompañaría a la oposición.


Texto: Maira Cecilia Perozo

Pese a las evidentes diferencias internas que en los últimos meses ha demostrado la oposición venezolana, la escritora chilena Marta Harnecker no necesita sus anteojos de gruesa montura para ver que, irónicamente, estos representantes están muy claros en un aspecto: "La fuerza que tiene el gobierno de Hugo Chávez".

Argumenta lo que a su juicio constituyen las dos razones fundamentales: El Presidente cuenta con el apoyo popular y el respaldo masivo de la Fuerza Armada Nacional.

Harnecker es una mujer madura de aspecto y de acción, y con una gran dosis de autocrítica.

Nacida en Chile, vive entre Cuba y Canadá.

Visitó Maracaibo a comienzos de esta semana donde sostuvo encuentros con diferentes sectores.

-¿Qué opinión le merecen las recientes declaraciones de altos funcionarios de Estados Unidos hacia Venezuela que hacen alusión al referendo revocatorio?

-Hay contradicciones por supuesto. Estados Unidos no puede estar contento con un gobierno que hace una política distinta, de freno al neoliberalismo, un intento de reversión al sistema y que es un ejemplo para el resto de los países que quieren una política soberana. Es evidente que hay intereses de ese gobierno por tratar de impedir que Chávez se afirme en el poder. Venezuela tiene un gran reconocimiento como práctica democrática y eso es la mejor contención contra una intervención.

-¿Qué piensa usted cuando el presidente dice frases al estilo: no me van a conseguir tan "blandengue" como en el año 2002?

-Lo ha dicho otras veces, yo lo he oído. Se demostró que, a pesar de sus intentos de reconciliación, de abrir las puertas a todo el mundo, simplemente la estrategia de la oposición es sacarlo del juego político y contra gente que te juega así no hay nada que hacer. Cuando Chávez dice que la revolución está armada, sus adversarios aseguran que le han dado armas a los Círculos Bolivarianos, a sus seguidores y que los van a salir a matar.

Hay que recordar que cuando él vuelve en abril de 2002 no tiene claro qué pasa dentro del Ejército. Ha transcurrido más de un año y sabe que cuenta con el apoyo de la mayor parte de la FAN.

Cuando se refiere a la revolución armada es porque está seguro que el brazo armado del aparato del Estado está con él. Eso es lo importante, porque es un poder disuasivo ¿Para qué armar a la gente si las armas están en buenas manos para defender la Constitución?

-¿Cuáles han sido los principales errores políticos del gobierno?

-Él mismo es muy autocrítico. Ha reconocido que ha habido una gran debilidad en la estrategia comunicacional, aunque yo no diría errores, serían más bien límites de un proceso que está muy condicionado. Hay un capítulo de mi entrevista que se titula: "La vía pacífica, un parto muy doloroso", porque es que el Presidente cuenta con todo el peso de la institucionalidad heredada y no es fácil. La Constitución no basta, es apenas un instrumento.

-¿Cómo ve el escenario para el referendo revocatorio, tomando en cuenta que hace un año la oposición rechazó esa vía por considerarla muy lejana, ahora estamos a sólo días y aún no logran ponerse de acuerdo sobre ciertos puntos?

-Ellos siguen manejando el revocatorio una cuestión propagandística, no creo que se lo crean. Hay una situación tal que en este momento parece imposible hacer un referendo. Claro, si se usa como propaganda se va a tratar de hacer, probablemente, insistirán en que las firmas recolectadas sirven y querrán demostrar que el proceso liderado por Chávez no es democrático, pero me parece que es muy difícil.

Lo que el Presidente dice es cierto ¿Cómo desde la presidencia va a organizar el referendo? Eso le corresponde a la oposición y primero que nada hay que nombrar al CNE.

-Ahora que el caso de Puente Llaguno dio un nuevo viraje y que los periodistas han declarado en tribunales que los imputados no le disparaban a la marcha ¿Qué piensa usted de esa situación?

-Yo no entendía cómo no se había usado más ese vídeo, sobre todo después de ver el documental "La revolución no será transmitida". Allí queda muy claro que en ese momento no pasaba la marcha por debajo del puente. Eso es un error, no sólo del proceso, una falta creatividad por parte de la izquierda, y la derecha tiene la iniciativa de una serie de cosas.

Tú sabes como periodista que el título de portada queda y cuando desmientes es una nota que nadie la ve, eso pasó aquí.

