PANDEMONIUM POST-REFERENDUM SPECIAL
No. 1039

ESPAÑOL & ENGLISH:
*** Venezuela y lecciones
históricas de la Revolución Sudafricana.
Por: Franz J. T. Lee.
*** What really happened in Venezuela?
*** Electoral Council Set October 31 for Regional Vote in Venezuela.
*** Andrés Izarra: La nueva etapa que comienza es de profundización de la revolución
Por: Venpres.
*** La profundización de la revolución, el poder popular y la democracia participativa
Material en discusión de las Organizaciones Populares en “Conexión Social”.
*** El presidente Chávez y el referéndum: mitos y realidades
James Petras
Rebelión.
*** Franz J. T. Lee: Venezuela and historic lessons of the South African Revolution.
Vheadline.Com.
*** Las Raíces Históricas del Racismo Oligárquico en Venezuela
Franz J. T. Lee.
*** Un día antes los efectivos destituidos habían denunciado corrupción interna. Botados miembros de seguridad presidencial.
*** Venezuela Changed Forever.
*** THE SHADOW CONFEDERACY
Quotations.
Venezuela y lecciones
históricas de la Revolución Sudafricana
Por: Franz J.T. Lee:
A la vuelta del tercer milenio, entre otros
intentos globales emancipatorios, dos revoluciones sociales sobresalientes
marcan la época actual globalizada: las Revoluciones Sudafricana y Bolivariana.
Cada una de ellas es pionera en cuanto a las lecciones transhistóricas, las
cuales tienen que ser tomadas en cuenta urgentemente, por todos los
emancipadores y revolucionarios permanentes.
Concentrándonos en la Revolución Sudafricana,
sólo resaltaremos los principales problemas sociales revolucionarios que están
en juego. Dentro de nuestras deliberaciones son obvias las referencias a las
tareas inmediatas de la Revolución Bolivariana y los caminos peligrosos y
llenos de serpentinas que hay que tomar.
Comenzamos con la Revolución Sudafricana.
Primero tenemos que revelar algunos mitos que rodean a Nelson Mandela, Thabo
Mbeki y el Congreso Nacional Africano de Sudáfrica (ANC), para colocar a la
Revolución Sudafricana en su verdadero contexto histórico. Como en el caso de
Venezuela, fueron precisamente los medios masivos nacionales e internacionales
que han pintado una imagen de la dinámica de la lucha anti-Apartheid de una
manera totalmente distorsionada y manipulada. En realidad, la victoria del ANC
es al mismo tiempo la victoria del imperialismo corporativo en Africa. Allí no
hubo ninguna revolución social verdadera, al contrario, ésta ha sido eliminada
por completo.
Como resultado de las principales corrientes
políticas e ideológicas, que inundaron a Africa durante el siglo 20 – el
nacionalismo africano, el pan-africanismo, el socialismo africano y la
democracia reconciliadora (el “neoliberalismo salvaje”) – el ANC llegó a ser
“nacionalista” y “anti-imperialista” (lo que sea que signifique este concepto
vago y generalizado), pero, como se puede testimoniar por Nelson Mandela en su
famoso discurso ante la Corte Sudafricana fascista, “Estoy preparado para
morir”, durante toda su lucha, (el ANC) nunca fue realmente anti-capitalista.
Para ser realmente “anti-imperialista”, uno
tiene que ser verdaderamente “anti-capitalista”, y para ser esto, uno
tiene que estudiar científico y filosóficamente la economía política, la
historia, la conciencia de clases y la “lucha de clases”, es decir, el verdadero
socialismo científico.
A pesar del hecho de que el Partido Comunista
de Sudáfrica - originalmente estalinista - había acompañado al ANC,
prácticamente, en la actual subasta y privatización de los medios de
producción, podemos presenciar lo poco que fue estudiado y entendido en cuanto
al socialismo científico y filosófico. En ninguna parte es posible una
emancipación social sin el conocimiento de los fundamentos del Marxismo
revolucionario. Esto también vale para la Revolución Bolivariana.
Los medios masivos internacionales han
fabricado cuidadosamente a “Nelson Mandela, el mito”, el icono político
anti-Apartheid del siglo 20 tardío. No es nuestro intento de disminuir las
luchas heroicas y los sufrimientos personales del gran líder Sudafricano, aquí
estamos resaltando más bien una imagen internacional que se ha dibujado del
hombre y del ANC, que contrasta fuertemente con el saqueo de la riqueza del
pueblo sudafricano por parte de las compañías corporativas, bajo su aceptación
silenciosa. Así que tenemos que tener mucho cuidado con figuras tan mesiánicas,
carismáticas y “populistas”, como las crean CNN, Fox, BBC, etc.
Hace un rato, cuando la figura carismática de
Nelson Mandela se retiró, fue claro que era más un reformista que un
revolucionario y las hambrientas esperanzas de millones de “Negros”
sudafricanos ya se habían disminuido, porque Sudáfrica - como resultado de la
subasta económica por parte del imperialismo corporativo - ya estaba sumergida
en miseria, hambre, epidemias, analfabetismo, pobreza y criminalidad sin
precedentes. Hasta el Banco Mundial tuvo que admitir que la distribución del
ingreso nacional era crónicamente abismal y que a escala global, esta
desigualdad social sólo la supera Brasil. Por ejemplo, todavía hoy, en la
sociedad post-Apartheid, los ingresos mensuales de una familia de Africanos
promedian los R 757 comparado con los R 4.695 para los llamados “blancos”...,
ni siquiera este esfuerzo reformista dio fruto alguno.
El ANC hizo todo para sostener una clase media
“negra” próspera y parasítica, para sustituir las clases dominantes británicas
y de los Boers, pero la brecha entre las clases ricas y las clases pobres en
Sudáfrica incrementa diariamente a punta de brincos y saltos. Los proyectos de
reforma social originales han sido desechados y sustituidos por una lucha por
la riqueza de esta misma clase media “negra”, cuyo núcleo se constituye por los
antiguos “luchadores por la libertad” del ANC. Por lo tanto, una lección
importante para nosotros es: ¡Cuidado con la “clase media”! Es el fundamento
social y el epicentro de una discriminación social virulenta, o sea, del
racismo (no importa si es blanco o negro) y del fascismo.
Sin embargo, todo lo que está ocurriendo
actualmente, ya lo he pronosticado hace casi tres décadas en mi libro,
“Südafrika am Vorabend der Revolution” (Sudáfrica en vísperas de la Revolución,
Editorial ISP, Francfort del Mein, 1976):
“Un elemento giratorio en esta estrategia
entera del gobierno sudafricano es la creación de una burguesía negra
subordinada entre los diferentes ‘naciones’ africanas; estas clases elitescas
son apoyadas en ensanchar la base del Estado capitalista Sudafricano. Cada una
se esforzará en captar y mantener ‘su propio’ mercado ‘nacional’ en sus ghettos
rurales (y hasta cierto nivel urbanos). Proporcionarán la base económica y
ultima ratio para la ideología ficticia del ‘nacionalismo’ de las variedades de
los Xhosa, Zulú, Colorados, etc. Criar este tipo de clase requiere diplomacia,
tiempo y estabilidad. En este proceso hasta se utilizará a partes del
movimiento de liberación y algunos de sus líderes carismáticos, incluso si
estos tuviesen que ser repatriados de su exilio o de la Isla de Robben” (p.
178).
(Véase: http://www.geocities.com/maymartin2001/einband.html).
Este libro fue colocado en el índice de la
censura en la Sudáfrica del Apartheid y a causa de esto, sus contenidos
explosivos no se conocían a nivel internacional; por eso, más adelante
citaremos extensamente de esa obra. Sus advertencias son más válidas que nunca.
El libro además indica, cuales son los errores que cualquier movimiento
revolucionario debería evitar a toda costa.
En cuanto a lo anteriormente expresado, la
meta principal del capitalismo mundial en Sudáfrica, es decir, crear una clase
media capitalista negra, la asumió el ANC religiosamente. La verdad del asunto
es, que Mandela y su ANC nunca eran y todavía no son anti-capitalistas,
como se puede ver en su programa principal, que es la “Carta de la Libertad” de
1955; durante toda su trayectoria, su ambición fue la de conquistar la
oportunidad para los “Negros” de convertirse en capitalistas. No eran, ni son
revolucionarios, máximo son reformistas sociales, que ni siquiera cumplen con
sus promesas. Mandela mismo confirmó que el programa del ANC es establecer una
democracia burguesa dentro del orden global corporativo capitalista actual y
así mantener el sistema capitalista en Sudáfrica. Esto es precisamente lo que
el actual gobierno sudafricano ha logrado. Así que la Revolución Sudafricana
está pospuesta para mejores tiempos. Tenemos que estudiar al capitalismo muy
cuidadosamente aquí en América Latina, para no caer en el mismo cenagal de
Sudáfrica.
Hace décadas, advertí:
“La situación social, política, económica e
internacional ha cambiado significativamente desde 1960. Ahora más que nunca es
cierto, que ni la clase dominante de los colonos blancos ni el capital
internacional se despedirán pacíficamente de su existencia de zánganos. Ellos
defenderán sus riquezas, privilegios y ganancias por la fuerza mayor, como lo
hicieron antes. Los Africanos oprimidos sólo podrán obtener su libertad a
través de la contra-violencia emancipatoria” (p. 168-169).
