La Fundación Comunitaria Voto Popular Legitimo
y El Colectivo de Politologos Siglo XXI-Capitulo Caracas.
Solicitan Formalmente al Director del Diario Vea y a la Directiva del Venpres que por favor le den cobertura informativa ampliamente no miniaturizada; al evento que se anexa, es más interesante que leer la trillada Noticia de que los parlamentarios Suspendieron la Sesión o que si el Saboteo, será que los Cuerpos de Inteligencia no están cumpliendo sus funciones.
Agradecidos pues...
René Colmenares
Jornada de Discusción
Política: “Emancipación versus Globo-Fascismo”
Movimiento Utopía 78,
Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas,
Universidad de Los Andes,
Mérida-Venezuela
Del 6 al 7 de noviembre
de 2003.
Ponencia en el marco de la Jornada de Discusión Política titulada “Emancipación Latinoaméricana versus Globo-Fascismo”
Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas
Universidad de Los Andes
Jueves 6 y Viernes 7 de Noviembre
Mérida-Venezuela 2003
CONTENIDO
Introducción
PARTE I
1. Crítica en positivo a la Creencia Cristiana Conservadora
de
la Revolución
2. El Enfoque científico-filosófico transhistórico
3. La Palabra "Revolución"
4. Hacia un Concepto de la Revolución
5. La Afirmación Burguesa en la Revolución Francesa
6. La Negación Proletaria en la Revolución Francesa
7. Las teorías marxistas de la Revolución: desde la
Comuna de París
de 1871 hacía la Revolución de Octubre
de 1917
7.1. La Práxis-Teoria revolucionaria
de Marx y Engels
7.2. La Práxis-Teoría
de Revolución de Lenin y Trotsky
PARTE II
8. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA
Introducción
8.1. Aprendiendo de Lenin: Estado y Revolución
8.2. Venezuela: Una Revolución Sui Géneris
8.3. La Curiosidad: ¿Una Contrarrevolución sin una
Revolución?
8.4. Lo Nuevo Real en los Trajes del Antaño
8.5. Logros de la Revolución Bolivariana -- del "Proceso"
8.5.1. La Revolución como
Proceso
8.5.2. La Herencia Constitucional
de la Revolución Francesa
9. Conclusiones
Introducción
En estos momentos del globofascismo corporativo estadounidense y
europeo, especialmente en Venezuela y América Latina, existen
razones práxico-teóricas suficientes para reconsiderar,
reevaluar y redefinir el concepto de revolución, es decir, precisar
la Revolución Bolivariana misma. Desde luego, esta no es una pretensión
científica o filosófica fácil. Una cosa es hacer
la revolución diariamente, en el Plan "Robinson" o "Barrio Adentro",
otra cosa es hacer y pensarla transhistóricamente en una clase
de ciencia política de la ULA. Además, en la ULA misma,
en la Alcaldía, en la Gobernación, Revolución es
el tópico fundamental de los fenómenos que han llegado a
ser conocidos como „Socialismo“, „Comunismo“ o „Marxismo-Leninismo“ o „Terrorismo“,
cuestiones no muy queridas en la política exterior, en el mundo
occidental, por el Globofascismo yanquí-europeo. No obstante, sin
saber de qué se trata, hoy día la "revolución" es
una palabra usada para cualquier cosa por todo el mundo, inclusive por
Bush y Rumsfeld.
En la Parte I analizaremos el contexto histórico del
concepto de la revolución, y las teorías correspondientes.
En la Parte II analizaremos la problemática de globalizar
la Revolución Bolivariana. Entonces, presentaremos muy concentradamente
la esencia y la existencia, la práxis y la teoría de las
principales concepciones burguesas y proletarias de la Afirmación
(Revolución Francesa) y de la Negación (Revolución
de Octubre) dentro del mismo proceso del trabajo globalizado moderno, dentro
del sistema capitalista mundial contemporáneo. Claro que sí,
es necesario analizar los aportes revolucionarios del llamado "Tercer Mundo”,
de los pueblos de África, Asia y América Latina -- Sudáfrica,
Ghana, Zimbabwe, Namibia, Argelia, China, Vietnam, Cuba, Chile, etc., pero
ya existen centenares de libros sobre este tema, tal inmensa investigación
detonaría los límites científicos de esta ponencia
específica. De cualquier modo, todos ellos, de una u otra manera,
han enfocado sus ideas e inspiraciones revolucionarias fundamentales dentro
de la misma contradicción de la Revolución Francesa, como
parte de la Negación sistémica dialéctica global del
trabajo internacional y del capital mundial, es decir, en el contexto de
las teorías sobre el desarrollismo, la dependencia, el imperialismo,
el corporatismo del complejo industrial militar y la globalización.
Finalmente, trataremos de enfocar la Revolución Bolivariana dentro
del contexto del globofascismo alias el "neoliberalismo salvaje".
Primero, viviendo en un continente tan religioso, veremos lo que
Jesucristo ha dicho en la Sagrada Biblia a sus discípulos en cuanto
a la "disensión", o sea, la revolución; y también
lo que Marx ha pensado en cuanto al "suspiro de la criatura oprimida",
al "corazón de un mundo sin corazón".
PARTE I
1. Crítica en positivo a la Creencia Cristiana Conservadora
de la Revolución
En Venezuela, precisamente la creme de la creme divina de la Iglesia
Romana Católica, especialmente el Monseigneur Balthazar Porras,
actúa como golpista, saboteando activamente la Revolución
Bolivariana. Desde hace más de un siglo y medio, el revolucionario
Carlos Marx ha tenido un mensaje urgente a los Bolivarianos; enfatizó
que toda crítica social revolucionaria contra el viejo régimen
feudalista obsoleto, tenía que empezar con la crítica no
sólo de la religión absolutista romana católica misma,
sino de todo tipo de religión.
En tiempos de la Revolución Francesa, esto es precisamente
lo que casí todos los pensadores burgueses habían hecho para
crear una nueva sobreestructura capitalista industrial, y así con
una práxis y teoría revolucionaria invencible eran capaces
de derrocar la podería divina clerical, de separar la Iglesia
inquisitorial del Estado aristócrata feudalista, y de lograr la
hegemonía del poder político para la Revolución
Industrial capitalista económica. Destruir la sobreestructura religiosa
ideológica feudal era instrumental para introducir la dominación
política de la Razón, es decir, del Capital, del Estado
moderno, contra todos los gobiernos moribundos "por gracia divina de Dios".
Ab ovo, la religión cristiana ha sido un producto geocéntrico
ideológico del Imperio Romana, de la producción agrícola,
del feudalismo mismo. Por consiguiente, andando el tiempo, en la
sobreestructura europea, esta cosmovisión obsoleta fue reemplazada
por la cosmovisión heliocéntrica; por lo tanto, progresivamente
la Ciencia Natural y la Filosofía Social burguesas revolucionarias
sustituyeron la Metafísica, la Teología y las creencias
absolutistas estériles.
Por lo tanto, en el Tercer Milenio, en un continente donde casí
100 por ciento de los habitantes son fieles cristianos católicos
romanos -- que todavía creen en un Dios feudalista colonial, importado
y hecho en Europa --, en primera instancia, dentro del contexto de la
"Teología de Liberación" latinoamericana, es de suma importancia
recordarles a todos ellos, que el Jesucristo originario era un rebelde
y revolucionario, y qué es lo que ha dicho en el Nuevo Testamento
en cuanto a la contradicción, la espada, la guerra, la paz, la
verdad, la libertad y la "disensión", es decir, la revolución.
Seguramente, hoy día los EE.UU., Alemania, España,
Inglaterra, etc., y los medios de comunicación nacionales e internacionales,
con pocas excepciones, lo declararían, junto a Chávez, un
"terrorista" peligroso, violento, un caso para ser arrastrado frente a la
Corte de La Haya corporativa fascista, sentenciado y crucificado por crímenes
contra la lesa humanidad.
Conste para estos “pacifistas”, demócratas, republicanos y
gandhistas, que Jesucristo idóneamente y en nombre de la verdad
se ha declarado en contra de la "paz mundial" y a favor del fuego de la
revolución de los "chavistas", "terroristas" y "marxistas":
"No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he
venido para
traer paz, sino espada."
(Jesucristo -- Mateo 10, 34.)
"Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si
ya se ha encendido? ...
¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os
digo: " No, sino disensión."
(Jesucristo -- Lucas 12, 49,51)
"¡... y conoceréis la verdad, y la verdad os hará
libres!"
(Jesucristo -- Juan 8, 32)
Tenemos, de paso, que San Juan ya advirtió a las “cuatro Jineteras
del Apocalipsis", qué es lo que pasará con aquellos que
tergiversan la verdad:
"... y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía,
Dios quitará
su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas
que están
escritas en este libro."
(Apocalipsis, 22, 19).
Obviamente, Jesucristo afirmó la "espada" y el "fuego" revolucionario,
contra cualquier paz o democracia capitalista, contra todos los golpistas
y "escuálidos" reaccionarios de todo género clasista.
En este espíritu -- amigos, colegas, estudiantes --, nuestro
tema hoy es "Globalizar la Revolución Bolivariana". Primero, ¿qué
es la "revolución“?, ¿qué es la "Revolución
Bolivariana?“ Y, en primer lugar, ¿por qué globalizarla?
¿Por qué es menester hacer y pensar la Revolución? ¿Qué
tienen que ver el cooperativismo y el comunitarismo de la Revolución
Bolivariana con la Práxis-Teoría revolucionaria global? ¿Qué
tienen que ver el comunitarismo, el cooperativismo y el comunismo con
la revolución global?
2. El Enfoque científico-filosófico transhistórico
Antes de adentrarnos en la esencia de nuestra ponencia, es imprescindible
aclarar la concepción „Práxis-Teoría Cooperativista-Comunitaria“
que en el caso de la Venezuela actual tiene que ver, por un lado, con
la "economía social", dentro de un capitalismo nacional planteado
a través de un mercado regulado por el Estado Bolivariano, y por
otro lado, con el "cooperativismo" comunitario, un elemento socialista del
capitalismo temprano. De verdad, para las clases sociales oprimidas
-- aunque no nos gustan para nada los "ismos" -- el Cooperativismo, el Comunitarismo
y el Comunismo son herramientas, formas de organización social,
imprescindibles para defenderse en un mundo capitalista explotador.