-¿Qué opina de la Ley de Responsabilidad Social?

-No la he leído, pero siento que actualmente hay libertinaje. Sobra la libertad, el pueblo tiene derecho a estar informado y la prensa desinforma. El pueblo tiene que reclamar y el Presidente también, y eso no es ir en contra de la libertad de prensa, sino buscar una prensa que cumpla su función social, porque para qué son los medios: para derrocar gobiernos o para informar al pueblo y que este tome decisiones.

Y un pueblo que no está suficientemente informado no puede elegir libremente. La oposición que marcha y apoya defendiendo los privilegios de este país, no está informada. Sería muy interesante ver qué pasa si esos medios informaran. ¿Crees que ese caudal de gente que sale a la calle iría de la misma manera?

- ¿El caso de Venezuela es inédito o particular?

-Es un extremo de lo que ocurre en todas partes. Hay un tema muy importante que es el de la violencia. Acusan a Chávez de ser quien la provoca, pero la historia ha demostrado, en el caso de Chile y aquí, que los procesos que pretenden cambiar y herir los intereses de un grupo minoritario de la población, despiertan a la mayoría.

El Presidente puede tener su discurso ofensivo, pero realmente las actuaciones de este gobierno jamás han sido así.

Chávez tiene una vocación profundamente democrática, cree en la democracia y no quiere muertes. Realmente cuando lo acusan de las muertes de puente Llaguno tú sabes que ese hombre es incapaz....

-¿Qué piensa de la llamada cubanización de Venezuela?

-Si cubanizar significa ayudar en el tema de la salud, en educación, no hay ningún problema. Todos las sociedades querrán eso. Creo que la derecha comete un grave error, porque si tú atacas otras cosas, a lo mejor, ¡Pero arremeter contra médicos que se van al servicio de los más pobres, en los cerros donde no suben los otros galenos venezolanos! Eso es irracional.

TRAYECTORIA

Marta Harnecker es la principal teórica de la izquierda en América Latina.

Estudió psicología en Chile y en los 60 viajó Francia.

Ha escrito más de 50 libros. Entre ellos destaca su obra: "Los conceptos elementales del materialismo histórico".

La amplia documentación sobre la escritora relata que a la caída del campo socialista, aquella influencia la volvió centro de toda clase de descalificaciones.

Actualmente dirige el Centro de Recuperación y Difusión de la Memoria del Movimiento Popular Latinoamericano.


N. Korea Next to Hear U.S. War Drum
     By Geofrey York
     Toronto Globe and Mail

     Thursday 07 August 2003

     Beijing - A senior Pentagon adviser has given details of a war strategy for invading North Korea and toppling its regime within 30 to 60 days, adding muscle to a lobbying campaign by U.S. hawks urging a pre-emptive military strike against Pyongyang's nuclear facilities.

     Less than four months after the end of the Iraq war, the war drums in Washington have begun pounding again. A growing number of influential U.S. leaders are talking openly of military action against North Korea to destroy its nuclear-weapons program, and even those who prefer negotiations are warning of the mounting danger of war.

     Some analysts predict that North Korea could test a nuclear warhead by the end of this year - an event that could cross the "red line" that would provoke a U.S. attack.

     The tensions were heightened by a recent exchange of gunfire across the border between North Korean and South Korean soldiers. Talks between U.S. and North Korean officials are expected to be held in Beijing soon, but nobody is predicting an imminent diplomatic agreement, especially after North Korea denounced a U.S. negotiator as a "bloodsucker" and "human scum."

     Military conflict in the Korean peninsula could trigger a catastrophe, not only because of the suspected presence of nuclear bombs in North Korea, but also because of the 11,000 North Korean artillery weapons along the border that could inflict death and destruction on millions of people in the South Korean capital, Seoul, which is within artillery range of the North's guns.

     Former CIA director James Woolsey, a Pentagon adviser and close ally of Defence Secretary Donald Rumsfeld, gave the most explicit glimpse into the thinking of U.S. military planners this week when he revealed the details of a possible plan of attack against North Korea.

     The plan would include 4,000 daily air strikes against North Korean targets, the deployment of cruise missiles and stealth aircraft to destroy the Yongbyon nuclear plant and other nuclear facilities, the stationing of U.S. Marine forces off the coasts of North Korea to threaten a land attack on Pyongyang, the deployment of two additional U.S. Army divisions to bolster South Korean troops in a land offensive against North Korea, and the call-up of National Guard and Reserve units to replace U.S. combat forces that are currently bogged down in Iraq and Afghanistan.