Esto ciertamente es válido para la Revolución
Bolivariana. Una y otra vez, la “oposición” oligárquica y la administración de
Washington, intentarán de tumbar el gobierno bolivariano a través de todo tipo
de medios violentos “democráticos”. Además, explicábamos que las “guarimbas”,
el “sabotaje”, el “liberalismo”, el cristianismo y el “Gandhismo” no liberarán
a los millones de “Negros” que están sufriendo bajo el capitalismo global y el
terror imperialista globalizado en Sudáfrica:
“Sin embargo, en vista del poder masivo del
Estado presente, una guerra convencional o el tipo de guerra de guerrillas que
se ha venido practicando en Sudáfrica hasta la fecha, no ofrecerán ningún
chance de éxito. Más bien tienen que apoderarse del poder político y económico
por medio de una teoría revolucionaria propia y una práxis guerrillera adaptada
a la situación sudafricana. Esto implica una planificación y coordinación a largo plazo. En
consecuencia, la primera tarea de un partido revolucionario proletario tiene
que ser la de encontrar métodos de formación de cuadros en las áreas claves,
por ejemplo en los centros industriales y de minería. Esos tienen que ser tan
móviles como los migrantes africanos mismos: 9 meses en la ciudad y 3 meses en
las reservas laborales conocidos como Bantustans. Todos los eventos cruciales
en la vida de un Africano ocurren en su sitio de trabajo – obviamente ubicado
en la Sudáfrica blanca – que de esta manera se vuelve co-extensa con su área de
actividad política” (ibid.).
Mucho de esto, en forma embrionaria, ya se ha
cumplido en Venezuela. En cuanto a las fuerzas “paramilitares” y la “Policía
Metropolitana”, yo describí el arma principal de la emancipación de la
siguiente manera:
“Su arma revolucionaria más poderosa es su
capacidad creativa y productiva. Aparte de esto, claro que sí, también se necesitan
aquellas armas, que lo habilitan para poner resistencia efectiva a las fuerzas
policíacas paramilitares. Por esto, el problema del entrenamiento militar
dentro del país y el armamento de los combatientes en el momento decisivo
tienen que ser resueltos por el partido marxista” (ibid.).
En cuanto a la Revolución Sudafricana misma,
comenté:
“Hay muchos indicios que Sudáfrica se
encuentra en una fase pre-revolucionaria, aunque esto no necesariamente
significa que el combate final está justo en la vuelta de la esquina. Una
situación revolucionaria requiere ciertos factores históricos e
internacionales. Un análisis detallado de lo qué estos factores son y si de
todos modos existen en Sudáfrica, excedería el alcance de este libro. Hemos
visto a cada rato que hay forzadas razones para el cambio social, tanto de
carácter objetivo como subjetivo” (ibid., p. 165).
En cuanto a la construcción de un partido
revolucionario, es decir, de la vanguardia de la revolución social, o sea, de
ser “ni marxista, ni anti-marxista”, comenté:
“Los revolucionarios sudafricanos no pueden
y no deben perder el contacto con una situación tan altamente explosiva, aunque
en la actualidad sólo se puede percibir en latencia. Un partido revolucionario
no tiene que ser marxista por definición. En este contexto basta de mencionar
el núcleo original del movimiento guerrillero de Fidel Castro y el PAIGC de
Africa del Oeste (Partido Africano de la Independencia de Guinea y Cabo Verde).
Cuando un partido realmente representa las necesidades e intereses de los
oprimidos, necesariamente tiene que cambiar su rumbo hacia un marxismo
revolucionario en el curso de una lucha armada” (p. 166).
Criminalidad y Genocidio
Sudáfrica es el paradigma para demostrar que
dentro del sistema mundial capitalista, dentro de la democracia corporativa, no
hay chance de liberación alguna; al contrario, aplicando las medidas del Banco
Mundial, del Fondo Monetario Internacional, del ALCA, del “neoliberalismo”, del
reformismo “revolucionario”, de la democracia “reconciliadora”, del “diálogo
con Zombis”, las clases oprimidas del “Tercer Mundo” están cavando sus propias
tumbas.
Finalmente, vamos a resaltar uno de los
resultados más horribles de una “Revolución Traicionada”, de un reformismo
político: la criminalidad y el genocidio.
Como es obvio en el caso de Venezuela,
deberíamos ser muy cuidadosos con los informes y estadísticas de las “Naciones
Unidas”, del “Banco Mundial”, de “Human Rights Watch”, de “Amnistía
Internacional”, “Genocide Watch”, etc. ... aunque a veces, leyendo entre
líneas, sí nos dan una impresión de lo que realmente ocurre en el mundo.
Después de las masacres en Ruanda, debido a la
obsolencia del trabajo manual, billones de trabajadores están en peligro de
extinción, de ser aniquilados por la maquinaria del terror globalizado. Lo que
el sistema ya no puede explotar más, sencillamente lo bota. Eso fue lo que pasó
con Mobutu, Pinochet, Bin Laden, Hussein y los Boers en Sudáfrica – todos se
convirtieron en presa libre para cualquier “escuadron de la muerte”, mercenario
o maniático sanguinario. Históricamente, los Boers, la antigua clase dominante
de Sudáfrica, habían saboreado los frutos amargos del imperialismo británico
durante las “guerras de los Boers”, donde fueron masacrados como moscas, ahora
el gobierno sudafricano de Thabo Mbeki se hace de la vista gorda ante el futuro
“negro” de los “Blancos” en Sudáfrica.
Aparte de sus propios comentarios “racistas”,
hace 6 meses atrás, un “cura” pro-blanco nos reportó lo siguiente de la
Sudáfrica actual:
“Diariamente ocurren muertes por causa de
tortura increíblemente horrorizantes en las zonas rurales de Sudáfrica, escribe
“New Zimbabwe”, aún, los medios del Occidente casi no dicen nada sobre esto,
mientras lamentan eternamente la muerte de un negro drogadicto durante un
ataque policíaco en Cincinnatti. ‘Campesinos sudafricanos y sus familias son
masacrados. Los asesinatos son acompañados por tortura y violación. El sadismo
de los ataques sugiere o una perversión oscura o terror sistemático. Dr.
Gregory Stanton de “Genocide Watch” incluso propuso de clasificar los
asesinatos como genocidio’”.
(Véase: http://southafrica.indymedia.org/news/2003/12/4973_comment.php)
Stanton comenta además:
“En Sudáfrica, en los 9 años siguientes al
Apartheid y al ‘milagro’ de las elecciones democráticas sudafricanas de 1994,
más de 1000 campesinos fueron asesinados. La tasa mortal para los campesinos
sudafricanos se ubica en 313 de cada 100.000, quizás la más alta para cualquier
grupo de personas en la tierra sin estar en guerra”.
Lo siguiente indica, por qué debemos tener
mucho cuidado con nuestro concepto de “Revolución”:
“’Existen dos teorías contrarias. Por un
extremo, esos ataques se consideran dirigidos como parte de la “Segunda
Revolución”. La Primera Revolución fue la toma de Sudáfrica por parte de un
gobierno negro. La Segunda Revolución, utilizando el terror, es la instalación
de una sociedad negra comunista radical y la expulsión de los blancos. Echando
los campesinos blancos de sus tierras es parte de este proceso. Por el otro
extremo, se consideran los ataques meramente criminales y sin motivos ni
liderazgo políticos. La organización (“lobby”) de campesinos blancos tiende a
creer en lo primero; señala a Peter Mokaba, un joven y renombrado político del
ANC, que gritaba ‘¡Maten al Boer, maten al campesino blanco!’ delante de unas
multitudes de negros dando gritos de alegría. El gobierno del ANC dice que cree
en lo último”.
Para finalizar, no es necesario de resaltar
esta cruel realidad con más detalles. Como dicen los Africanos: Sin fuego no
hay humo. Lo vimos viniendo y advertimos sobre los resultados horrorosos de una
revolución social en Sudáfrica y su posible fracaso:
“La violencia, inhumanidad y crueldad
perpetrados por los amos coloniales blancos contra el pueblo sudafricano, han
acumulado en este último tal grado de agresiones, rabia y sed de venganza, que
una revolución inicialmente comprendida como lucha de clase, podía degenerar fácilmente
en una guerra de razas, preñada de catástrofes. Por eso será una de las tareas
más difíciles para un partido revolucionario sudafricano, diseñar su programa
de ilustración política de tal manera, que impida, que la lucha de razas en
Sudáfrica reemplace la lucha de clases y que garantiza su interconexión
dialéctica.
"Sin embargo, será imposible borrar de la
conciencia de los Africanos – aparte de la dignidad humana diariamente
pisoteada – los asesinatos que alcanzan los cientos de miles, el terror, las
torturas por el régimen del Apartheid, las ejecuciones y expulsiones, las
muertes innumerosas de bebés debido a la desnutrición y falta de atención
médica, y la existencia arruinada tanto psíquica como física de miles, lo cual
todo conforma la historia de Sudáfrica. Vamos a esperar que la revolución
seguirá probando que el colonialismo en alianza con el capitalismo y sus
respectivas instituciones son responsables para esos gigantescos crímenes. Este
camino de la historia en Sudáfrica lo escogieron los amos blancos y el capital” (p. 168-169).