Por lo menos, filosóficamente, dentro de un sistema universal
cerrado, desde la Revolución Francesa, desde Hegel, no cabe
duda que la llamada Historia es la relación Sujeto-Objeto, Sociedad-Naturaleza,
y la síntesis de esta contradicción productiva dialéctica
es la Libertad burgués-capitalista. Dentro de este contexto, fueron
elaboradas todas las constituciones del mundo, incluso las del "socialismo"
y del "comunismo", una herencia constitucional de la Revolución
Americana y la Revolución Francesa. Aunque muy pocas personas, y
mucho menos los pobres de la Tierra conocen esta herencia, todos defienden
el "Bien Común", la "Libertad, Igualdad, Fraternidad, Democracia,
Justicia y Paz" -- es decir, los elementos principales, que - supuestamente
- deberían reflejar lo humano cooperativo verdadero, el humanismo
comunitario real.
Entre 1845 y 1846, el joven Carlos Marx, que todavía era Hegeliano,
explicó este proceso social de trabajo histórico de la manera
siguiente:
"... que cada miembro de la especie humana, del homo sapiens sapiens,
independientemente de su color, confesión, sexo o convicción
política,
es nada más que la relación Naturaleza-Sociedad histórica.
La esencia
y existencia material-espiritual de la vida histórica es el
proceso
revolucionario de la naturalización del ser humano (a través
de la tecnología)
y de la humanización de la naturaleza (a través de la
producción)."
(Véase: Franz J.T. Lee, Teoría-Práxis de
la Revolución-Emancipación, Facultad
de Ciencias Forestales, ULA, Mérida, 1986, pp. 85-112;
también véase: http://www.geocities.com/juschmi/tansmosam.html#k1
)
Antes de la Gran Revolución Agrícola, de la Revolución
Neolítica a escala mundial, antes de la "división del trabajo"
(el origen del mercado mundial), de la introducción de la propiedad
privada de los medios de producción, del surgimiento de las clases
sociales y del Estado, todavía la lucha por la sobrevivencia, el
proceso humano simple, tenía una expresión histórica
inmediata. (Véase: Carlos Marx y Federico Engels, Obras Escogidas,
Tomo IV, Ed. Ciencias del Hombre: Buenos Aires, 1973, p. 15)
Posiblemente, en aquél entonces, antes del esclavismo, el Hacer
y el Pensar todavía estaban vinculados, relacionados, y el Saber
era la Relación liberadora inmediata. En aquella época,
a través del globo, hasta donde sepamos, con alta probabilidad,
Acción y Pensamiento Comunitario eran el “pan nuestro”, y el cooperativismo,
comunitarismo, socialismo y comunismo originario estaban al orden del día.
El proceso histórico, en términos espacial-temporales
universales, se desarrolló por más de un millón
de años en cámara lenta, al paso del caracol, debido a
una naturalización del hombre extremadamente alta y una humanización
de la naturaleza relativamente baja. Para expresarlo en términos
patriarcales modernos, durante mucho tiempo el proceso histórico
se ha caracterizado por una explotación económica minimal
del trabajador y de la naturaleza, y una dominación política,
intra-social negligente. Después de la primera "revolución"
agrícola global del proceso de trabajo humano, esta relación
explotadora dominante se profundizó y se desplegó, produciendo
así las diversas clases sociales antagónicas y las luchas de
clases modernas infernales.
Por lo tanto, los actos, acciones y actividades preneolíticas
probablemente reflejaron muy poca "conciencia social", es decir, muy poca
ideología y religión, pero suficiente multiversalidad,
humanidad, "naturalismo" y "animismo" para sobrevivir centenares de milenios.
Por cierto, esto era un buen comienzo y constituyó la base histórica
real del desarrollo igual, desigual y combinado para generar algunas lagunas
de una transhistórica "Acción-Pensamiento Comunitario-Cooperativista",
que dentro de la revolución todavía sobrevive, y que a través
de la emancipación “sobreexiste”, transvuelve y transvuela.
La sabiduría objetiva idealista dialéctica de Hegel
y la sapiencia materialista histórica dialéctica de Marx
y Engels, por vez primera, nos han enseñado la diferencia entre
el "Hacer" lógico-formal cuantitativo y el Hacer-Pensar dialéctico
cualitativo, por eso, a ciencia y a filosofía cierta, hoy podemos
distinguir entre la Práctica y la Práxis, entre la Ideología
y la Teoría respectivamente. (Véase: Lee, op. cit.,
pp. 23-58)
En los últimos veinte mil años, en las antiguas y modernas
"culturas" el homo sapiens sapiens, es decir, el Hombre privilegiado dominante
o/e intelectual, nos ha mostrado, cómo, a través del proceso
de abstracción o reproducción mental (Sócrates, Platón,
Aristóteles, Kant, Hegel, Bloch, etc.) se puede convertir la ignorancia
ideológica y religiosa en Filosofía (Teoría) y cómo,
a través del proceso de reproducción humana material (Marx,
Engels, Lenin, Trotsky, Galileo, Newton, Einstein, etc.), se puede transformar
estancamiento práctico-repetitivo en Ciencia (Práxis).
(Véase: Ernst Bloch, Experimentum Mundi, Suhrkamp: Frankfurt am
Main, 1975, pp. 239-264)
Dr. Alfonso Gándara Feijoo expresó idóneamente
de que se trata: según él, el Pensamiento Comunitario Cooperativista
„no debería ser una vía intermedia o una ‘tercera vía’
entre el capitalismo y el socialismo... Es teoría y es práxis“."
(Alfonso Gándara Feijoo, „El Personalismo Comunitario: una
opción liberadora“, en: Persona, Comunidad, Socialización,
Ponencias de las V jornadas Internacionales sobre Pensamiento Comunitario,
del 7 al 11 de octubre de 1975, Centro de Investigaciones jurídicas,
ULA, Mérida, 1987, p. 11.)
De todos modos, el comunismo, el comunitarismo y el cooperativismo
forman partes intrínsecas de la Práxis-Teoría revolucionaria.
Ahora bien, ¿qué tiene que ver la Práxis-Teoría
transhistórica con las revoluciones sociales modernas? ¿Con
la Revolución Bolivariana? ¿Cómo se conceptualiza
la revolución? ¿Qué quiere decir la palabra "revolución“?
3. La Palabra "Revolución"
Entonces, ¿precisamente qué expresa la palabra "revolución?“
¿Cómo los venezolanos, africanos o americanos entienden este
concepto? En la parte que sigue y para dilucidar el concepto y proceso
“revolución”, tendremos que hacer citas extensas de libros o documentes
importantes, pero en su mayoría desconocidos. En mi libro mencionado
anteriormente, he explicado la problemática de la manera siguiente:
"Ahora bien, investiguemos el origen de la palabra „revolución“.
La palabra „revolutio“ (latín), apareció en Europa en la
tardía Edad Media. Fue un problema derivado del verbo latino revolvere,
que significa revolverse, moverse progresivamente hacia adelante en sentido
circular, completando una revolución o giro para llegar nuevamente
al punto de partida; por ejemplo, el movimiento de traslación de
luna en su órbita circular alrededor de la Tierra. San Agustín
la usó, en su lucha contra los paganos, en el sentido de „reencarnación“.
Los paganos creían que el alma „viajaba“ incesantemente de un cuerpo
a otro hasta lograr su purificación.
"Continuemos con la noción generalmente aceptada de revolución.
En la primera aceptación de esta palabra, normalmente encontramos
la idea de una alteración violenta, resultado generalmente del trabajo
de un grupo „terrorista“ conspirador, preferiblemente „marxista“, „comunista“
o „fascista“ que quiere subvertir el orden democrático del Estado;
conspirando, este grupo prepara y efectúa la revolución.
"Punto de vista que se basa en la filosofía del idealismo
vulgar, y según la cual, la causa principal o sustancia es la
idea, o un Ser Supremo. Grandes ideas hacen historia; grandes hombres
como Napoleón, Khomeini o Kennedy, solamente hacen historia, y,
por consiguiente, grandes revolucionarios como Ho Chi Minh, Mao Tse Tung,
Fidel Castro o el Ché Guevara, hacen revolución. En este
sentido, la revolución es una cosa subjetiva, el trabajo de individuos.
Ciertamente, líderes populares individuales como Castro, Mugabe
(o ahora, Chávez), juegan un papel decisivo en la historia y en
las revoluciones, especialmente en los países del „Tercer Mundo“.
Pero esto no lo pueden realizar dentro de una jaula de cristal, aislados
de la sociedad y de las fuerzas históricas, aunque tengan las más
grandes ideas revolucionarias.
"Siguiendo la mencionada línea del pensamiento idealista metafísico,
los „comunistas“, „marxistas“ (y „chavistas“), en su papel de „terroristas“
utilizan a las masas ignorantes, así como las armas procedentes
de los países „comunistas“ (o „castro-comunistas“) y la ideología
„marxista“ para fomentar sus intereses egoístas y personales de
poder. Las revoluciones pueden escenificarse, como el drama shakesperiano
„Mucho Ruido para Nada“ (As You Like It). A pesar de los „Sueños
de una Noche de Verano“ (Mistakes of a Night), lo demás ya se conoce,
una vez que el espectáculo, el „golpe militar“ ha tenido éxito.
Si resulta victorioso, entonces el futuro historiador idealista lo llamará
„revolución“, y si no, será conocido como un „coup d’etat“,
golpe de Estado o contrarrevolución." (Ibid.)
Resumiendo, para este tipo de "razonamiento", que se encuentra en
todos los medios de comunicación nacionales e internacionales que
participan en la guerra ideológica sucia de desinformación,
son fundamentales tres concepciones:
a. Los revolucionarios hacen la revolución.
b. El poder político es usurpado, por el nuevo grupo por medios
violentos.
c. La revolución es un evento político singular. Continuando:
"El significado de revolución, como un evento político
singular, con cambios sociales fundamentales dentro de la estructura
del Estado, se estableció después de la „Revolución
Gloriosa“ de 1688, en Inglaterra, cuando Guillermo de Orange desembarcó
causando la huida de Jacobo II. Esta huida se describió como un
milagro; la labor de un Ser Supremo, que no tenía nada que hacer
con los afanes y ambiciones de los hombres. Sin embargo, es importante
hacer notar que esta „Revolución Gloriosa“ se llevó a cabo
sin la ayuda de los revolucionarios, los que normalmente hacen la revolución.
La situación legal de la nobleza británica se había
tornado insoportable; esto movió a Guillermo III a establecer el
status quo anterior. En realidad, podríamos considerar esto como
un acto verdaderamente antirrevolucionario. Pero desde entonces, a cada
cambio político en un país europeo se le ha llamado revolución."
(Ibid.)