     "Massive air power is the key to being able both to destroy Yongbyon and to protect South Korea from attack by missile or artillery," Mr. Woolsey wrote this week in the Wall Street Journal in an article co-written by retired U.S. Air Force Lieutenant-General Thomas McInerney.

     "We believe the use of air power in such a war would be swifter and more devastating than it was in Iraq," the article said. "We judge that the U.S. and South Korea could defeat North Korea decisively in 30 to 60 days with such a strategy."

     Mr. Woolsey and Lt.-Gen. McInerney said the U.S. should already be preparing "to assess realistically what it would take to conduct a successful military operation to change the North Korean regime."

     They acknowledged the risk that U.S. military strikes could trigger an explosion of radiation from North Korean nuclear plants, along with massive artillery attacks against Seoul by the North Korean heavy guns that are hidden in hardened underground bunkers on the border.

     But U.S. cruise missiles and stealth aircraft could launch precision bombing attacks that would "minimize radiation leakage" at Yongbyon, while also sealing shut the underground bunkers where the artillery pieces are hidden, they said.

     They warned that a war could soon become necessary to prevent North Korea from selling weapons-grade plutonium to "rogue states" and terrorist organizations. "The world has weeks to months, at most, to deal with this issue, not months to years," Mr. Woolsey and Lt.-Gen. McInerney wrote.

     Similar warnings were issued recently by William Perry, the former U.S. defence secretary, who said North Korea and the United States were drifting toward war - perhaps as early as this year.

     Mr. Perry said the administration of U.S. President George W. Bush is "losing control" of the North Korean nuclear crisis, making it possible for Pyongyang to begin selling nuclear weapons to terrorists soon. "The nuclear program now under way in North Korea poses an imminent danger of nuclear weapons being detonated in American cities," he told The Washington Post.

     He said North Korea seems to have begun reprocessing some of the 8,000 spent fuel rods from a closed nuclear plant. This could allow Pyongyang to build up to six nuclear bombs in the next six months. "I have thought for some months that if the North Koreans moved toward processing," he said, "then we are on a path toward war."

http://truthout.org/docs_03/081003F.shtml  

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Sobre la división chimba de los poderes en la -
mal llamada - democracia, o sea, gobierno de,
por y para la clase dominante.
J. S.

 
http://www.rebelion.org/dieterich/030809dieterich.htm
 
9 de agosto del 2003

Cortes Supremas de Injusticia

Heinz Dieterich
Rebelión

Desbordante de alegría, el Presidente brindó con el distinguido huésped de la Casa Presidencial. Una amplia sonrisa de abuelo bonachón del invitado de honor agradeció el gesto. Los más cercanos colaboradores y amigos de ambos personajes se regocijaron. Y no era para menos: el genocida general Efraín Ríos Montt había sido registrado exitosamente como candidato para la Presidencia de la República de Guatemala.

La macabra escena que tuvo lugar el miércoles, 30 de julio, en la ciudad de Guatemala, marcó el fin del milagroso camino del devoto evangélico y expredicador, Ríos Montt, que lo ha llevado desde los calvarios de los años ochenta rumbo al Palacio presidencial, en noviembre del 2003.

En 1982, el general se había apropiado del poder mediante un golpe de Estado, apoyado por su poderoso amigo en la Casa Blanca, el Presidente Ronald Reagan, quién lo consideraba un hombre de "gran integridad personal". Los dos fervorosos cristianos protestantes, uno renacido y el otro carismático, se sentían unidos en el misterio de tres credos fundamentales: 1. que Dios intervenía personalmente en su obra política; 2. que la guerra contra los movimientos populares en Guatemala no marchaba con la eficiencia necesaria y, 3. que a "los comunistas" había que erradicarlos de raíz.

Siguiendo los preceptos de buen gobierno de Torquemada y Pedro de Alvarado, el devoto Ríos Montt resolvió convertir sus credos en praxis. Entre 1982 y 1983, alabado por Reagan, el general de "gran integridad personal" mandó borrar de la faz de la tierra a cuatrocientos pueblos mayas; hizo asesinar o desaparecer a alrededor de cien mil civiles; fue responsable de innumerables violaciones de mujeres y niñas y forzó a alrededor de un millón de personas a abandonar sus hogares, en una política, considerada posteriormente por la Comisión de la Verdad, como una secuencia de "actos de genocidio".