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What really happened in Venezuela?
By: Jennifer McCoy - The Economist
OPPONENTS of President Hugo Chávez
have claimed that fraud thwarted their recent attempt to remove him
from office in a recall referendum. Venezuela's election agency
declared that Mr Chávez won the referendum by 59% to 41%. How can we
assess these competing claims?
The opposition's suspicions are based on three things. First, an
exit poll supervised by Penn, Schoen, and Berland Associates (PSB), an
American polling firm, and conducted by volunteers from Súmate, an
opposition civic group, showed the opposition winning by 18 points.
Second, there was a pattern of polling stations where several
electronic voting machines returned an identical result, in what looked
like a pre-programmed “cap” on the number of opposition votes. Third,
in some places the “Yes” votes to recall the president were fewer than
the number of signatures on a recall petition last year.
I was there directing the Carter Center's election-monitoring
efforts. I was concerned when I heard from both sides during the vote
that their exit polls each showed them winning by 18 points. In my
experience, competing exit polls are normal. But I was concerned about
the size of the discrepancy (36 points), knowing that both sides in
this deeply polarised country expected to win. Many in Venezuela and in
the United States have called into question the referendum's result, as
well as the ability of international monitors from the Organisation of
American States (OAS) and the Carter Center to detect fraud. Others
have raised the spectre of electronic fraud in the American
presidential election, citing the Venezuelan experience with new
touch-screen voting machines.
Prior to the vote, Venezuela's National Election Council (CNE)
threatened to limit the number of observers, and access to voting sites
and some technical aspects of the vote. This generated suspicion among
Venezuelans. The Carter Center urged the CNE to lift these
restrictions, which it largely did. In the end, we received
authorisation for all of the observers we requested, access to many of
the technical components we asked for, and freedom of movement on
election day. Both the OAS and the Carter Center had been mediating in
Venezuela for two years and had already observed the signature
collection and verification process. We observed all of the prior
simulations conducted on the new electronic voting machines.
We planned three tests of the new electronic voting system. First,
with the OAS, we conducted a “quick count” in which our observers at a
random sample of polling stations (mesas) called results in to mission
headquarters. This was to check the official results that were
transmitted from the machines to CNE headquarters. Second, we drew a
larger sample of poll results from those received electronically at CNE
headquarters, to test the accuracy of tabulation by the CNE's
computers. These tests confirmed there was no manipulation of the
software or data transmission.
Missing from those tests was what happened within the black box of
the voting machines. Fortunately, the Venezuelan machines were
programmed to produce a paper trail: after each vote, a paper ballot
was printed, inspected by the voter, and deposited in a cardboard
ballot box. We had urged a “hot audit”, an immediate count of the paper
ballots. At the last minute, the CNE approved an audit of 1% of the
voting machines. But this was only half completed, because of the high
turnout, late closing of the polls (some as late as 3am) and poor
instructions to CNE auditors. We were only able to observe a few of
these “hot audits”, as we needed to be at other mesas for our own quick
count.
We therefore proposed to the CNE a second audit, three days after
the vote, to check the paper slips. We agreed a methodology with the
opposition's technical advisors, but its political leaders decided not
to participate (they had wanted to negotiate directly with the CNE). We
tested and verified the CNE's computer programme to draw a new random
sample of 150 mesas, comprising 334 voting machines, and observed the
drawing of the sample. We put observers in the main military garrisons
where the boxes of paper receipts were stored, before the sample was
drawn, to avoid any tampering with the chosen boxes. The observers
accompanied the boxes to Caracas, and then watched over a meticulous
count in which each slip was compared with the electronic result.
The only way the boxes could have been altered would be for the
military—historically the custodians of election material in
Venezuela—to have reprogrammed 19,200 voting machines to print out new
paper receipts with the proper date, time and serial code and in the
proper number of Yes and No votes to match the electronic result, and
to have reinserted these into the proper ballot boxes. All of this in
garrisons spread across 22 states, between Monday and Wednesday, with
nobody revealing the fraud. We considered this to be supremely
implausible.
This second audit showed that the machines were very accurate. We
found a variation of only 0.1% between the paper receipts and the
electronic results. This could be explained by voters putting the slips
in the wrong ballot box. An additional piece of corroborating evidence
was the result from the 15% of polling stations that used the
old-fashioned manual ballot. These stations (in mostly rural areas
without telephones) were even more favourable to the president, voting
70:30 against recall.
If the machines were accurate, how do we explain the three
suspicious factors noted by the opposition? First, the mysterious
“tied” results or “caps” on the machines. We found that 402 of 8,100
mesas (each with one to three machines) had two or three machines with
the same result for the Yes vote; and 311 mesas had the same results
for the No vote. So the phenomenon affected both sides. We consulted
Jonathan Taylor, a statistician from Stanford University. Using various
mathematical models, he predicted that 379 mesas would have ties (of
two or three machines) in the Yes votes, and 336 mesas would have ties
in the No votes. The error range would be plus or minus 36 mesas. So
the actual results fell within the range of probability, and do not
provide evidence of fraud.
The second oddity was the opposition's exit poll. In countries as
polarised as Venezuela, exit polls are risky. They require those
conducting them to avoid bias in choosing whom to query, to avoid
socio-economic bias in their dress and speech, and to work in a wide
variety of neighbourhoods. They also require voters to tell the
truth—despite intimidation and strong peer pressure on both sides. Any
of these elements could have been lacking.
Puzzles and explanations
The third puzzle was places with fewer Yes voters than signers of
the recall petition. Anecdotal evidence suggests that some people who
were expected to vote Yes in fact voted No. Overall, more people
(almost 4m) voted to recall the president than signed the petition last
November (3.4m). But some of the signers might have supported a recall
as a democratic right, while themselves not wanting to remove the
president. Some may have changed their minds since November. And some
may have decided that Chavismo in government was more likely to
preserve the peace than Chavismo in opposition.
Two other factors help to explain the result. First, reputable polls
showed Mr Chávez climbing in the months before the vote; three weeks
before, he had a nine-point lead among likely voters. Opposition
leaders and pollsters told me before-hand that a high turn-out was
expected to favour Mr Chávez. The turn-out was a high 70%, compared
with an average in previous elections of 55%.
The second factor (which helps to explain the first) was that delays
in the collection and verification of signatures gave time for the
economy to recover from the previous year's devastating strike. Mr
Chávez campaigned tirelessly and spent large sums from record oil
revenues on social programmes for the poor. The government also
naturalised long-waiting immigrants and registered up to 2m new voters.
In contrast, the opposition ran a lacklustre campaign, did not present
a clear alternative leader, and could not compete with the government's
resources.
In conclusion, the vote itself was secret and free, but the CNE's
lack of openness, last-minute changes and internal divisions harmed
public confidence in that vital institution both before and after the
vote. Divisive rhetoric and intimidating tactics from Chavistas, and
the opposition's still-unsubstantiated claims of fraud, have
exacerbated Venezuelans' cynicism toward elections. It will take a huge
effort by both sides to restore trust in this fundamental democratic
right before next month's election for governors and mayors.
Jennifer McCoy directed the Carter Center's observer
mission in Venezuela and is a Latin America expert at Georgia State
University in Atlanta.
Original source / relevant link:
The Economist
http://www.venezuelanalysis.com/articles.php?artno=1271
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Electoral Council Set October 31 for Regional Vote in Venezuela
By: Robin Nieto - Venezuelanalysis.com
Caracas, Sep.3, 2004--After long
debates, the Venezuela's national electoral council (CNE) has chosen
October 31 as the date for state and municipal elections, despite a
legal challenge by the government ruling party that is protesting the
extension of the election date.
Jorge Rodriguez, president of the National Electoral Directorate,
announced that CNE directors unanimously agreed to the change of date
for the regional, municipal and local council elections. According to
the approved elections schedule, political campaigning is set to begin
on September 18 and to continue until October 28.
The CNE also approved the opening of the voter registry from
September 4 to 8, so that citizens who reach the voting age by October
31 may register in time for the upcoming elections. Also, Rodriguez
explained that new nominations could not be made, but that
substitutions could be made according to the country's voter law.
Immediately after the CNE announced the election date, National
Assembly representative for the ruling government party (MVR), William
Lara, announced that his party will consult with their legal advisors
to protest the CNE decision at the supreme court level.
Lara said that the CNE decision to postpone the elections based on
technical reasons is "insufficient" to justify prolonging the date,
adding that the mandates for governors and mayors have already
expired. "The CNE is acting improperly in the sense that it is
prolonging periods of public office and that is not the constitutional
function of those organizations," Lara said.
According to Lara, the mandate of governors and mayors, as well as
representatives in local Legislative Councils among others, "has
expired and that already in two occasions the electoral authority
extended their mandate. Today they are doing it again."
http://www.venezuelanalysis.com/news.php?newsno=1356
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La profundización de la revolución, el poder popular y la democracia participativa
Material en discusión de las Organizaciones Populares en “Conexión Social”
Por: Comisión designada en asamblea
Publicado el Viernes, 03/09/04 09:42pm
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Documento de las Organizaciones Populares en “Conexión Social”
Material en discusión
Este texto recoge las principales opiniones y propuestas expresadas en
la Asamblea de Organizaciones Populares en “Conexión Social”, realizada
en caracas el sábado 29 de agosto de 2004 y discutidas por la comisión
nombrada en asamblea para su elaboración. Su publicación no implica
acuerdo absoluto de los participantes de las organizaciones presentes
con todos sus contenidos y es un aporte para el debate democrático.