Entonces, la palabra "revolución", como reflexión intelectual,
originó en las Ciudades-Estados septentrionales de Italia, donde
el capitalismo se encontraba en su etapa embrionaria. En aquél entonces,
palabras como „rivoltura“ y „rivoluzione“ eran usadas para describir
serias rebeliones sociales o descontento popular. Lo que estas palabras
designaban exactamente, puede compararse con la comprensión política
actual de „desorden social“ o „acontecimientos turbulentos“ en las cuestiones
políticas internas o externas, por ejemplo, intentonas de un golpe
de Estado o de un golpe petrolero en Venezuela. En aquél entonces,
la palabra “revolución” todavía no tenía una connotación
científica filosófica.
4. Hacia un Concepto de la Revolución
¡Paz quiere decir Revolución Proletaria Mundial!
(Rosa Luxemburgo)
"No penséis que he venido para traer paz a la tierra;
no he venido para traer paz, sino espada."
(Jesucristo -- Mateo 10, 34.)
Sin teoría, no hay revolución.
(V. I. Lenin )
Sin masas organizadas, no hay revolución.
(Marta Hanecker.)
Transcender ni evolución ni revolución, es
transvolución, es emancipación.
(Franz J. T. Lee)
Veremos algunas concepciones que surgieron directamente de la Revolución
Francesa.
En lo concerniente al concepto de revolución astrológico-científico:
"Para Dante, „revolutio“ es el movimiento cambiante del sol, las
estrellas y los planetas. Vemos entonces, que en las postrimerías
del s. XV la palabra „revolutio“ era un concepto astronómico pre-político.
Luego, cuando se dieron los descubrimientos de los científicos
naturales: Copérnico (1473-1543), Galileo Galilei (1564-1642) y Sir
Isaac Newton (1642-1727), el término tomó una connotación
físico-política.
"Los astrólogos del s. XVII creían que mediante la
posición de los cuerpos celestes, por el horóscopo, podían
predecir la fe de los príncipes feudales, quienes acudían
a ellos en busca de consejo antes de ir a la guerra." (Ibid.)
Este método pre-científico es usado todavía en
nuestros medios de comunicación, por "las jineteras del Apocalipsis",
por Globovisión o Venevisión, para manipular los trabajadores
venezolanos con el veneno de la guerra de información, contra
la Revolución Bolivariana y para inculcar subrepticia- e ideológicamente
diversos patrones de comportamiento conservador contrarrevolucionario en
la mente de los venezolanos. Como herencia de la Conquista, todavía
virulenta, esto resulta más fácil cuando casi 100 por ciento
de la población venezolana y latinoamericana todavía creen
en los dogmas romano-católicos, cuando socialmente todavía
quedan restos religiosos supersticiosos de la Edad Media absolutista feudalista,
del exorcismo de la Inquisición Española, en un ambiente social
eruptivo, peligrosamente lleno de fantasmas de ángeles y diablos.
Como ya mencionado anteriormente, esto es un problema muy delicado, resultado
colonial del desarrollo igual, desigual y combinado transhistórico
que la Revolución Bolivariana necesariamente y con urgencia tiene
que confrontar y resolver. Como hemos dicho anteriormente, también,
porque la madre de "cualquier crítica es la crítica de la religión”
(Marx), que obstaculiza la formulación de una práxis-teoría
para la misma Revolución Bolivariana.
Sin embargo, a partir del s. XVII, la gente europea todavía
creía que los sucesos políticos dependían de los
fenómenos físicos. Pensaban que las acciones políticas
estaban enmarcadas dentro del campo magnético de los poderes de
la naturaleza. Observemos que este fue un paso claramente revolucionario,
lejano al de la noción idealista, religiosa, de que la Providencia
determina el comportamiento humano. Desde entonces el prefijo „re“ no
sólo significó una simple repetición, sino que conlleva
la idea de destrucción. La palabra „revolución“ incluyó
entonces un nuevo elemento, el cual iba más allá del alcance
humano, más allá del cálculo y la planificación.
Agustín Thierry (1795-1856), brillante figura de la historiografía
francesa, consideró al desarrollo nacional como una lucha entre
dos estirpes mayores: los invasores y los invadidos. Otro historiador francés,
Francois Pierre Guillaume Guizot (1787-1874), quien entre 1829 y 1832
escribió los seis volúmenes de su Historia General de
la Civilización en la Europa Moderna, al igual que Thierry,
interpretó las mencionadas revoluciones sociales como luchas entre
clases sociales. Louis Adolph Thiers (1797-1877), Primer Ministro de Francia
entre los años 1836-1840, Presidente de la Tercera República
Francesa entre 1871-1873 y prominente historiador europeo de su época,
junto con Thierry y Guizot, se cuenta entre los respetables eruditos que
inspiraron a Carlos Marx y Federico Engels en el desarrollo de su teoría
sobre la lucha de clases, a mediados del s. XIX.
"Desde las Reflexiones sobre la Revolución Francesa
de Edmund Burke (1729-1797), hasta los autores contemporáneos de
la „teoría de la dependencia“, existe un enlace histórico
directo entre los intelectuales que intentaron explicar la esencia y las
leyes evolucionistas del „cambio social“ o „revolución social“.
Estos autores, independientemente de sus ideas políticas específicas,
trataron de determinar las múltiples causas, precondiciones, estrategias,
tácticas y consecuencias del „cambio social“, dentro de un sistema
de sofisticados conceptos y categorías de las ciencias sociales."
(Lee, Teoría-Práxis, véase: http://www.geocities.com/juschmi/teocap3.html#c31)
Es cierto que conceptos como la revolución o la contrarrevolución,
como parte de la ideología o teoría, son de difícil
determinación científica y filosófica, especialmente
cuando se emplea el método de la lógica formal, que ha dominado
al mundo occidental desde Platón y Aristóteles. Estos
fenómenos tienen la característica esencial de ser incompletos,
procesales y anticipatorios, y por eso, no hay revoluciones "clásicas"
o paradigmáticas, en el sentido de que pueden ser exportadas o
importadas. Es por esto que hoy, a pesar del desarrollo mundial igual,
desigual y combinado, en la época del globofascismo, la Revolución
Bolivariana -- que es precisamente un producto global transhistórico
de este modo de destrucción actual transitorio, del "neoliberalismo
salvaje" mundial -- no puede ser ni identificada ni criticada con
parámetros o/y paradigmas científico-filosóficos marxistas
o burgueses del siglo XIX o XX.
No obstante, lo que es fundamental para la teoría revolucionaria,
ya a comienzos del s. XIX, hace más de 150 años, el filósofo
idealista objetivista alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831),
había sistematizado el método dialéctico de razonar
lógicamente, es decir, de captar y de explicar revoluciones dentro
de un sistema cerrado universal. Todavía hoy, la mayoría
de los autores modernos de las ciencias sociales, separan la práxis
científica y la teoría filosófica, tal como hace milenios
ya lo hacían Platón y parcialmente también Aristóteles.
Precisamente Hegel nos explicó que todo lo que nace, merece
perecer. Entonces existen épocas de "desvanecimiento", incluyendo
especies que desaparecen. Tales fenómenos no se pueden explicar
científica-filosóficamente como cosas, que acaban de nacer.
Hay una gran diferencia entre la génesis y el nadir, entre la
aurora y el desvanecer, a pesar del hecho que ellos están interrelacionados
dialécticamente. La Revolución Bolivariana es un producto
histórico de una época en que el capitalismo está
en agonía, es decir, vivimos en la era de un modo de destrucción,
en un tiempo sin "Final Feliz“ "¡... y conoceréis la
verdad, y la verdad os hará libres!" Ésta es la realidad
global, la verdad venezolana, es la Revolución Bolivariana, la
que estamos examinando aquí, y no necesitamos una esperanza barata,
sino una trascendencia emancipatoria por excelencia. Por ser la
Revolución Bolivariana el producto histórico de una época
agonizante, global, ya está “globalizada”, ya es “internacional”;
de que se trata es continentalizarla, regionalizarla, nacionalizarla y
superarla, y esto es una tarea práxico-teórica inmensa.
5. La Afirmación Burguesa en la Revolución
Francesa
Definitivamente las dos grandes revoluciones „clásicas“, la
Francesa de 1789 y la Rusa de octubre de 1917, introdujeron ambas, las
etapas iniciales de un nuevo modo de producción, el capitalismo
moderno. Pero estudiándolas meticulosamente, sólo pueden
explicar con limitaciones las causas básicas, las dinámicas
sociales, los estados históricos latentes y las tendencias de las
numerosas revoluciones sociales del siglo XX que agitaron especialmente
a Africa, Asia y América Latina. Tambièn, sólo elucidan
algunos elementos fundamentales de la Revolución Bolivariana, por
ejemplo, la reforma agraria, el estado nacional, la soberanía,
etc. -- todos objetivos “clásicos” de la revolución
burgués-capitalista. Otros, por razones históricas, debido
a la división internacional del trabajo, del "desarrollo desigual"
(Samir Amin), son ausentes, por ejemplo, una clase capitalista nacional,
que controla el poder económico, y una teoría revolucionaria
-- que científicamente puede analizar la lucha de clases sociales
de América Latina, y del mundo globalizado entero -- que fue
desarrollada en aquél entonces por los pensadores de la Ilustración,
equivalente a la feroz destrucción ideológica de la sobreestructura
absolutista religiosa, romana católica, y promotora de la industrialización
tecnológica nacional. Por razones de tiempo disponible, La Revolución
Americana, como primera Revolución Colonial no la podemos elucidar
aquí; al fin y al cabo, es parte intrínseca de la misma Revolución
Francesa y de la Revolución Industrial Inglesa.
Ahora analizaremos brevemente las teorías de los autores burgueses
revolucionarios a mediados del s. XVIII, como Rousseau, Voltaire y Montesquieu,
quienes estuvieron bastante familiarizados con el feudalismo y el catolicismo,
con los eternos enemigos del capitalismo en su lucha por el poder político.
Esta es la razón por la cual la clase burguesa fue revolucionaria
(pero no emancipatoria) y pudo, históricamente, tener éxito.
Como sabemos, el clero y la nobleza afirmaron al feudalismo absolutista
y la burguesía y el proletariado fueron quienes lo negaron, empujando
la Revolución Francesa política y la Revolución Industrial
económica. Ninguna de estas clases tenían en mente sobrepasar
el modo de producción, es decir, el proceso alienante del trabajo
explotador en sí. Sólo desearon cambios de clases sociales
dentro del sistema del poder social, político, militar y económico.
Esto es esencialmente el objetivo de todas las revoluciones intra-sistémicas,
contemporáneas.