La cruzada "Victoria 82", comparable en su brutalidad sólo con las atrocidades de los conquistadores españoles, fue parte de una prolongada campaña de terrorismo de Estado, que la oligarquía guatemalteca y la Casa Blanca habían iniciada en 1954, con el golpe de Estado de la Central de Inteligencia (CIA) estadounidense contra el gobierno socialdemócrata de Jacobo Arbenz.

Fueron los tiempos, cuando la cautelosa organización de derechos humanos, Amnistía Internacional, publicó en Londres un reporte sobre Guatemala, intitulado, "Una política gubernamental de asesinatos políticos" ("A government policy of political murder"), en el cual el autor Michael McClintock demostraba que el centro del terrorismo de Estado era el mismo palacio gubernamental, en cuyos sótanos reinaba la tortura y el sistema de desapariciones forzadas.

Aun en este ambiente de terror continuo de casi medio siglo, la operación de aniquilación de Ríos Montt destacó por su barbarie. Si la sabiduría popular de ese país resume la interminable tragedia de su población indígena en el dicho, de que en Guatemala todos tienen sangre indígena: "unos en las venas y los demás en las manos", Ríos Montt escribió un capitulo particularmente sangriento en los anales negros del país.

A raíz del terror del evangélico renacido, se estableció en la nueva constitución guatemalteca de 1985 una estipulación que prohibía la candidatura presidencial a toda persona que hubiese quebrado el orden constitucional de la República. En dos ocasiones, en 1990 y 1995, la Corte Constitucional aplicó esa ley, para bloquear las ambiciones presidenciales del Ríos Montt. Sin embargo, en este año el asesino político triunfó.

La diferencia entre los primeros dos fallos y el tercero que dio lugar a la alegre celebración en la Casa Presidencial, fue la composición de la Corte Constitucional. El presidente Alfonso Portillo y su partido Frente Republicano Guatemalteco (FRG), simplemente habían escogido los magistrados necesarios para garantizar la infamia anticonstitucional.

El procedimiento de selección de los jueces del caso, que supuestamente debía realizarse de manera aleatoria, fue llevado a cabo en privado por el presidente de la corte, quien había sido ministro en el gobierno de la FRG. De esa manera, cuatro de los siete magistrados violaron la constitución, fallando a favor de la candidatura del golpista.

De hecho, la nominación de los jueces que allanó el camino al genocida, fue obra del propio Ríos Montt que ha sido el de facto Presidente del país desde hace una década. Alfonso Portillo nunca ha sido más que un testaferro del general, como ha sido un secreto a voces en el país.

La consigna electoral de 1996, por ejemplo, rezaba, "Portillo presidente, Ríos Montt, el poder", y el mismo genocida no ha tenido reparos en poner las cosas en su lugar: "Yo hago las leyes en el Congreso. Yo apruebo el presupuesto del Congreso y, por lo tanto, yo soy el Presidente", decía públicamente.

El caso de Ríos Montt es sólo un ejemplo extremo de una legalidad de la democracia burguesa que garantiza que la organización y el ejercicio del poder público no salgan fuera del control de la elite dominante. De hecho, dentro de la estructura del Estado, las Cortes Supremas y los golpes militares son los dos recursos principales de las elites en el poder que impiden que el derecho del sufragio formal pueda afectar intereses vitales de sus feudos de dominación.

En el jardín de Edén doctrinario de la democracia representativa reina indisputablemente el barón de Montesquieu, en su noble labor de Sísifo, tratando de controlar los posibles abusos del Leviatán mediante la división de poderes entre el Ejecutivo, el Legislativo y la Jurisprudencia. Sin embargo, en la democracia burguesa realmente existente rige el dictum del sabio filósofo y exgobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, de que "para gobernar es necesario contar con jueces afines" (1997).

¿Quién se atrevería a contradecir al filósofo pampino, quien mejoró tan notablemente la sentencia de Montesquieu? ¿George W. Bush, el guardián de la civilización y democracia occidental? Seguramente no. Fueron los cinco jueces de la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos, nombrados por presidentes pertenecientes al Partido Republicano, quienes legalizaron el fraude electoral que lo llevó a la Casa Blanca, venciendo a los cuatro opositores nombrados por presidentes provenientes del Partido Demócrata.