DESPUES DEL 15 DE AGOSTO…
LLEGÓ LA HORA DE PROFUNDIZAR LA REVOLUCIÓN:
IMPULSEMOS EL PODER POPULAR Y LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y PROTAGÓNICA
Hemos entrado en un nuevo ciclo del proceso revolucionario que
protagoniza el pueblo venezolano. Una vez más derrotamos a la
oligarquía conspiradora y al imperialismo. Le dijimos NO a su
pretensión de revocar al presidente Chávez e instaurar la
contrarrevolución. Dimos un gran paso hacia la consolidación de
nuestras conquistas democráticas y socioeconómicas.
La derecha ha quedado más debilitada y el imperialismo, por ahora, no
ha tenido más remedio que respetar la decisión del pueblo. Sin embargo,
ninguno de ellos renuncia a su propósito de congelar y liquidar la
revolución bolivariana por cualquier medio. Pese a su enorme
importancia, nuestra victoria todavía está lejos de ser total y aún es
preciso rematar la tarea, continuar combatiendo la contrarrevolución
interna y externa, resistir a los incesantes intentos del imperialismo
por someternos, remover todas las trabas y engaños que la oligarquía
mantiene y coloca, paso a paso, en todos los resquicios del Estado
capitalista que hemos heredado.
El triunfo que alcanzamos se presenta ligado a un dinamismo colosal del
movimiento popular, tanto en el plano organizativo como en el terreno
político: La campaña por la Batalla de Santa Inés fue partera de nuevas
y extendidas formas de organización masiva del pueblo: Las UBE y las
patrullas que junto a las demás organizaciones comunitarias y
populares, nos fortalecen, vigorizan y constituyen otra de las
conquistas post-referendo. Los trabajadores, que siguen luchando por su
emancipación; los campesinos, que siguen luchando por la tierra; las
masas populares, en general, que siguen luchando por la justicia
social, por todas partes dan evidencia de su intuición, sentimiento y
voluntad de ir a cobrar los dividendos de la victoria obtenida.
No hay rincón donde no se hable de “profundizar la revolución”, donde
no se hable de “revolución en la revolución”, donde no se critique la
corrupción y el oportunismo. No hay lugar donde no se discuta cómo
hacemos para terminar de arrojar a los agentes de la derecha
pro-imperialista y del golpismo y a los odiosos burócratas y arribistas
sin principios que capturan las instituciones del Estado, todos esos
que obstaculizan, frenan, sabotean o pervierten la marcha del proceso
revolucionario.
Preocupa mucho que los viejos actores de la derecha golpista quieran
quitarse el peso de la derrota mediante el “diálogo” hipócrita y
traicionero para evadir la justicia y mantener la impunidad o para
obtener concesiones que satisfagan sus apetitos en desmedro de las
sagradas conquistas del pueblo. También preocupa al pueblo la
circunstancia de tener que enfrentar y rematar a la derecha en las
elecciones estatales y municipales con ciertos candidatos seleccionados
sin la participación de las bases y peor aún, con candidatos objetados
y rechazados por amplios sectores del pueblo, que no gozan de su
confianza, que pactan con la oligarquía y no se comportan como
verdaderos revolucionarios, que incluso son señalados por hechos de
corrupción.
En los barrios, en las fábricas, en los campos, la gente siente que
después del 15 de Agosto llegó la hora de avanzar hacia medidas
revolucionarias decisivas para resolver los grandes problemas del
pueblo, para reafirmar aún más nuestra soberanía dentro de la fase
antiimperialista, para depurar internamente el proceso, para darle al
pueblo una participación mucho más directa y decisiva, más allá de lo
inmediato y lo local, en la conducción misma del Estado y de los
destinos de la nación. Es decir: La gente siente que llegó la hora del
Poder Popular Participativo y Protagónico.
El proceso revolucionario del pueblo venezolano, que viene avanzando
sostenidamente desde la insurrección popular de febrero de 19189, ha
colocado y mantiene como referencia fundamental al presidente Chávez en
la inspiración y construcción de una nueva ética, un nuevo ideario y
conducción de la acción. En torno a su liderazgo, pero sobre todo, con
la dinámica propia de las luchas del pueblo, se viene forjando un
camino alternativo al neoliberalismo y al capitalismo global, en cuyo
curso se han obtenido apreciables conquistas de todo tipo, que vienen
reduciendo la brecha de privilegios impuesta al pueblo por las clases
dominantes. Con los nuevos derechos otorgados por la Constitución
Bolivariana y sobre todo, tras la derrota de la llamada “Meritocracia”
y su paro-sabotaje petrolero, que liberó enormes recursos financieros
para el usufructo del pueblo, comenzamos a disfrutar de mejores
condiciones para el desarrollo y de elevación del nivel de vida de la
población, para la recuperación de nuestra independencia como nación.
Pero las amenazas y obstáculos no concluyen; tenemos un Estado
anquilosado, todavía capturado por la oligarquía, que se chupa las
posibilidades de la construcción de nuestras esperanzas.
Esta es otra de las próximas batallas que debemos encarar y aquí somos
las grandes organizaciones sociales del pueblo revolucionario y los
movimientos populares, las organizaciones sindicales de los
trabajadores, campesinos, comunidades, jóvenes, indígenas… quienes
tenemos que desempeñar los roles fundamentales para la dinámica del
proceso revolucionario, no sólo como maquinaria de base o como insumo
de movilización. Los movimientos populares hoy en día estamos también
llamados a trazar las grandes líneas políticas que permitan darle cauce
y orientación estratégica a este proceso, así como la práctica de lucha
consecuente, para la edificación de un país… de un mundo distinto,
donde imperen definitivamente la libertad, la justicia. El pueblo ha
adquirido conciencia de su papel, entiende que es insustituible y que
no basta tan solo con el liderazgo del presidente, pese a su inmensa
importancia. El pueblo es el poder y la fuerza suprema. Tampoco basta
con los liderazgos de los partidos que ejercen funciones de gobierno,
con los cuales -por cierto- no hay en el pueblo plena satisfacción.
En este sentido, el movimiento popular viene creando progresivamente un
marco común, una agenda de lucha revolucionaria para la profundización
del proceso, para su defensa integral, para seguir ganando terreno en
la “fase antiimperialista”, para seguir enfrentando las formas
capitalistas de explotación que imperan en nuestra sociedad.
Luego del establecimiento de la actual Constitución, la jornada del 13
de Abril y el rescate de PDVSA han sido hitos de la movilización que
han generado inmensos avances en el desarrollo de la organización
popular y las perspectivas de lucha; en los dos últimos años se han
producido eventos que han sumado significativos aportes al arsenal
programático del movimiento popular organizado. Ejemplo de ello fue el
Encuentro Nacional de Organizaciones Populares, realizado pocos meses
después del 11 y 13 de Abril de 2002, donde produjimos una plataforma
de lucha del movimiento popular, con las ideas, aspiraciones,
objetivos, consignas y tareas más importantes que en ese momento
formaban parte de la voluntad de lucha expresada de manera colectiva.
Se dio el Encuentro de Trabajadores y el Congreso de Fundación de la
UNT que perfilaron la visión, los propósitos y las líneas del nuevo
movimiento sindical revolucionario en nuestro país. Fueron publicadas
dos Cartas al Presidente firmadas por muchas de las más conocidas
organizaciones populares, difundidas mediante el periódico Proceso, la
página Web Aporrea y antiescuálidos.com. Se han efectuado encuentros de
Círculos Bolivarianos y de diversos frentes de sectores sociales que
han venido contribuyendo con un acumulado de planteamientos, propuestas
y proyectos para cada uno de los sectores y para el conjunto del país.
En cada reunión, asamblea o encuentro de las organizaciones y
movimientos se generan nuevos insumos, como en cada una de las sesiones
de trabajo de los distintos colectivos que se congregan e identifican
como integrantes de la “Conexión Social”. Todo esto forma parte de esa
rica elaboración por rescatar, actualizar y aplicar.
Construyamos e impulsemos una Plataforma Unitaria de Lucha del Movimiento Popular:
En la asamblea del 29 de agosto se esbozaron -a muy grandes rasgos-
algunas de las líneas básicas que se desprenden de lo debatido en el
seno de las organizaciones y colectivos respecto al rumbo del proceso
revolucionario. El objetivo apunta a ir definiendo una plataforma
política, con las principales tareas de la lucha popular, acorde con la
nueva coyuntura abierta tras el 15 de Agosto. Con el trabajo de
construcción colectiva, en torno a las propuestas de consenso esperamos
desarrollar la discusión democrática para llegar a la más amplia unidad
de acción posible. Estas son algunas de las líneas que se expusieron a
los participantes, extraídas de ese archivo programático popular que se
viene forjando:
1. Más Participación Democrática y Protagónica en todo, a través del
Poder Popular, no sólo en el marco comunal o en los Consejos Locales de
Planificación y Presupuesto (CLPP) sino en las más trascendentales
decisiones nacionales de Estado. Discusión por la base y aprobación de
la Ley de la Participación Ciudadana. Control del 100 % de los recursos
presupuestarios por las comunidades organizadas. Impulsemos y hagamos
sentir el poder popular de las Asambleas de Ciudadanos.