En cuanto a la Ilustración Francesa, elucidaremos algunas
concepciones de sus teóricos de la revolución. Francois
Marie Arout de Voltaire (1694-1778), aunque no vivió la experiencia
de la Revolución Francesa misma, hablaba ya de la „revolución
des esprits“, la revolución de los espíritus, con lo cual
quería referirse al triunfo de la razón (del capital) sobre
la superstición, de la libertad, igualdad y fraternidad del hombre
(burgués) respecto a la fe ciega. Este concepto de revolución
voltariano constituyó parte del ataque político contra el
absolutismo feudalista, contra el gobierno aristocrático instaurado
por la „gracia de Dios“, y contra la hegemonía divina de la Iglesia.
Tales ideas nada tenían que ver con "terrorismo" o "conspiración"
en contra de un Estado absolutista, sino más bien con la „revolucionización“
del "espíritu", de la sobreestructura social, de la mente humana
de la nueva clase burguesa, que traicionó a su socio revolucionario,
al proletariado.
Sin embargo, comparado a otros ilustres teóricos de la Revolución
Francesa, Voltaire era un reformista que esperaba, que algunos de los
ilustrados líderes de la aristocracia pudieran mediante la razón,
establecer la armonía social en la Francia absolutista. Según
él, Francia sólo necesitaba „40.000 sabios“ para salvarse.
Voltaire, como buen “Democrata”, igual como la "oposición" venezolana
y la junta terrorista de Bush, aborrecía un gobierno de las masas
pobres, prefiriendo ante ello un “rey humanista”, benigno con el pueblo;
prefirió un “rey-filósofo” platoniano ante cualquier régimen
“popular-bolivariano”. Esencialmente, el concepto de revolución voltariano
era reformista elitésca.
Muy temprano, Charles Louis Baron de Montesquieu (1689-1755), representante
de la primera generación de líderes de la Ilustración
Francesa, e introduciendo ya el concepto de la contrarrevolución,
quería frenar la revolución por medio del "diálogo"
y de la "reconciliación" de clases antagónicas (estilo OEA
...), es decir, deseaba "negociar la revolución" con la "oposición"
feudalista, o sea, con el ancién regime -- creía que
las clases feudales gobernantes no sólo estaban interesadas en
defender sus privilegios particulares, sino que también estaban
interesadas en el bienestar general de la nación, el cual debía
alcanzar igualmente a las masas empobrecidas. ¡Qué ilusión!
Un concepto ambivalente y hasta discriminador de la revolución
fue formulado por Jean Jacques Rousseau (1712-1778); quien concibió
la revoluciòn tanto en terminos de progreso y construcción
como también de destrucción. En cuanto al progreso capitalista
y la construcción de una nueva sociedad, proponía la democracia
radical, directa y egalitaria, sin separación de los poderes, los
cuales deberían yacer por igual en una asamblea popular, estableciendo
el derecho universal del voto. Sin embargo y en cuanto a la destrucciòn
inherente al proceso de la Revolución Francesa, tal como Montesquieu
y Voltaire, Rousseau aborrecía las sublevaciones de las masas y
prefería ante esta perspectiva la intolerable realidad social, la
misma que criticaba con tanta vehemencia, y así expresó su
rechazo y discriminación de las clases bajas. Incluso hasta nuestros
días, esto parece ser un principio inalterable de los gobiernos
burguéses-capitalistas. Tal herencia discriminadora social de la
propia Revoluciòn Francesa, hoy sistema capitalista global-corporativo,
la vemos en la "oposición" venezolana y anterior clase dominante,
cuando ésta discriminatoria- e irrespetuosamente se refiere a la
base de masas de la Revolución Bolivariana como una manada de "recogelatas".
Además y como Voltaire, Rousseau confiaba en que una revolución
de los espíritus produjese un renacimiento de la humanidad europea.
Luego, después de la Revolución Francesa, sus protagonistas,
formulando el concepto de revolución mesiánico salvador,
creían que la revolución en sí misma traería
la salvación a Francia y a todo el mundo „civilizado“.
El concepto liberal competitivo igualitario de la revolución
fue formulado por Marie Jean Antoine Caritat, Marqués de Condorcet
(1743-1794); él declaraba que, de acuerdo con las eternas leyes
de la razón y la naturaleza, la libertad tenía que ser edificada
sobre las ruinas del despotismo, y la igualdad sobre las de la aristocracia.
Desde luego, hasta nuestra época del globofascismo, libertad (como
tambièn la igualdad y la fraternidad) quería decir libertad
burguesa capitalista, la libre globalización del capital, el libre
despliegue del capital a través del globo, la libre conquista
y el libre bombardeo del "Tercer Mundo"; pero debido a la centralización
y monopolización, la hoy dominante globalización estadounidense
no resulta tan igual y tan fraternal para las restantes clases burguesas
metropolitanas.
Para defender los intereses capitalistas de la Revolución
Francesa, Condorcet, en 1793, introdujo la nociòn del “factor
subjetivo” en el concepto de la revolución, al declarar, que la
revolución social moderna necesitaba de „revolucionarios“, los
"citoyen", los “camaradas”, los “compatriotas”. El teorema de que la
revolución social de un modo de producción puede pensarse
y hacerse consciente- y activamente, tiene su origen en las experiencias
de la Revolución Francesa.
También el pensador británico, Edmund Burke, explicó
los acontecimientos que rodearon a la revolución en terminos de
un sujeto activo, específicamente del trabajo de un grupo de agitadores,
que incitaron a las masas a cometer actos y acciones violentas, refiriéndose
a los „hombres de letras“, filósofos, ideólogos y corredores
de bolsa como los sujetos responsables para las turbulencias revolucionarias.
Por otro lado, un antagonista de la Revolución Francesa, Abbé
Barruel, explicó en forma clásica en su libro Memoires
por servir a I’Histoire du Jacobinisme, que las causas de la Revolución
Francesa tenían que buscarse exclusivamente en la existencia de
unos conspiradores bien organizados. Esto es entonces el origen de la infamosa
teoría revolucionaria de conspiración, fatal para los verdaderos
revolucionarios práxico-teóricos, porque los confunde ideológicamente
en sus estrategias políticas, y prohibe ver la lucha real de las
clases sociales a nivel mundial contra el globofascismo.
(Véase: Jutta Schmitt, Reflections on Conspiracy Theory:
http://www.franz-lee.org/files/pandemonium00859.html
)
6. La Negación Proletaria en la Revolución
Francesa
Por otro lado, defendiendo los intereses proletarios, que también
(aunque todavía no teóricamente) fueron expresados en la
misma Revolución Francesa, los demócratas radicales jacobinos,
bajo Marat y Robespierre, querían completar la revolución
social burguesa. Así surgió la negación proletaria,
la concepción práxico-teórica de la lucha de clases,
dentro de la misma Revolución Francesa, que más tarde Marx
y Engels -- ellos mismos fascinados de la Revolución Francesa,
del capitalismo y de sus potencialidades mismas --, la formularían
científica y filosóficamente en el Manifiesto Comunista
(1848). Es importante notar que la Revolución Francesa capitalista
que ya comprende más de dos siglos, dentro de sí misma,
en su esencia unilateral y existencia contradictoria inherente, contiene
dos lados, la afirmación capitalista y la negación proletaria
-- ellas forman los límites de cualquier revolución dentro
del sistema laboral global actual.
De ahí que, en un mundo univearsalizado totalmente por la
producción capitalista, explotadora, dominante, discriminadora,
militarizada y alienante, lo decisivo es saber dónde, cuándo,
por qué, para qué, para quiénes -- ¿Quo
vadis?, ¿Cui bono? -- se hace y piensa la revolución social.
A fin de cuentas, no es el capital que produce el trabajo; la fuerza de
trabajo, al contrario, produce el capital. El problema principal de la
Revolución Bolivariana es, que el capital transnacional y las
clases capitalistas corporativas globales tienen que destruir la naturaleza
física y las fuerzas de trabajo manuales latinoamericanas por millones.
En el pasado, esta fuerza de trabajo física ha producido el gran
capital que ahora amenaza al mundo, por ejemplo y en América Latina,
con el ALCA. El Trabajo mismo, la Alienación per se, ha generado
la acumulación del capital mundial, el globofascismo actual.
Regresando al hilo rojo, de todos modos, este otro concepto burgués
radical proletario de revolución, se halla en abierta contradicción
ante el concepto formulado por los teóricos burgueses en vísperas
de la Revolución Francesa. Reveló que una revolución
social objetiva necesita de revolucionarios subjetivos. Digamos, irónicamente,
afirmando la patria moderna, que esto constituyó el logro político
de la burguesía radical cuando aún era joven y revolucionaria.
Los representantes modernos de la alta burguesía internacional
en Miami, como los Cisneros, Mendozas y Capriles, cuando se refieren
a las actividades „dictatoriales“ de los „terroristas“ y „oficialistas“
en Venezuela, olvidan esto deliberadamente.
De ahí que es menester notar que la palabra y el concepto
de la revolución recibió su connotación política
con el origen mismo del capitalismo. Similarmente, como no hay racismo
sin capitalismo, y no hay capitalismo sin racismo, análogamente,
no hay capitalismo sin revolución, y no hay revolución sin
capitalismo. La revolución es la quintaesencia del capitalismo, es
su afirmación inherente, es su conditio sine qua non de existencia.
Y viceversa, el producto transhistórico de la Revolución Franco-Inglesa
(1789 - 1830) es el capitalismo, el modo de producción capitalista.
(Véase: Marx y Engels, El Manifiesto Comunista. Allá
está explicado la revolución capitalista como el fons et
origo del comunismo, la dinamo sistémica de la lucha de clases,
el objetivo histórico final, el espíritu del mundo del proceso
de producción, la auto-realización del Trabajo.)
Como ya verificado científicamente, ninguna Revolución
puede sobrepasar el Capitalismo, y ningún Capitalismo por medio
de la Revolución puede traspasar el Rubicon creativo de la Emancipación
Humana. Por eso, con todo respeto y amor a Lenin, Trotsky, Ho Chi
Minh, Che Guevara, etc., es importante hacer notar que de facto
todas las grandes revoluciones del siglo XX terminaron en el Capitalismo
mismo, ahora, en el Globofascismo; y que, como nunca antes, el Capitalismo
corporativo destructivo está revolucionándose, globalizándose,
realizándose inexorablemente, es decir, aniquilándose.