¿El presidente argentino Carlos Saúl Menem? Tampoco. En 1990 aplicó un mecanismo muy usado por los flamantes jefes de Estado de las democracias formales: ampliar el número de ministros de la Corte y colocar juristas afines en las nuevas plazas, para conseguir una mayoría adicta a los nuevos amos del poder ejecutivo. Menem logró, de esta forma, lo que se conocía en Argentina como la "mayoría automática" que lo protegía de toda iniciativa legal inconveniente presentada a través del sistema jurídico de la nación.

Se permitió incluso el lujo ---en una caricaturesca replica gauchesca del legendario Caligula romano--- de nombrar a un exjefe policiaco provinciano suyo y exempleado del bufete jurídico de la familia Menem en La Rioja, Julio Nazareno, para la presidencia del máximo tribunal de Argentina.

¿La democracia cristiana alemana que condujo al país después del colapso de 1945 y que no llevó ni un solo juez nazi ante los nuevos tribunales, para hacerles justicia por los múltiples asesinatos institucionales que habían cometido bajo el régimen de terror de Hitler? Hasta el día de hoy, ninguno de los jueces colaboracionistas de los nazis ha sido castigado por la justicia alemana, en lo más mínimo.

¿La Organización de Estados Americanos (OEA) que, Carta Interamericana de la Democracia y demás arsenal democrático de por medio, no ha encontrado un momento de tranquilidad para expresar su preocupación por la feroz sátira del poder de facto que Portillo, Ríos Montt, sus servicios secretos y sus bandas organizadas de las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC) están escenificando en el país?

¿El pueblo venezolano, que se llevó la amarga sorpresa de que el Tribunal Supremo de Justicia ---cuyos ministros habían sido seleccionados dentro del proceso de la "refundación del Estado", para sustituir a los corruptos magistrados de la Cuarta República--- fuera disuelta por los golpistas del 11 de abril del año pasado, para sentenciar solemnemente en agosto del 2003 que no había meritos para enjuiciar a los oficiales generales involucrados y que, por lo tanto, no hubo golpe de Estado?

La clarificación de la teología política de Montesquieu por el filósofo de la realpolitik, Eduardo Duhalde, es un meritorio aporte a la ciencia de los mecanismos reales de la democracia formal. En rigor, sin embargo, el aporte no es tan original. Todo razonamiento deductivo llevaría inevitablemente a la inferencia, de que ninguna clase dominante dejaría uno de los tres poderes estatales de su dominación en manos de fuerzas "independientes"; de hecho, tal praxis negaría su carácter de clase dominante.

Y de manera inductiva, la evidencia empírica del hecho es simplemente abrumadora, desde la condena de Sócrates por la justicia clasista griega, hasta las deliberaciones apologéticas de Il Principe de Macquiavelo y los retratos hablados del poder fáctico en los dramas reales de William Shakespeare.

En la democracia más antigua de la burguesía moderna, en Gran Bretaña, la Corte Suprema ha sido siempre parte integral de la Cámara de Lores, es decir, un segundo despacho del ejecutivo aristocrático. Hoy día, los sistemas parlamentarios configuran las Cortes Supremas dentro de una rama propia del poder público, cuya independencia real de la elite, sin embargo, es tan nula como la de los Lores de la aristocracia inglesa.

En la democracia burguesa, los magistrados de las Cortes Supremas son nominados por el partido político más fuerte dentro del poder legislativo, que es también la fuerza constituyente del Ejecutivo. El resultado de esta construcción resulta, como es obvio, en la conversión de la división de poderes del Barón, en mera ficción; porque un partido dominante o una alianza partidista puede tener el control del parlamento, del senado y de la corte suprema, tal como sucede actualmente en Estados Unidos.

La noción de una jurisprudencia independiente es una noción de horror para toda clase dominante, porque el significado democrático del calificador "independiente" solo puede referirse a los intereses de las elites, como limitante de sus condiciones de existencia exploitativa.

La noción de Montesquieu seguirá navegando, por lo tanto, bajo la bandera de la utopía, hasta que el barco de la humanidad salga de los horrores de la civilización capitalista.

Mientras tanto, la democracia burguesa realmente existente sigue guiándose por la ley del filósofo-rey pampino, Eduardo Duhalde.

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