2. Más recursos para el pago de la deuda social y no para los grandes
grupos capitalistas. Plan económico y social de emergencia para
resolver los problemas más urgentes del pueblo (empleo, vivienda,
condiciones dignas de trabajo, salario y costo de la vida, sistema de
salud, etc.), con uso de excedentes del Banco Central, los ingresos
petroleros y la deuda externa ilegítima. Cumplimiento de la banca
privada con los estafados por los créditos indexados o cárcel para los
banqueros. Mantenimiento y expansión de las Misiones.
3. Hacer cumplir los derechos establecidos en la Constitución y las
leyes, eliminar todas las trabajas que impiden materializar los logros
de las leyes de la Habilitante, especialmente en el caso de la Ley de
Tierras y la Ley de Pesca.
4. Guerra implacable a la corrupción que socava al proceso revolucionario. Inteligencia y contraloría social.
5. Reconquista de espacios de soberanía y avance en la “fase
antiimperialista”. Re-nacionalización de las telecomunicaciones (CANTV)
y de la industria siderúrgica, nacionalización de industrias básicas y
estratégicas. No a las concesiones y convenios privatizadores o lesivos
a la soberanía, discusión democrática de los Planes de Negocios de
PDVSA. Mantener oposición frontal al ALCA, Plan Colombia, Plan
Puebla-Panamá y otros instrumentos de la expansión imperialista.
6. Terminar de aplastar al golpismo, en las elecciones regionales y municipales y en todos los terrenos.
7. Candidatos revolucionarios y probos designados democráticamente
desde la base y comprometidos con programas de gobierno construidos
colectivamente con las organizaciones del pueblo.
8. No ceder un palmo a la oligarquía. Fin de la impunidad golpista y de
la oposición fascista. Que no se entienda el “diálogo” como impunidad
ni como rebaja alguna a las conquistas logradas por el pueblo.
9. Luchar por la libertad de expresión arrebatada al pueblo, contra el
cerco mediático, por el control social de la gran prensa, radio y
televisión privada. Discusión democrática y aprobación de la Ley de
Responsabilidad Social en Radio y TV. Impulso decidido a los medios
comunitarios y alternativos. Mayor apertura de los medios del Estado a
las comunidades y al movimiento popular.
10. Continuar en guardia y desarrollando la defensa popular e integral del proceso revolucionario.
11. Seguir impulsando la organización, hacia una gran alianza y unidad
de las organizaciones sociales y movimientos para profundizar la
revolución y desarrollar el Poder Popular.
12. Alianza con los movimientos sociales y políticos que luchan contra
el imperialismo y por la revolución en Latino América y el Mundo.
Promoción de la solidaridad continental y mundial con la revolución
venezolana.
13. Impulso de las formas de producción no capitalistas y la economía
social: Cooperativas, cogestión, autogestión, estatización bajo control
obrero, etc.
Hacia el Congreso del Poder Popular
La vieja consigna que reclama “Todo el Poder para el Pueblo”, ha
arribado a su momento histórico, llegó la hora de llevarla a la
práctica. La gran oportunidad proviene del proceso revolucionario que
estamos viviendo y de la Constitución Bolivariana, con el concepto de
Democracia Participativa. Para el pueblo ya no basta con tener
representantes que asumen sus decisiones en nombre del pueblo en las
instituciones o instancias del gobierno, hace falta que el pueblo,
directamente, asuma el poder político, administrativo y económico.
Debemos ir hacia el Estado Popular Participativo y Protagónico en el
cual las Asambleas de Ciudadanos tomen decisiones y participen
plenamente en todo lo concerniente a la planificación, presupuesto,
ejecución y control de la gestión, de la evaluación y la revocatoria de
los funcionarios electos que no hayan funcionado satisfactoriamente,
así como en la reformulación de planes y proyectos. Es el poder
político directo de la gente lo único que puede solucionar sus
problemas. Contamos con que el nuevo Ministerio del Poder Popular haya
sido creado para dar impulso a este enfoque.
Estamos poniéndonos de acuerdo los grupos organizados, grandes y
pequeños, locales, regionales y nacionales, creando un espacio común al
que llamamos Conexión Social. Dentro de ese espacio de confluencia que
se ha denominado “Conexión Social”, se viene gestando una gran alianza
de organizaciones sociales que expresan a los sectores explotados y
oprimidos, de agrupamientos del movimiento popular, de colectivos
políticos revolucionarios, de activistas y luchadores políticos y
sociales de base. Nos estamos uniendo ahora con las UBE y las patrullas
surgidas de la campaña del RR, para promover el poder popular y
transformar al Estado, para que el Estado burocrático no frustre el
proceso revolucionario.
Vamos a plantear leyes revolucionarias, que reflejen el espíritu de los
artículos más progresivos de la Constitución Bolivariana. Hay que
reformular la ley de los CLPP, que apenas permite al pueblo el manejo
del presupuesto de obras del municipio y que por su debilidad, al no
definir ni fortalecer los Consejos Comunitarios y las Asambleas de
Ciudadanos y Ciudadanas, ha permitido que los alcaldes se burlen del
pueblo, usurpando para sí la aprobación de los proyectos y negándole al
pueblo el ejercicio de su soberanía consagrada en la Constitución
Bolivariana.
Las células básicas de ese Poder Popular deberán ser los Consejos
Comunales, en su dimensión territorial y como instrumento de los grupos
organizados. Tenemos que intervenir de manera protagónica en la
formulación, discusión y aprobación de Ley Confederal de Gobierno, la
Ley de Compensación Inter-territorial, la de Régimen Municipal y la de
Partidos Políticos.
El propósito es que el pueblo asuma el poder, porque la participación
no es solo ir a las marchas, recoger firmas, recorrer los barrios o
llevar a la gente a que vote. No es suficiente con un presidente, por
más cercanía que tenga con el pueblo. Estamos llamando a los luchadores
sociales, sindicales y activistas políticos revolucionarios a
comprometerse en ser promotores del poder popular e ir a nuestras
comunidades y colectivos a convocar Asambleas de Ciudadanos y que en
éstas se designen delegados, para que sean voceros y miembros de los
Consejos Locales de Planificación Pública (CLPP) que han sido
secuestrados, nombrados a dedo por muchos alcaldes. Con esos delegados
vamos a constituir un Congreso Nacional Participativo y Protagónico el
Poder Popular, que apunte a convertirse en un verdadero organismo de
gobierno del pueblo (previsto para el 13 de abril de 2005).
Los candidatos revolucionarios, probos y unitarios sólo pueden surgir
de la Democracia Participativa y Protagónica, como indica la
Constitución
En los actuales momentos hay un debate candente sobre las candidaturas
para la elección de gobernadores y alcaldes que garanticen derrotar a
la derecha pero que, sobre todo, garanticen una práctica de gobierno
decente y consecuentemente revolucionaria. Ante esto surge un
sentimiento profundo del pueblo, que no quiere limitarse a “mirar los
toros desde la barrera” para salir luego a votar, sin ninguna
incidencia en la previa designación de candidatos ni en la formulación
de los programas con que éstos piensan gobernar. El pueblo reclama
respeto para su condición de protagonista y fuente originaria del
poder. El pueblo ha sido formado en una nueva cultura, con el concurso
directo del presidente Chávez como máximo educador popular. Ahora el
pueblo reclama la aplicación justa y consecuente de los derechos que se
concedió a sí mismo con la Constitución. Según el Artículo 67 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: “Todos los
ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a asociarse con fines políticos,
mediante métodos democráticos de organización, funcionamiento y
dirección. Sus organismos de dirección y sus candidatos o candidatas a
cargos de elección popular serán seleccionados o seleccionadas en
elecciones internas, con la participación de sus integrantes…”.
(negrillas nuestras).
Frente a la proliferación de candidaturas impuestas “a dedo” o fruto de
divisiones inspiradas en apetencias particulares o sectoriales; frente
a la duda y la desconfianza, e incluso frente al rechazo real y abierto
que siente por candidatos que no identifica como leales a la revolución
y al decoro; el pueblo tiene derecho a ejercer ese protagonismo
democrático y participativo que es parte esencial de los principios que
se enarbolan como banderas de esta revolución democrática y
bolivariana. Esta es la única manera de obtener la auténtica unidad en
las filas populares y revolucionarias, porque la unidad aparente hacia
fuera con división callada hacia adentro es una “unidad” endeble y con
pies de barro, insuficiente para la contienda con el enemigo. No es
lícito que para escapar de la anarquía se niegue la democracia; por el
contrario, sólo con democracia habrá “gobernabilidad”.