7. Las teorías marxistas de la Revolución:
desde la Comuna de París de 1871 hacía la Revolución
de Octubre de 1917
"Este proceso es catalogado ideológicamente como indefinido,
porque no asume el marxismo como ideología orientadora del proceso.
Hay que aclarar, sin embargo, que si bien no se declara marxista, tampoco
se declara antimarxista."
(Marta Harnecker, sobre la Revolución Bolivariana.)
7.1. La Práxis-Teoria revolucionaria de Marx y Engels
Como dijimos anteriormente, durante la „Revolución Gloriosa“
de 1688, el término revolución logró su significación
como evento político singular. La Revolución Francesa ha
demostrado que todas las revoluciones sociales son revoluciones „deseadas“.
Así, al concepto revolución se le asigna un elemento político
subjetivo. Esto quiere decir que los revolucionarios y la consciencia revolucionaria
son elementos esenciales de una revolución social; de hecho, constituyen
prerequisitos para ponerla en marcha. Con los antecedentes de esta experiencia
histórica de la Revolución Francesa, Carlos Enrique Marx
(1818-1883) y Federico Engels (1820-1895) han desarrollado la Práxis-Teoría
revolucionaria del Socialismo Científico-Filosófico, tal
como está expresada en el Manifiesto Comunista de 1848. Esta
línea de tradición revolucionaria se continuó en
Europa desde 1789 - 1830 - 1848 - 1871 - 1905 hasta 1917.
Heinz Rudolf Sonntag, en su libro Marx y Lenin. Acerca de la Sociología
de la Revolución, dice:
„‘La cuestión social’, ‘el movimiento social; ‘la revolución
social’, son categorías que predominan en el lapso de 1848 a 1918
y ello no puede pasarse por alto. El problema de la ‘revolución
social’ se convirtió en problema clave. En torno a este fenómeno
giraba el pensamiento del siglo XIX, sin que importara la diferente valoración
que se le daba, ni tampoco la posición que se tenía frente
a él. Marx está al principio de este desarrollo, Lenin al
final. Al comienzo se concibió la ‘revolución social’ como
una parte del ‘movimiento social’; como más o menos inevitable, como
transformación de una situación social en otra“. (Heinz Rudolf
Sonntag; Marx y Lenin. Acerca de la Sociología de la Revolución.
Caracas: U.C.V., 1974, p. 19.)
Seguramente la revolución social de Venezuela no es marxista,
por eso, se llama Bolivariana, pero, tampoco es anti-marxista,
y por eso, es necesario también estudiar el pasado marxista para
construir el futuro bolivariano, y también el pasado bolivariano
para construir el futuro marxista, es decir, la totalidad de la emancipación
humana.
Marx formuló su teoría de la revolución socialista
en los años 1840-1848 como un programa para la futura revolución
democrático-burguesa en Alemania. El rezago histórico de
Alemania frente a los países burgueses occidentales vecinos (Inglaterra,
Francia) daba a la revolución alemana una posibilidad histórica:
no sólo recuperar la „emancipación política“ tal como
la habían realizado los revolucionarios jacobinos en Francia, sino
transcender hacia la „emancipación humana“, superando de esta manera
la contradicción entre Ciudadano y Burgués. En el contexto
de la pregunta acerca del sujeto de tal revolución no es únicamente
Marx quien realiza la transición de un ideólogo burgués
radical a un teórico de la revolución socialista, sino simultáneamente
la transición del socialismo utópico al socialismo científico,
que puede determinar y lograr un puente de la práxis entre la critica
del presente y la utopía del futuro al mostrar, cómo la
necesidad del presente reúne la confraternidad de la humanidad pensante
y sufrida, liberando de esta manera a la sociedad humana de los grillos
del modo burgués de producción.
Habrá dos partidos que se encontrarán siempre unidos
en un proceso revolucionario: un partido pequeño-burgués
que busca la terminación rápida de la revolución
y un partido proletario impulsando más y más la revolución
hasta que todas las clases más o menos poseedoras sean depuestas
del poder, el poder estatal conquistado por el proletariado y la asociación
de los proletarios no solamente en un país, sino en todos los principales
países del mundo, sea tan adelantada que por lo menos las fuerzas
productivas principales se concentren en las manos del proletariado.
Esta declaratoria de la permanencia de la revolución que entonces
representaba el programa común de la liga de los Comunistas y de
los Blanquistas contiene los siguientes criterios de la revolución
socialista:
a) La conquista de la hegemonía del proletariado
en la revolución burguesa (históricamente rezagada).
b) La instalación de la dictadura del proletariado,
es decir, la conquista del poder estatal con fines de expropiación
y reorganización de los medios de producción.
c) La internacionalización de la revolución
para lograr la cooperación entre las sociedades dominantes altamente
desarrolladas pero dominadas por el proletariado, con el fin de impedir
que el comunismo se convirtiera sólo en una generalización
de la miseria y de la escasez que a su vez tuviera como consecuencia y,
de manera inexorable, nuevas desigualdades, la formación de clases
y la institución de un aparato opresivo frente a las mayorías
populares.
Por lo general, acerca de la práxis-teoría de la revolución
de Marx y Engels, puede decirse lo siguiente:
a. Marx fue el primer autor que describió
la esencia de los cambios sociales fundamentales, como el resultado de
la contradicción entre las fuerzas de producción en desarrollo
y las relaciones de producción obsoletas. En una cierta etapa de
desarrollo, las fuerzas sociales materiales de producción entran
en contradicción con las relaciones de producción existentes,
es decir, las relaciones de propiedad dentro de las cuales ellas se habían
desarrollado hasta entonces. Después de ser formas evolucionistas
originales de las fuerzas de producción, estas relaciones de producción
se convierten ahora en cadenas de las mismas. El resultado es que se inicia
una época de revolución social.
b. Un modo de producción nunca desaparece
antes de que todas sus fuerzas de producción estén desarrolladas.
Nunca aparecen nuevas y mejores relaciones de producción, antes
de que las condiciones materiales de existencia, necesarias para su nacimiento,
no estén ya presentes, en forma embrionaria, en el antiguo modo
de producción.
c. La revolución es caracterizada
como un proceso, como una época. Generalmente, la violencia revolucionario-emancipatoria,
es imprescindible para romper la vieja cáscara y dar a luz las
nuevas relaciones de producción. Pero la violencia no es, necesariamente,
condición sine qua non de las revoluciones sociales.
d. El concepto revolución como proceso, es
comparado con el concepto práxis, con la revolución política.
En el pasado, este acto político no ha ocurrido exactamente en el
punto donde la concentración de las nuevas fuerzas de producción
entran en contradicción con las obsoletas relaciones de producción.
En este sentido, la Revolución de Octubre fue prematura, y la futura
revolución de los Estados Unidos, bastante retrasada.
e. Marx y Engels opinaban que la revolución
socialista se daría, simultáneamente, en todos los países
„civilizados“, altamente industrializados: Inglaterra, Estados Unidos
de América del Norte, Francia y Alemania. El mundo „no civilizado“
automáticamente se vería forzado a aceptar el modo de producción
socialista. El marxismo ortodoxo no está haciendo una clara distinción
entre socialismo y comunismo. Sin embargo, la Revolución Mundial
que comenzó en octubre de 1917 no tomó el curso previsto por
Marx y Engels.
f. Queda claro que dentro de
la práxis-teoría marxista, de la revolución no puede
haber un modelo de revolución paradigmático, generalmente
válido. Tampoco existen las revoluciones clásicas.
g. El factor común de todas las revoluciones
es, que las condiciones de explotación social se tornan tan insoportables
para las masas trabajadoras, que la mayoría de ellas es preparada
para poner su vida en juego, en revueltas constantes contra los gobernantes,
que ya no son capaces de resolver los ingentes problemas sociales.
h. El único punto claro es, que con la Revolución
Bolchevique de 1917, la época de la revolución social entre
capitalismo y socialismo, quedó instaurada. En otras palabras,
el proceso de la revolución proletaria mundial comenzó.
i. Esta revolución proletaria mundial,
que se refleja en las actuales crisis internacionales del capitalismo,
a escala global, tiene como elementos importantes: la revolución
científico?tecnológica, el rápido desarrollo de las
fuerzas productivas, y la lucha emancipatoria de las naciones, a escala
mundial."
(Véase: Lee, Teoría-Praxis... )
7.2. La Práxis-Teoría de Revolución de
Lenin y Trotsky
Los bolcheviques y los socialdemócratas alemanes descubren
al comienzo de este siglo nuevamente la actualidad de la revolución
que se desprende de los escritos de Marx en torno al año 1848.
La Revolución Rusa de 1905 plantea a los socialdemócratas
rusos y a la Segunda Internacional el problema acerca del carácter
de ésta revolución: Se desarrollan tres concepciones:
a) La menchevique
b) La bolchevique
c) La del inspirador del primer Consejo de Obreros
de Petersburgo, León
Trotsky.
La teoría menchevique veía la tarea de la revolución
limitada al derrumbamiento del poder Zarista y a la instauración
de una República democrática-burguesa en cuyo contexto se
desarrollaría el capitalismo ruso, mientras la democracia socialista
rusa a través de la oposición y de la organización
eliminaría las peores formas de explotación de los obreros rusos.
Según los mencheviques, una revolución socialista no era procedente
en una Rusia subdesarrollada, ya que presuponía un capitalismo avanzado.
La fórmula teórica revolucionaria de Lenin para la
revolución era hasta la primera Guerra Mundial la de una dictadura
democrática de obreros y campesinos; su interés se dirigía
más que todo a las clases preparadas para la revolución,
es decir, a los sujetos de la revolución en ciernes. Los cien millones
de campesinos sin tierra saldrían de su casi-servidumbre, lucharían
por el reparto de la tierra, cinco millones de obreros urbanos apoyarían
con el arma de la huelga a la guerra campesina en las ciudades, pero con
metas socialistas.
El resultado sería una coalición revolucionaria entre
los partidos obreros y campesinos ya que la burguesía rusa debido
a la peculiaridad del desarrollo ruso no jugaría ningún papel
político independiente. La revolución burguesa la realizarían
los obreros y campesinos, y sería conforme a sus métodos
de lucha una revolución proletaria (en las ciudades). Además
la revolución rusa encendería la señal para la revolución
proletaria „pura“ en Europa Occidental.
La Práxis-Teoría Revolucionaria de Trotsky dio todavía
un paso más allá y pronosticó en los años
1905-1906 que a partir de la coalición supuesta por Lenin tendría
que seguir rápidamente una hegemonía del proletariado urbano,
ya que la clase campesina pequeño-burguesa, dispensa y tradicionalmente
desorganizada, a causa de la debilidad de la burguesía rusa, había
de colocarse bajo la conducción del proletariado urbano, y a los
obreros urbanos no les quedaría otro remedio, por sus propios intereses,
una vez llegados al poder, que la destrucción de todo el conjunto
de las instituciones capitalista-burguesas económicas y políticas
y la instauración del colectivismo. Esto los traería en
conflicto con los intereses clasistas de los campesinos pequeño-burgueses.
Sin el apoyo de la revolución proletaria en los países capitalistas
altamente desarrollados, la dictadura del proletariado en la Rusia atrasada
no podría sostenerse. La suerte de la Revolución Obrera
Rusa sería decidida a través de las luchas sociales en un
contexto internacional.
Lenin se encontraba bastante cerca de ésta posición
de Trotski hacia la primera Guerra Mundial, después promovía
a raíz de su regreso del exilio, a la segunda revolución,
es decir, la revolución proletario-socialista (Las Tesis de Abril).
Los eventos del año 1917 ocurridos en Rusia afirmaron plenamente
las tesis trotskianas del año 1905. La toma bolchevique del poder,
como se desprende claramente de los manifiestos y conferencias del primer
congreso de la Comintern y de los congresos del Partido Comunista Ruso
como también de los escritos de los líderes revolucionarios,
se realizó bajo la esperanza de una expansión internacional
rápida de la revolución socialista.
Las luchas fraccionarias en el Partido Comunista Ruso y en la Tercera
Internacional en los años 1923-1929 giraban esencialmente en torno
a la política exterior e interior correcta del primer Estado Obrero
aislado, en interés del proletariado ruso e internacional. Bajo
ruptura de la tradición bolchevique de los años 1917-1923
inauguró Stalin en el año 1924 una versión nueva del
comunismo, nacionalmente limitado.
Sin embargo, no hubo desacuerdo de las fracciones en cuanto a la
necesidad de una industrialización inmediata y rápida en
Rusia. En lo que si no había acuerdo fueron los medios a utilizar
con este fin.
La Tercera Internacional se creó como un instrumento de difusión
de la revolución socialista. Desde el comienzo se debatía
entre las fracciones la cuestión de la política de coaliciones
en países desarrollados y subdesarrollados.
Ahora bien, para concluir, mencionemos la ideología "revolucionaria"
de Stalin: parece haberle dado poca prioridad, ya desde muy temprano,
a la propagación de la revolución internacional (compare: su
Carta de agosto de 1923 a Zinoviev sobre las perspectivas de una revolución
comunista en Alemania, en la cual recomienda „prudencia“).
Tanto en China (1925-1927), como en España (1931-39) posteriormente,
la fracción estalinista impuso, a través del COMINTERN,
su tesis acerca de la necesidad de una revolución nacional-burguesa
como etapa previa, lo cual significaba que los Partidos Comunistas de los
dos países dejaran de conducir una política comunista propia
dedicándose sólo al apoyo crítico del movimiento revolucionario
nacional (Frente Popular o KUOMITANG), en el caso de no aceptar unas alianzas
sin principios con aquellas organizaciones. Stalin esgrimió de
esta manera la antigua fórmula acerca de la „dictadura democrática
de obreros y campesinos“ ya adelantada por él en la primavera de
1917, en su condición de redactor de PRAVDA, como el programa de
la Internacional Comunista. La consecuencia de ello fueron las derrotas
de la clase revolucionaria y de sus partidos. La acusación que hacía
Trotski del „menchevismo“ con respecto al concepto de una revolución
por etapas, fue aceptada.
Igual como se enfrentaban a comienzos del siglo el bolchevismo y
el menchevismo, así seguían enfrentándose en las
décadas 20 y 30 el estalinismo y el trotskismo. Para el consumo
interno proclama Stalin, contrariamente a toda la tradición marxista,
el otoño de 1924, la tesis relativa a la posibilidad del socialismo
en un sólo país (Rusia). Stalin convirtió así
en virtud nacional-comunista la autarquía impuesta: Rusia es capaz
de continuar el socialismo/comunismo con sus propias fuerzas aún
si la revolución socialista fracasara en el resto del mundo. El
calificativo que dio Trotski a esta posición, ya en el año
1928, fue el de una „teoría de consolación“ y de „opio para
el pueblo“.
Socialismo significa en la realidad y en un contexto teórico-marxista:
la producción abundante y la eliminación de la escasez de
alimentos mediante la colaboración planificada de los países
industrializados altamente desarrollados. Solamente así tiene
sentido hablar del fenecimiento del Estado, de la liquidación
de la desigualdad y de la desaparición de las clases sociales.
La crítica trotskiana de la política y teoría
de la Tercera Internacional y de la política exterior de la URSS
responsabilizó a raíz de la derrota „pacífica“ de
la clase obrera alemana en 1933 el interés grupal de la nueva capa
burocrática aparecida en el primer Estado Obrero (una capa que
usurpó el poder político de los Consejos Obreros y que
erigió un aparato colosal de opresión auto-apropiándose
el derecho de desposesión de los medios de producción y auto-reproduciéndose
como casta privilegiada) por los „errores“ políticos (Alemania
de 1923) y la traición „de los intereses proletarios“ (Alemania
de 1933, España de 1936-1939).
Summa summarum, práxica, teórica y organizativamente
los programas revolucionarios estalinista-menchevistas y trotskistas
se enfrentaron antagónicamente en los países desarrollados
y "subdesarrollados".
Los trotskistas se preguntaban acerca de las tareas revolucionarias
y de la estructura de clases susceptibles de solución. Estaban
convencidos de que la burguesía de ningun país seria capaz
en la actualidad de adelantar las condiciones previas de una revolución
burguesa (aumento de la propiedad privada, la reforma agraria, la independencia
nacional, una república parlamentaria), sino que la realización
y la defensa de las metas tradicionales de la revolución burguesa
sólo pueden lograrlas los campesinos pobres conducidos por el proletariado,
quienes conforme sucedió en la Revolución Rusa, una vez alcanzado
el poder y siguiendo „la lógica de la situación política
interna y externa“, utilizarían ese poder para la consecución
de metas socialistas más amplias.
Ahora bien, hemos presentado brevemente la esencia y la existencia,
la práxis y la teoría de las principales concepciones burguesas
y proletarias de la Afirmación (Revolución Francesa) y
de la Negación (Revolución de Octubre) dentro del mismo
proceso de trabajo moderno, dentro del sistema capitalista global contemporáneo.
En el Tercer Milenio, este proceso en su totalidad, debido a sus
contradicciones inherentes, a causa del mercado mundial, de la competencia,
centralización, monopolización y globalización del
capital, se ha profundizado peligrosamente, así produciendo el
globofascismo, el modo corriente de destrucción orwelliano, total,
totalitario, amenazando la propia existencia de la especie. Trataremos
entonces de enfocar la Revolución Bolivariana dentro del contexto
del globofascismo alias el "neoliberalismo salvaje".
PARTE II
8. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA
Introducción
8.1. Aprendiendo de Lenin: Estado y Revolución
Ahora bien, en lo que se refiere al primer intento de los Bolivarianos
de derrocar el Estado Puntofijista en Venezuela, y después de
capturar el Estado venezolano democráticamente a través
de una serie de elecciones victoriosas, Lenin nos enseña lo siguiente:
Según la teoría revolucionaria marxista (leninista), el
Estado burgués (incluso el Estado colonial y neocolonial) constituye
el instrumento de dominación política en las manos de la
clase burguesa y sus respectivos representantes políticos en cualquier
país del mundo, con el cual prevalece sobre la clase obrera, el
campesinado y el lumpen-proletariado. Sus características principales
son la burocracia y el ejército permanente, que constituyen su “brazo
armado”. La democracia representativa, no participativa, burguesa, con
el sufragio universal, es, según Lenin, una gran farsa para distraer
la clase trabajadora y desviar la atención del hecho, de que nada
se gana con “democráticamente elegir”, cada cuatro o cinco años,
el nuevo amo que reemplaza al anterior y que sigue explotando económicamente
y oprimiendo políticamente a la gran mayoría de la clase
trabajadora. Precisamente esto es lo que ha pasado aquí en Venezuela
a través de las últimas décadas. También, se
trata de destruir exactamente esta gran farsa del sufragio universal y
de las elecciones o referéndos fraudulentos.
En vista de que, a largo plazo, dentro del sistema global, como Negación
intrínseca del orden existente, ninguna revolución social
es realmente posible dentro del marco de la democracia representativa y
dentro del aparato estatal burgués, se plantea el problema de la
relación entre la revolución y el Estado. Como se ha probado
históricamente, la burguesía jamás va a ceder el poder
político (ni económico) de manera pacífica (lo que precisamente
hemos podido comprobar en el caso de Venezuela); y de la experiencia de
la famosa “Comuna de París” en 1871, donde después de haber
controlado por varios meses el poder político de la capital francesa,
se desató una salvaje represión en contra de los trabajadores
de la Comuna por parte de la “democracia burguesa”, que acabó con
la vida de miles de trabajadores, se saca la conclusión de que no
basta, que las masas, la clase trabajadora, se apoderen de la maquinaria
del estado, sino que la tienen que destruir y romper. Esto, de manera mucho
más radical y consecuente, Bakunin y los anarquistas han exigido.
En este contexto, en la época de la globalización,
del "neoliberalismo salvaje", de la dominación socio-político-económica
del complejo corporativo-industrial-militar, de la desaparición
del Estado particular y de la soberanía nacional, en vísperas
del surgimiento del Estado Internacional Único, o sea, el "Cuarto
Imperio" estadounidense, entre otras cosas, es menester identificar y revisar
con precisión científica el significado del Estado Venezolano
-- la dinamo actual de la Revolución Bolivariana. Parcialmente
el "clásico" Estado burgués venezolano -- debido a la Constitución
Bolivariana, los planes de revolucionar la economía, las leyes
respectivas, y la reconquista de PDVSA -- está herido mortalmente,
como consecuencia de la fuerte lucha de clases, entendida en el sentido
marxista, desatada entre una lumpen-burguesía internacional parasítica,
compuesta por los Cisneros, Mendozas, Capriles y "activistas" de tipo Plaza
Francia, y las clases pauperizadas, apoyadas por las Fuerzas Armadas Bolivarianas.
Después enfocaremos unas observaciones de Marta Harnecker sobre
este particular militar y otros aspectos importantes de la Revolución
Bolivariana. Porque sus documentos son casi desconocidos, debido a la
guerra de desinformación los citaremos extensamente.