No es la aceptación de un candidato “indeseable” o el acatamiento de
una línea política electoral lo que define quién está o no en el campo
de la revolución ni quién se va con los “escuálidos”. Los dirigentes y
luchadores políticos y sociales que pusimos el pellejo el 11 de abril
para salvar al gobierno del presidente Chávez y a nuestra revolución,
que lo volvimos a hacer para rescatarlo el 13 de Abril y restablecer el
régimen democrático constitucional, que una vez más salimos al rescate
de nuestra industria petrolera cuando la oligarquía saboteadora
pretendió paralizarla o que nos rompimos las suelas para promover las
patrullas y las UBE en la batalla por reafirmar al presidente Hugo
Rafael Chávez Frías no medimos nuestro valor como revolucionarios por
el acuerdo o el disenso con cualquier candidatura nacida del extinto y
poco afortunado Comando Ayacucho. Por el contrario creemos en la
pertinencia y legitimidad de la crítica revolucionaria democrática para
fortalecer y hacer avanzar el proceso. De ahí que pensemos en la
necesidad de que el presidente Chávez tome en cuenta estas
consideraciones y aclare su posición en materia de candidaturas a la
luz de estos principios comunes. Compartimos las preocupaciones del
presidente y creemos que quiere referirse a los oportunistas y
arribistas que siembran la división al servicio de mezquinos proyectos.
Pero no todos caben en el mismo saco.
Si hay dificultades legales o de tiempo para rediscutir y replantear
candidaturas, eso sería sin duda un problema práctico, pero secundario
frente a la imperiosa necesidad de fijar una posición doctrinaria
transparente y de respeto para con los criterios democráticos
inculcados al pueblo que se atreve a disentir. Felicitemos al pueblo
por manifestarse y gritar su verdad, oigamos sus clamores y que se
disciplinen los dirigentes a lo que la base les exige. Estamos
completamente seguros de que eso es lo congruente con el espíritu
democrático de esta revolución y con la vocación de ejercicio del poder
popular.
Por eso, insistimos en algo que se viene discutiendo en todos los
escenarios del movimiento popular y revolucionario, que viene siendo
aprobado en reuniones y asambleas de los colectivos: La idea de que
sean las Asambleas Locales del Poder Popular, en las que estén todas
las organizaciones sociales, las UBE y las patrullas, las que discutan
la postulación de candidatos a alcaldes y gobernadores, que éstos
compartan con la participación de la gente la formulación de sus
programas de gobierno, que hagan un juramento y firmen un acta que los
comprometa a gobernar con el pueblo, incluyendo que los CLPP se ocupen
del 100% del presupuesto de la alcaldía. Los alcaldes se comprometerían
a que si el pueblo los cuestiona, renunciarían o de lo contrario se
iniciaría el movimiento de la Asamblea del Poder Popular para que sean
revocados.
La propuesta es que después de esa postulación se realicen Asambleas de
Vecinos y se hagan unas primarias, que la gente elija cuál de los
candidatos le gusta más. El candidato que no sea elegido debería
declinar, pues no se aceptaría que los partidos o grupos políticos del
proceso se repartan entre sí y al margen del pueblo las alcaldías y
gobernaciones. Si el pueblo decide no apoyar a un candidato éste debe
renunciar a la candidatura y apoyar al candidato unitario seleccionado.
Un método similar debería adoptarse para designar candidatos a
concejales y a diputados. Así entendemos la Unidad Revolucionaria. Para
que todo ello sea posible deberían ajustarse los lapsos electorales,
postergar las próximas elecciones y permitir cambios en la inscripción
de las candidaturas, si es que se quiere respetar el 67 de la
Constitución… En cambio, no debería permitirse la postergación del
Referendo Revocatorio de los diputados golpistas y traidores, por
respeto a la voluntad popular que se expresó con la recolección de
firmas.
Al movimiento popular no lo detiene nada, la revolución y la
Constitución que refrendamos nos convirtieron en un poder, y ese poder
se toma y se ejerce. Vamos camino a ejercerlo; es esto lo que dota de
pleno sentido a las consignas de “revolución en la revolución” para
“profundizar la revolución”.
Vea también:
http://aporrea.org/dameverbo.php?docid=50182
http://www.aporrea.org/dameletra.php?docid=9666
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Andrés Izarra: La nueva etapa que comienza es de profundización de la revolución
Por: Venpres
Publicado el Sábado, 04/09/04 06:03am
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Caracas, 03 Sep. Venpres (Jaqueline Gil).-. "A nombre de todo el equipo de
trabajo me comprometo de verdad y de corazón, a dar lo mejor de mi y estoy
seguro que todos mis colegas me acompañarán en ello para hacer de este
proceso que redunde en el bien del pueblo", manifestó esta tarde el nuevo
ministro de Comunicación e Información, Andrés Izarra, durante el acto de
juramentación.
En el Palacio de Miraflores en el salón Joaquín Crespo, explicó
que laborará desde ya para "avanzar y ensanchar este proceso de
transferencia para sacar a Venezuela de la agobiante pobreza que nos
angustia y sentimos profundamente".
- Trabajaré para que tanto los que votaron por el NO como por el Sí,
encuentren un espacio en el que todos quepamos y que todos podamos
trabajar para lograr el pais que todos queremos porque efectivamente cambio
para siempre y ahora es de todos- aseveró Izarra.
A su juicio la nueva etapa que comienza es de profundización de la
revolución y los ministerios que se están inaugurando dan un claro mensaje
hacia donde se dirige esta nueva etapa.
Destacó el nuevo titular del Minci que la juventud que asume también
su equipo lleva el mensaje de la fuerza y la intención que se le imprimirá a
la nueva etapa.
"Siento algo muy profundo, como una certeza de que triunfaremos,
gracias por la confianza".
Andrés Izarra ha realizado estudios en la Universidad Central de Venezuela,
en las escuelas de economía y filosofía. Hablá tres idiomas inglés, francés y
alemán. Trabajó en la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela ante
la Casa Blanca, Washintong DC, como consejero de prensa; reportero y productor
local de noticias para CNN internacional y otros medios durante la crisis política
en Venezuela, luego del golpe de Estado del 2002 y el paro petrolero.
Trabajó en Radio Caracas Televisión, en El Observador, como gerente de
producción, responsable de tres noticieros diarios, hasta que la línea
editorial asumida por los dueños del canal el 11 de abril del 2002, le
obligaron a renunciar.
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El presidente Chávez y el referéndum: mitos y realidades
James Petras
| Traducido para Rebelión por J. A. Julián |
Entre
la frustración de la derecha y la euforia de la izquierda,
poco se ha hablado de la compleja y contradictoria realidad política
venezolana y de la especificidad de las políticas del
presidente Chávez. Todavía menos se ha debatido la
división entre un Washington dominado por la ideología
y un Wall Street pragmático, entre las políticas de
confrontación y las de conciliación, y entre las
convergencias y las divergencias de Venezuela y el resto de América
Latina. Tanto la derecha como la izquierda han vuelto a sus
respectivos mitos sobre el Gobierno bolivariano de Chávez en
lugar de analizar las realidades concretas.
Mitos
revisados
Mito
nº 1 – Chávez es un presidente impopular al que
puede derrotar en un referéndum la oposición de
derechas.
Realidad
– La derecha y sus patrocinadores de Washington realizaron un
cálculo equivocado en varios sentidos. En primer lugar, el
momento de máxima debilidad del Gobierno chavista fue después
del lock-out ejecutivo de la compañía petrolera estatal
PVDS, que duró desde diciembre de 2002 hasta febrero de 2003,
en un momento en que los precios del petróleo eran mucho más
bajos que ahora, la economía venezolana estaba devastada, los
programas de bienestar social del Gobierno no contaban con los fondos
necesarios y las organizaciones políticas de base eran
débiles. Un año y medio más tarde, en agosto de
2004, en el momento de la celebración del referéndum,
las condiciones socioeconómicas y políticas habían
cambiado drásticamente. El ritmo de crecimiento de la
economía era del 12%, los precios del barril de petróleo
eran los más altos en muchísimo tiempo, las inversiones
en servicios sociales crecían y su impacto social era visible
y afectaba a amplias capas de la población, a la vez que las
organizaciones sociales de masas se hallaban profundamente
implantadas en las barriadas más populares de todo el país.
Claramente, la iniciativa había pasado de la derecha a la
izquierda, pero tanto Estados Unidos como sus colaboradores de la
oposición estaban ciegos ante esta realidad. Después
de haber perdido el control de la industria petrolera estatal y los
recursos del petróleo con el lock-out fallido del 2003, y
después de haber perdido también influencia en los
medios militares tras el golpe de 2002, la oposición disponía
de pocos recursos para neutralizar la campaña gubernamental
del referéndum y no tenía ningún punto de apoyo
para lanzar un golpe "cívico-militar" posterior a la
votación.
Mito
nº 2 – Según los analistas derechas, el elemento
central del referéndum era la "popularidad", el
"carisma" y el "estilo autocrático" de
Chávez.
En
realidad, el referéndum se basó principalmente en una
clara división de clase y de raza. Líderes sindicales
no vinculados a la oposición señalaron que más
del 85% de la clase trabajadora y de los trabajadores pobres votaba
por el presidente, a la vez que los primeros informes sobre la
votación en las circunscripciones y los barrios ricos
mostraban una situación inversa en un porcentaje del 80%. Un
proceso similar de polarización por clases y razas era
evidente en la extraordinaria asistencia a las urnas y en el
porcentaje de votación entre los afro-venezolanos pobres:
cuanto más alta era la asistencia, mayor era el voto favorable
a Chávez (votó un 71% del electorado, cifra inaudita).
No hay duda de que el presidente tuvo éxito en la vinculación
de los programas de asistencia social y la identidad de clase al
comportamiento electoral.