Ahora bien, según Lenin, las tareas más urgentes de
una democracia obrera participativa para destruir los dos ejes fundamentales
del Estado -- la burocracia y el ejército contrarrevolucionario
permanente--, son, primero, establecer la libre elegibilidad y sobre todo
la revocabilidad de los funcionarios y la rotación constante de
puestos; y segundo, la organización del pueblo en armas y la supresión
del ejército opresivo permanente. Seguramente, aunque no exista
referencia oficial a la teoría revolucionaria leninista, la revocabilidad
de los mandatos públicos queda firmemente asentada en la Constitución
Bolivariana. En cuanto a la rotación constante de cargos para precisamente
evitar la fosilización y burocratización, ésta todavía
no se perfila. Respecto al delicado punto de la organización del
pueblo en armas, cabe destacar, que este principio ha sido introducido en
Cuba en función de su defensa ante los ataques constantes y feroces
en contra de su integridad y soberanía - recuérdese la invasión
estadounidense en la Bahía de los Cochinos, que el pueblo en armas
junto a las Fuerzas Armadas, contrarrestó. En el caso Venezolano,
el pueblo puede considerarse armado en cuanto que las Fuerzas Armadas
de la República Bolivariana de Venezuela lo están firmemente
apoyando, junto a su Constitución, dispuestos a defenderla; aún
cuando en miras a la desestabilización promovida por la “oposición”
en coordinación con fuerzas extranjeras, y hasta en miras de una
posible intervención militar extranjera, se perfila, bajo la figura
de los reservistas, una creciente incorporación del pueblo a las
filas del ejército.
Ahora veremos que dicen Marta Harnecker sobre la Revolución
Bolivariana Bonita. De verdad, es algo que el mundo no ha visto hasta
ahora. Pero, para registrar esto, la conditio sine qua non es tener una
mente sana, alerta y abierta. Por cierto, con doctrinas, dogmas e ideologías
obsoletos, inconscientemente, totalmente asfixiados en el adoctrinamiento
y la manipulación de los medios de comunicación salvajes,
nacionales e internacionales, saturados de la desinformación, no
entenderemos nada de este espectro emancipador que corre el mundo globalizado
fascista.
8.2. Venezuela: Una Revolución Sui Géneris
El 24 de enero de 2003, en su ponencia "Venezuela: Una Revolución
Sui Géneris“, presentada en el "Third World Social Forum Seminar",
Marta Harnecker más que nadie ha explicado idóneamente el
proceso revolucionario del Presidente Chávez en Venezuela:
"4. Se trata de un proceso sui géneris absolutamente deformado
por los grandes medios de comunicación y muy poco comprendido por
la izquierda, porque rompe todos los esquemas:
Primero, surge a partir del abrumador triunfo de Chávez en una
contienda electoral y continúa avanzando por la vía institucional
a pesar de todas las provocaciones que recibe por parte de los opositores.
Segundo, es catalogado ideológicamente de indefinido, porque
no asume el marxismo como ideología orientadora del proceso sino
el bolivarianismo.
Tercero, es conducido por un militar que osó promover un alzamiento militar contra el régimen y cuenta con muchos militares en el gobierno.
Cuarto, se trata de un militar populista.
Quinto, no cuenta con un partido de vanguardia para conducir el proceso.
Sexto, ha sido incapaz de eliminar la corrupción - una de sus principales banderas de lucha -.
Séptimo, no ha materializado todavía transformaciones
económicas de envergadura y es un fiel pagador de la deuda externa.
5. Dadas estas características, ¿puede hablarse de
que éste es un proceso revolucionario?
Analizando estas objeciones pienso que se entenderá mejor lo
que ocurre en Venezuela y por qué sí considero que el proceso
que vive Venezuela es un proceso revolucionario."
(Véase: http://www.venezuelanalysis.com/articles.php?artno=1018http://www.rebelion.org/harnecker/harnecker240203.pdf)
En cuanto a la Teoría de la Revolución Bolivariana,
Marta Harnecker observa lo siguiente:
"2. ¿IDEOLÓGICAMENTE INDEFINIDO?
12. Este proceso es catalogado ideológicamente como indefinido,
porque no asume el marxismo como ideología orientadora del proceso.
Hay que aclarar, sin embargo, que si bien no se declara marxista, tampoco
se declara antimarxista.
13. Chávez busca fundamentar su proyecto en un ideario enraizado
en las tradiciones nacionales. Tres son las principales figuras que le
inspiran: Simón Bolívar; Simón Rodríguez y
Ezequiel Zamora.
14. ¿Pero, qué sentido tiene que una revolución
del Siglo XXI se inspire en un pensador de comienzos del Siglo XIX? Lo
que pasa es que en estos pensadores se encuentran ideas absolutamente vigentes
hoy para el país.
15. Bolívar, la más destacada figura de la lucha independentista
de América Latina contra España, si bien no hablaba de lucha
de clases sí se refería a la necesidad de abolir la esclavitud
y en todo su pensamiento estaban muy presentes los sectores populares.
Quizá su mayor aporte fue su comprensión de la necesidad
de la integración latinoamericana. Vio entonces que nuestros países
no tenían futuro si no se articulaban para enfrentar juntos a los
países de Europa y a los Estados Unidos Y ya en la segunda década
del Siglo XIX fue capaz de prever que los “Estados Unidos de Norteamérica
parecían destinados por la providencia a plagar a América
de miserias en nombre de la libertad”. Por otra parte, en su filosofía
política Bolívar concebía la democracia como el sistema
político que debía dar la máxima felicidad al pueblo.
Además, consideraba que un militar nunca debía dirigir sus
armas contra el pueblo.
16. Por su parte, Simón Rodríguez, maestro y amigo de
Bolívar, fue un gran educador y reformador social. Defendió
con mucha fuerza la originalidad de nuestra realidad latinoamericana,
su composición pluriétnica y la necesidad de integrar a
los pueblos indígenas y a los esclavos negros en las futuras sociedades
latinoamericanas. Planteaba con gran fuerza la necesidad de crear instituciones
originales adaptadas a nuestra realidad. Rechazaba copiar soluciones
provenientes de Europa y sostenía: “O inventamos o erramos”.
17. A su vez, Ezequiel Zamora, fue un general liberal que, en la
guerra federal de 1850, luchó contra los conservadores. Impulsó
la lucha a muerte contra la oligarquía y la entrega de tierras a
los campesinos
18. Se trata entonces de un núcleo ideológico democrático,
que reivindica la soberanía nacional, antiimperialista y antioligárquico;
núcleo que, sin duda, es necesario enriquecer y profundizar, pero
que ya contiene un conjunto de ideas claves para motorizar el avance del
proceso revolucionario." (Ibid.)
Entonces, en Venezuela tenemos un proceso abierto, fresco, indefinido,
en germen, fértil. Ningún problema, definitivamente, un "comienzo"
novesísimo, altamente revolucionario. Esto es lógico, porque
de que se trata también se encuentra en el alba, en el horizonte,
es vago y opaco, y sabiamente todavía puede expresarse a sí
mismo en terminos opacos.
8.3. La Curiosidad: ¿Una Contrarrevolución
sin una Revolución?
En la Venezuela actual, la verdad fluyente casi siempre es al revés:
¿Qué ocurría aquí en Abril de 2002?
"8. ¿UNA CONTRARREVOLUCIÓN SIN UNA REVOLUCIÓN?
84. La complicada correlación de fuerzas internacional; el
desastre climático del 99; el pesado lastre del aparato institucional
heredado; la lenta elaboración de las nuevas leyes que permitan
concretar los avances revolucionarios y la necesidad de salir al paso de
las tácticas desestabilizadoras de la oposición han impedido
realizar transformaciones económico-sociales profundas durante
los 4 primeros años de gobierno del presidente Chávez. Por
esta razón hay quienes han sostenido que en Venezuela se da la
paradoja de la existencia de una contrarrevolución sin que haya
habido una verdadera revolución.
85. Para discutir esta afirmación es necesario discutir qué
entendemos por revolución. Si la revolución es entendida
como el asalto al poder, la destrucción del aparato del Estado,
y la adopción de medidas económicas drásticas que expropien
a los antiguos dueños de los medios de producción, sin duda
lo que ocurre en Venezuela no puede ser catalogado de revolución
social." (Ibid.)
La dificultad de “catalogar” algo “indefinido” puede precisamente
explicarse en terminos de que algo que radicalmente difiere de lo conocido,
de lo viejo y osificado, es decir algo diferente y hasta “triferente”,
tiene sus propios rasgos dinámicos, difícilmente determinables,
aùn cuando sus elementos constituyentes, sus relaciones son revolucionarias.
Como una verdadera anomalía en el contexto latinoamericano
aparece el papel progresista, revolucionario que juegan las Fuerzas Armadas
Venezolanas en este proceso “indefinido”. Marta Hanecker explica:
"Hay quienes rechazan el proceso revolucionario bolivariano por tener
a un líder militar y por el destacado papel de los militares en
muchas instituciones del Estado y planes del gobierno y esto ocurre porque
suelen entender que los militares forman parte del cuerpo represivo del
Estado burgués, que están permeados por la ideología
burguesa, que no tienen salvación. ¿No será esta una
visión muy mecanicista? ¿No habrá que evitar generalizaciones
y tratar, por el contrario, de analizar a cada ejército en la situación
concreta en la que está inserto?
"La historia parece avalar esto último. En los algo más
de 4 años que han estado en la primera plana del escenario político,
los militares venezolanos han desempeñado un relevante papel en
defensa de las decisiones democráticamente adoptadas por el pueblo
venezolano, siendo los principales artífices del retorno de Chávez
al gobierno cuando un grupo de altos oficiales, la mayoría de ellos
sin mando de tropa, (1) hicieron el triste papel de peones de los grandes
intereses empresariales en un frustrado intento de golpe de Estado en
abril del 2002." (Marta Harnecker, Introducción al último
libro de Marta Harnecker. Militares venezolanos -- Peculiaridades que determinan
su compromiso junto al pueblo, 1 de abril del 2003.) (http://www.rebelion.org/harnecker/030407harnecker.htm)
Entonces, ¿Qué hace a estos militares Bolivarianos
diferentes? ¿Por qué la gran mayoría de ellos apoya
el proceso revolucionario? Dejemos que Marta Harnecker detalladamente,
nos explique esta anomalía latinoamericana y también mundial:
"En primer lugar, hay que tener en cuenta que es un cuerpo armado
marcado por Simón Bolívar, la más destacada figura
de la lucha independentista de América Latina contra España.
Este prócer no habla de lucha de clases, pero sí de la necesidad
de abolir la esclavitud y en todo su pensamiento están muy presentes
los sectores populares. Quizá su mayor aporte fue su comprensión
de la necesidad de la integración latinoamericana. Vio tempranamente
que nuestros países no tenían futuro si no se articulaban
para enfrentar unidos a los países de Europa y a los Estados Unidos.
Ya en la segunda década del Siglo XIX fue capaz de prever que los
"Estados Unidos de Norteamérica parecían destinados por
la providencia a plagar a América de miserias en nombre de la libertad".
Por otra parte, en su filosofía política concebía
la democracia como el sistema político que debía dar la máxima
felicidad al pueblo. Además, consideraba que un militar nunca debía
dirigir sus armas contra la población.
"En segundo lugar, a partir de la generación de Hugo Chávez,
la mayoría de sus oficiales no se formaron en la Escuela de las
Américas sino en la Academia Militar venezolana, que había
entonces [1971] sufrido una profunda transformación. El llamado
Plan Andrés Bello elevó la docencia a grado universitario.
Los cuadros del Ejército comenzaron a estudiar ciencias políticas,
a conocer a pensadores de la democracia, a analistas de la realidad venezolana.
En estrategia militar se estudiaba a Clausewitz, a estrategas asiáticos,
a Mao Tse Tung. Muchos de esos militares terminaron por especializarse
en determinadas materias en las universidades y comenzaron a intercambiar
con otros estudiantes universitarios. Y si algunos llegaron a ir a estudiar
a la academia estadounidense, ya iban con su mochila cargada de ideas progresistas.
"En tercer lugar, hay que tener en cuenta también que esta
generación de oficiales no tuvo que enfrentarse a una guerrilla
en auge como otros militares latinoamericanos. Se forma, por el contrario
en los setenta, cuando ya el país estaba casi pacificado, y eran muy
pocos los núcleos guerrilleros que persistían. Al recorrer
zonas campesinas en sus patrullajes fronterizos no encontraban guerrilleros
sino pobreza. Mientras la ideología burguesa dominante en nuestros
países nos trata de hacer creer que los pobres son pobres porque
son borrachos, porque no tienen espíritu de trabajo ni iniciativa,
porque son poco inteligentes, y esa es la ideología que impregna
generalmente a nuestros cuerpos armados, los militares venezolanos ven detrás
de la pobreza a la oligarquía venezolana que acapara las riquezas
y a los Estados Unidos vocacionado para sembrarla.
"En cuarto lugar, en la Fuerza Armada venezolana no existe discriminación
para acceder a los grados más altos dentro de la Fuerza Armada.
No existe una casta militar como en otros países. La mayoría
de los oficiales de alta graduación son hijos de familias de escasos
recursos, sea del campo o de la ciudad, y conocen, por experiencia propia,
las dificultades que el pueblo venezolano debe enfrentar en su diario
vivir. Por supuesto que este origen popular no implica que una vez que
hayan logrado ascender a los grados más altos y empiecen, por lo
mismo, a relacionarse tanto familiar como económicamente con sectores
de la oligarquía, estos oficiales sean inmunes a las hábiles
maniobras de cooptación que estos sectores suelen desplegar. Algunos
de ellos olvidan su origen social y pasan a servir a los intereses de las
clases dominantes.
"En quinto lugar, hay que tener en cuenta la conmoción que
causó en la generación de Chávez la explosión
social que se produjo el 27 de febrero de 1989, en rechazo al paquete de
medidas económicas neoliberales impuesto por el gobierno de Carlos
Andrés Pérez que implicaba, entre otras cosas: la reducción
del gasto público, la liberalización de los precios, la
liberalización del comercio, la promoción de la inversión
extranjera, la privatización de las empresas del Estado.
"La causa inmediata de la rebelión popular fue el aumento
del precio del transporte como consecuencia del alza del precio de la
gasolina. La gente de los barrios más pobres salió masivamente
a las calles y comenzó a quemar autobuses, a saquear comercios,
a destruir tiendas y supermercados. Los militares salieron a poner "orden".
El "Caracazo" - denominado así por haber tenido como epicentro
la capital de Venezuela, aunque fenómenos similares ocurrieron
en varios otros Estados del país- terminó con una masacre
de grandes proporciones(5) y fue un acontecimiento determinante en la maduración
política de muchos jóvenes oficiales.
"En sexto lugar, el enorme contraste en la distribución de
la riqueza en un país que había vivido un boom petrolero
y hubiese podido resolver con esos ingresos los problemas sociales de
la población más pobre, y la corrupción reinante
a todos los niveles, fueron elementos claves en la gestación de
una corriente de repudio a la situación existente dentro de la propia
institución militar. Esta corriente terminó constituyéndose
en un movimiento clandestino que fue creciendo internamente y expandiéndose
hacia sectores civiles: el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200.
"Tres son las fuentes de inspiración de dicho movimiento:
Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel
Zamora. Al primero ya nos referimos. Simón Rodríguez fue
maestro y amigo de Bolívar, un gran educador y reformador social
que defendió con mucha fuerza la originalidad de nuestra realidad
latinoamericana, su composición pluriétnica y la necesidad
de integrar a los pueblos indígenas y a los esclavos negros en las
futuras sociedades latinoamericanas. Y planteaba con gran fuerza la necesidad
de crear instituciones originales adaptadas a nuestra realidad, rechazando
copiar soluciones provenientes de Europa. "O inventamos o erramos" era
uno de sus lemas. Ezequiel Zamora fue un general liberal que, en la guerra
federal de 1850, luchó contra los conservadores y que impulsó
la lucha a muerte contra la oligarquía y la entrega de tierras a
los campesinos
"En séptimo lugar, el Caracazo aceleró los planes de
la joven organización, la que tres años después,
el 4 de febrero de 1992, organizó una sublevación militar
contra el presidente Pérez que fracasó en sus objetivos
inmediatos, pero que permitió catapultar a la escena nacional al
máximo líder del Movimiento, el teniente coronel Hugo Chávez
Frías. Al carismático militar le bastaron dos minutos en
la televisión para que su imagen quedase grabada en la memoria de
su pueblo. En ese escaso tiempo asume públicamente su responsabilidad
ante los hechos, en un país donde ningún político
era capaz de este tipo de gestos; llama a la rendición a las unidades
que todavía estaban alzadas; y lanza su famosa frase: "¡Por
ahora!" claro mensaje a su pueblo de que no había renunciado a
seguir en la lucha.
!Ese gesto le permitió construir una opinión pública
favorable a su persona y al proyecto que encarnaba, en un país
donde el escepticismo por la política y los políticos dominaba
en amplios sectores de la sociedad, entre ellos las capas medias. Fue con
ese saldo inicial favorable que logra acumular la suficiente fuerza como
para ganar ampliamente las elecciones presidenciales de 1998.
"En octavo lugar, ese triunfo electoral fue muy bien recibido por
muchos de sus compañeros de armas predisponiéndolos favorablemente
a realizar cualquier tarea que el nuevo gobierno se propusiera. Era necesario
que la institución militar se reivindicara y dejara atrás
la negativa imagen del Caracazo. Pero, al mismo tiempo, era un gobierno
que había ganado democráticamente las elecciones y los militares
debían ser fieles a su misión de defensores del sistema
democrático. ¿Acaso su respeto a la Constitución y
las leyes no había sido uno de los principios más inculcados
en su formación y lo que hizo que varios de los oficiales que hoy
simpatizan con Chávez y su proyecto hayan tenido una actitud bastante
crítica frente al Golpe de 1992 que él encabezó?
"En noveno lugar, en la mayor parte de los países latinoamericanos
los procesos socio-políticos que han pretendido emprender cambios
profundos han tenido que enfrentar una complicada camisa de fuerza: la
legalidad existente, cuyo objetivo último no es otro que la protección
del anterior sistema de cualquier cambio que pueda afectar los intereses
de las clases dominantes. En el caso de Venezuela, el primer gesto del
gobierno recién electo fue impulsar un proceso constituyente para
cambiar las reglas del juego heredadas y refundar el Estado, creando una
nueva institucionalidad más adecuada a los cambios que se pretende
llevar adelante. Una Asamblea Constituyente dio paso a una nueva Constitución.
(6) Hay que entender entonces que la nueva Constitución se transforma
en el gran aliado del proceso, porque la defensa de la Constitución
no significa otra cosa que la defensa de los cambios iniciado por Chávez.
Fue esa Constitución la que permitió que general Baduel,
un celoso abogado de la necesidad de que los militares respeten la Carta
Magna, se declarase en rebeldía y no obedeciese las órdenes
de sus superiores golpistas; fue esa misma Constitución de la que
se valieron muchos jóvenes oficiales y soldados para organizar la
resistencia desde abajo presionando a sus comandantes a que rechazaran
el golpe.
"En décimo lugar, el programa económico del gobierno
de Chávez, que pretende ser una alternativa a la globalización
neoliberal extranjerizante y que se plantea la promoción de la
inversión nacional, la búsqueda de un desarrollo endógeno,
rechaza la privatización del petróleo, y pretende resolver
prioritariamente la situación de los sectores más desfavorecidos
de la población, es un programa que calza muy bien con la vocación
de defensa de la soberanía y del patrimonio nacional de la institución
militar.
"Esto permite entender por qué las últimas acciones
de la oposición relacionadas con el paro empresarial y el sabotaje
al petróleo, que han tenido como consecuencia un enorme daño
a la economía del país, han recibido un repudio masivo dentro
de la Fuerza Armada venezolana consolidando las posiciones de defensa
del proceso encabezado por Chávez.
"En onceavo lugar, se trata de un ejército que tiene un líder
extraordinariamente carismático, con una auténtica vocación
popular. Chávez ha despertado en la inmensa mayoría de los
soldados una gran admiración y cariño. Por encima de cualquier
comandante está él, su comandante en jefe." (Ibid.)
Especialmente en el año 2002, los militares venezolanos junto
a su pueblo y su presidente han sabido cualitativamente estar a la altura
histórica de los enormes desafíos que el Proceso Bolivariano
Revolucionario contra el globofascismo euro-estadounidense está
enfrentando actualmente.
8.4. Lo Nuevo Real en los Trajes del Antaño
A causa del desarrollo igual, desigual y combinado, e igualmente
debido a la intransparencia de los procesos transhistóricos globales,
también en Venezuela está ocurriendo lo que Marx ha explicado
en su libro "El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte", donde se refiere
al "autogolpe" del presidente de la República Francesa, Luis Bonaparte,
quien en 1851 disolvió la asambl