Mito
nº 3 – Tanto en la derecha como en izquierda se cree que
los medios de comunicación de masas controlan el
comportamiento masivo a la hora de votar, limitan las agendas
políticas y conducen necesariamente a la victoria de la
derecha y a la domesticación de la izquierda.
En
Venezuela, la derecha controla el 90% de las principales cadenas de
televisión y medios de prensa, y la mayor parte de las
principales estaciones de radio. No obstante, Chávez ganó
el referéndum con un margen del 18% (59% contra 41%). Los
resultados del referéndum demuestran que unas organizaciones
de masas potentes organizadas en torno a luchas exitosas por las
reformas sociales pueden crear una conciencia política y
social en las masas que permita rechazar con fácilidad la
manipulación mediática. El optimismo de las élites,
basado en su "poder estructural" –dinero, monopolio de
los medios de comunicación y respaldo de Washington–, las
cegó ante el hecho de que la organización colectiva
consciente puede ser un contrapeso formidable a los recursos de que
disponen los más favorecidos. Del mismo modo, los resultados
del referéndum refutan el argumento del centro-izquierda de
que pierde las elecciones por culpa de los medios de comunicación
de masas. El centro-izquierda justifica su adopción del
neoliberalismo como un medio para "neutralizar" los medios
de comunicación de masas durante las elecciones. El
centro-izquierda sigue sin reconocer que las elecciones se pueden
ganar a pesar de la oposición de los grandes medios de
comunicación si antes la organización y la lucha de las
masas han creado una conciencia social apropiada.
Mito
nº 4 – Según muchos periodistas de izquierda, la
victoria de Chávez refleja una nueva ola de nacionalismos
populistas en América Latina.
Existen
abundantes pruebas en contra de esta opinión. Brasil, bajo la
presidencia de Lula, ha adjudicado a las corporaciones trasnacionales
estadounidenses y europeas derechos para realizar sondeos
petrolíferos, y ha proporcionado un contingente de 1.500
soldados (junto a Argentina y Chile, entre otros) destinado a Haití,
para estabilizar el régimen títere impuesto por
Washington tras el secuestro del presidente elegido Aristide. Del
mismo modo, en los restantes países andinos (Ecuador, Perú,
Bolivia y Colombia) los gobiernos elegidos proponen privatizar las
compañías petroleras públicas, apoyan el ALCA y
el Plan Colombia y pagan religiosamente la deuda externa. Por su
parte, el Frente Amplio de Uruguay propone seguir las políticas
neoliberales de Brasil. A la vez que Venezuela promueve el bloque
comercial regional Mercosur, los principales miembros de éste,
Brasil y Argentina, incrementan sus relaciones comerciales fuera de
esta región. En realidad, hay un bloque de regímenes
neoliberales opuesto a Chávez, a sus políticas
antiimperialistas y a los movimientos sociales de masas. Mientras el
presidente venezolano mantenga su política exterior
independiente, sus principales aliados serán los movimientos
sociales de masas y Cuba.
Mito
nº 5 – La derrota en el referéndum ha sido una
derrota táctica importante del imperialismo estadounidense y
de sus vasallos locales.
Sin
embargo, una derrota del imperialismo ni significa necesariamente una
transformación revolucionaria, ni conduce a ella, como lo
demuestran las declaraciones postelectorales de Chávez
dirigidas tanto a Washington como al gran capital. Un elemento más
indicativo de las políticas chavistas es el próximo
acuerdo de inversión de 5.000 millones de dólares
celebrado con Texaco-Mobil y Exxon para explotar los campos
petrolíferos y de gas del Orinoco. La euforia de la izquierda
le impide ver las oscilaciones del discurso de Chávez y del
modelo heterodoxo de asistencia social y de políticas
económicas neoliberales que práctica constantemente.
Las
políticas del presidente han perseguido siempre un cuidadoso
equilibrio entre el rechazo al vasallaje respecto a Estados Unidos y
la oligarquía rentista nacional, por una parte, y el intento
de forjar una coalición de inversores nacionales y extranjeros
y pobres urbanos y rurales defensores de un capitalismo del
bienestar. Chávez está más cerca del "New
Deal" de Franklin D. Roosevelt que de la revolución
socialista de Castro. Tras las tres crisis políticas –el
fallido golpe militar, la derrota del lock-out ejecutivo, y la
derrota de la oposición en el referéndum– el
presidente ha ofrecido diálogo y ha propuesto alcanzar un
consenso con los principales "barones" de los medios de
comunicación y los autócratas de las grandes empresas y
del Gobierno estadounidense, consenso basado en las actuales
relaciones de propiedad, la propiedad de los medios de comunicación
y la ampliación de las relaciones con Washington.
El
compromiso de Chávez con las políticas
centristas-reformistas explica por qué no llevó ante
los tribunales a los propietarios de los medios de comunicación
que en su momento hicieron llamamientos al derrocamiento violento de
su Gobierno, y también por qué no ha tomado medidas
judiciales contra la asociación patronal Fedecámaras,
que ha incitado a la rebelión militar y a realizar ataques
violentos contra el orden constitucional. En Europa, América
del Norte y muchos otros lugares, unos gobiernos democráticamente
elegidos hubieran arrestado y llevado ante la justicia a éstas
elites por actos de subversión violenta. El presidente
Chávez, en cambio, ha reiterado constantemente que sus
propiedades, privilegios y riquezas no corren peligro. Además,
el hecho de que estas élites hayan estado implicadas en tres
intentos anticonstitucionales de derrocar al Gobierno y puedan seguir
manteniendo sus posiciones de clase, muestra sin lugar a dudas que el
presidente sigue pensando que dichas clases sociales tienen un papel
importante que desarrollar en su visión de una asociación
entre el sector público y el privado basada en el desarrollo y
en un alto nivel de bienestar social. Tras cinco años
gobernando y tres importantes "confrontaciones de clase" es
evidente que, al menos a escala del Gobierno, no ha habido ruptura en
lo que respecta a las relaciones de propiedad o de clase, como
tampoco la ha habido con los acreedores extranjeros, los inversores y
los clientes del petróleo venezolano. Dentro del mismo marco
fiscal de los pagos de la deuda exterior, los subsidios a los
exportadores particulares y los préstamos con bajas tasas de
interés a los industriales, el Gobierno ha incrementado la
asignación de gasto estatal destinada a los programas sociales
en materia de salud, educación, vivienda, microempresas y
reforma agraria. El Gobierno venezolano puede mantener este
equilibrio entre los intereses de la gran empresa y los de los pobres
debido al alto precios del barril de petróleo y a los grandes
ingresos que proporciona esta materia prima. Igual que los del
presidente Roosevelt, los programas chavistas de bienestar social
atraen a millones de votantes de bajos ingresos, pero no afectan los
niveles de ingreso salarial ni crean proyectos de empleo a gran
escala. El desempleo sigue estando en torno al 20% y los niveles de
pobreza alrededor del 50%. El gasto social generalizado ha mejorado
la existencia de los pobres pero no su posición de clase.
Chávez reacciona, alternativamente, de un modo combativo y
radical cuando su liderazgo se encuentra en peligro, y de un modo
conciliador y moderado una vez que ha conseguido superar las
amenazas.
Mito
nº 6 – Ni la derecha ni la izquierda han sabido reconocer
las diferentes tácticas empleadas, de una parte, por un
Washington dominado por la ideología y, de otra parte, por un
Wall Street pragmático. La clase política
estadounidense (tanto los republicanos como los demócratas,
tanto la Presidencia como el Congreso) ha estado activamente
implicada en las amenazas, las intervenciones y el apoyo al
destructivo lock-out, en el golpe violento, y ha buscado el fraude en
el referéndum, a fin de expulsar a Chávez.
Contrariamente, las principales compañías petroleras y
los bancos estadounidenses y europeos han seguido manteniendo
relaciones económicas estables y provechosas con el Gobierno
venezolano. Los acreedores extranjeros han recibido puntualmente
unos pagos de miles de millones de dólares y no han hecho nada
por interrumpir estas lucrativas transacciones. Las principales
compañías petroleras transnacionales de Estados Unidos
proyectan invertir entre 5.000 millones y 20.000 millones de dólares
en nuevas inversiones de exploración y explotación
petrolífera. No cabe duda de que esas compañías
hubieran visto con buenos ojos la victoria del golpe militar, y con
ello la posibilidad de monopolizar todos los ingresos del petróleo
venezolano, pero al percibir los errores de Washington están
satisfechas de compartir la riqueza petrolera con el Gobierno de
Chávez. Las divergencias tácticas entre Washington y
Wall Street probablemente se reducirán a medida que el
Gobierno de Venezuela entre en una nueva fase de conciliación
con Fedecámaras y Washington. Teniendo cuenta la derrota de
Washington en el referéndum y los grandes contratos petroleros
con las principales transnacionales estadounidenses, Washington
buscará probablemente una "tregua" hasta que vuelvan
a surgir nuevas circunstancias, más favorables. Será
interesante observar el modo en que esta posible "tregua"
afecte a la política exterior de Venezuela, tan significativa.
Mito
nº 7 – El principal impulso de la actual fase de la
revolución de Chávez es una cruzada moral contra la
corrupción gubernamental y contra un sistema judicial
altamente politizado y alineado con la desacreditada oposición
política.
Para
muchas personas de la izquierda, el contenido del "no" de
la pasada campaña se enmarca en la proliferación de
organizaciones comunitarias de base, la movilización de las
asambleas sindicales y el proceso de descentralización
democrática de participación de los votantes, basado en
promesas de futuros cambios sociales en materia de en medio, ingresó
y poder político popular.
Por
su parte, las campañas moralizadoras (anticorrupción)
están asociadas generalmente con las políticas de
clases medias destinadas a crear una "unidad nacional", y
tienden a debilitan la solidaridad de clase. La creencia de la
izquierda de que las organizaciones de base movilizadas para el
referéndum se convertirán necesariamente en la base de
una "nueva democracia popular" tienen poco fundamento si
atendemos al pasado reciente (movilizaciones similares tuvieron lugar
antes del fallido golpe de estado y durante el lock-out de los
ejecutivos). Del mismo modo, las campañas moralizadoras
patrocinadas por el Gobierno tampoco suscitan mucho interés
entre los pobres de Venezuela o de otros lugares. Además, el
objetivo de los líderes políticos chavistas son las
próximas elecciones parlamentarias, no la creación de
formas alternativas de gobernancia. La fácil proyección
que realiza la izquierda de movilización popular en el periodo
posterior al referéndum crea una mitología política
que no puede reconocer las contradicciones internas del político
proceso político de Venezuela.
Conclusión
La
masiva victoria popular del "no" en el referéndum
venezolano dio esperanzas e inspiración a cientos de millones
de personas en América Latina y otros lugares, al mostrar que
las oligarquías respaldadas por Estados Unidos pueden ser
vencidas en las urnas. El hecho de que los resultados favorables de
la votación fuesen reconocidos por la OEA, el Centro Carter y
Washington hace honor a los cambios estratégicos realizados
por el presidente Chávez en el Ejército, que han
garantizado el respeto constitucional. En otro nivel de análisis,
más profundo, las concepciones y percepciones de los
principales antagonistas de la izquierda y la derecha son sin embargo
mucho más criticables: la derecha, por haber superestimado el
apoyo político institucional a Chávez en la actual
coyuntura; la izquierda, por proyectar una visión claramente
radical en la dirección de las políticas en el periodo
posterior al referéndum. Desde una posición
"realista", se puede llegar la conclusión de que el
Gobierno venezolano continuará con sus programas de bienestar
social tipo “New Deal” a la vez que profundiza sus vínculos
con los principales inversores nacionales y extranjeros. Su
capacidad para alcanzar un equilibrio entre las clases sociales,
apoyándose en una u otra, dependerá de la continuidad
de los altos ingresos que proporciona el petróleo venezolano.
Si los precios del petróleo caen, será preciso tomar
importantes decisiones: decisiones de clase.
26 de agosto de 2004
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=4117
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Franz J. T. Lee: Venezuela and historic lessons of the South African Revolution
University of Los Andes (ULA) professor Franz J. T. Lee writes:
At the turn of the Third Millennium, among other global emancipatory
attempts, two outstanding social revolutions mark the current
globalized epoch: The South African and the Bolivarian Revolutions.
Each one of them blazes the trail for trans-historic lessons that have
to be dealt with urgently, by all permanent revolutionaries and
emancipators.
Concentrating on the South African Revolution, we will just spotlight the main social revolutionary issues at stake.
- Within our deliberations, the references to
the immediate tasks of the Bolivarian Revolution, and the perilous,
serpentine roads to tread, are obvious.
Let us commence with the South African
Revolution. Firstly, we have to unveil a few myths that surround Nelson
Mandela, Thabo Mbeki and the African National Congress of South Africa,
in order to place the South African Revolution in its real, true
historic context. Precisely, like in the case of Venezuela, the
national and international mass media have painted a picture of the
dynamics of the anti-Apartheid struggle in a totally distorted and
manipulated fashion. In reality, the victory of the ANC is at the same
time the victory of corporate imperialism in Africa. No true, social
revolution has taken place there, on the contrary, it has thoroughly
been "nipped in the bud".
As a result of the major ideological, political
currents that swept across Africa during the 20th Century -- African
nationalism, Pan-Africanism, African Socialism and Reconciliatory
Democracy ("Savage Neo-liberalism") -- the ANC is "nationalistic", is "anti-imperialist," (whatever is to be understood by this wishy-washy, generalized concept)
but -- as can be witnessed by Nelson Mandela in his famous defence
speech before the fascist South African Court -- "I am prepared to Die"
-- all along its struggle it was never really anti-capitalist.
- To be really "anti-imperialist," you have to
be truly "anti-capitalist," and to be this, you have to study
scientifically and philosophically political economy, history, class
consciousness and the "class struggle," that is, true, real scientific
socialism.
In spite of the fact that the originally
Stalinist Communist Party of South Africa had accompanied the ANC,
practically, in the current sell-out and privatization of the means of
production, we see how little was studied and understood concerning
scientific and philosophic socialism. Nowhere a social emancipation is
possible without the knowledge of the basics of revolutionary Marxism.
This also applies to the Bolivarian Revolution.
The international mass media have
carefully fabricated "Nelson Mandela, the myth" -- the political,
anti-Apartheid icon of the late 20th century.
We do not intend to "downsize" the heroic
battles and the personal sufferings of the great South African leader,
what we are underlining here is an international picture that has been
drawn of the man, and of the ANC, that stands in stark contrast to the
ransacking of the wealth of the South African people by the corporate
companies, under their silent acceptance. Hence, we have to be very
careful with messianic, charismatic, "populist" figures, created by
CNN, Fox, BBC, etc.
A little while ago, when the charismatic
figure, Nelson Mandela retired, it was clear that he was more of a
reformist than a revolutionary, and the hungry hopes of millions of
"Black" South Africans were already dimmed, because South Africa, as
the result of the economic sell-out to corporate imperialism, was
already mired in unprecedented misery, starvation, epidemics,
illiteracy, poverty and criminality. Even the World Bank had to admit
that the distribution of national income was chronically abysmal and
that on a global scale, this social inequality is only being surpassed
by Brazil. For example, today still, in the post-Apartheid society, the
monthly household incomes for Africans average R757 compared to R4,695
for the so-called "whites" ... not even this reformist endeavor bore
any fruits.
The ANC did everything to foster a wealthy,
parasitic "Black" middle class, to replace the British and Boer ruling
classes, but the gaping gulf between the wealthy and the impoverished
classes in South Africa is increasing daily by leaps and bounds. The
original social reform projects have been scrapped, and replaced by a
scramble for wealth by this very "Black" middle class, whose core is
formed by the previous ANC "freedom fighters."
Thus, an important lesson for us
is: beware of the "middle class"! It is the social base, the epicenter
for virulent social discrimination -- racism (no matter if black or white) and fascism.
However, all this that is happening currently,
nearly three decades ago, I have already predicted in my book,
"Südafrika am Vorabend der Revolution" (South Africa at the Eve of Revolution, ISP-Verlag, Frankfurt am Main, 1976):
"A
pivotal element in this whole strategy of the South African government
is the rearing of a subservient black bourgeoisie among the various
African 'nations'; these elite classes are co-opted to broaden the base
of the South African capitalist State. They will each endeavor to
capture and to retain captive 'their own', 'national' market in their
rural (and to some extent urban) ghettos. They will provide the
economic base and ultima ratio for the bogus ideology of 'nationalism',
of the Xhosa, Zulu, Coloured, etc. variety. To rear this kind of class
requires tact, time and stability. Even parts of the liberation
movement and some of its charismatic leaders will be used in this
process, even if they have to be repatriated from exile or from Robben
Island." P. 178
Because my book was placed on the index of
censorship in Apartheid South Africa, and therefore its explosive
contents are not known internationally, hence, below we will cite
extensively from this work. Its warnings are more valid than ever, and
it indicates which errors any revolutionary movement should avoid at
all costs.
Concerning the above, the central aim of world
capitalism in Southern Africa, that is, to create a black, capitalist
middle class, the ANC has adhered to it with religious fire. The truth
of the matter is that Mandela and his ANC never were and still are not
anti-capitalist, as can be seen in their main program, that is, in the
"Freedom Charter" of 1955; all along, their ambition was to conquer the
opportunity for "Blacks" to become capitalists. They were not, are not
revolutionaries, at best, they are social reformers, that do not even
keep their words. Mandela himself confirmed that the program of the ANC
is to establish a bourgeois democracy within the current global
corporate capitalist world order, and thus to maintain the capitalist
system in South Africa. This is precisely what the current South
African government has accomplished. Hence, the South African
Revolution is being postponed for better times to come. We have to
study capitalism very carefully in Latin America, not to fall into the
quagmire of South Africa.
Decades ago, I warned:
"The social,
political, economical and international situation has changed greatly
since 1960. Now as ever it is certain that neither the ruling white
settler class nor international capital will peacefully bid farewell to
their drone-like existence. They will defend their riches, their
privileges and profits by main force as they have done before. Only by
emancipatory counter-violence will the oppressed Africans be able to
obtain their freedom." (Ibid. p. 168-9.)
This surely is valid for the Bolivarian
Revolution. Again and again, the oligarchic "opposition" and the
Washington administration, will try to topple the Bolivarian Government
by all sorts of violent "democratic" means. Furthermore, we explained
that "guarimbas," "sabotage acts," "liberalism," Christianity and
"Gandhism" will not free the millions of "Blacks", suffering under
global capitalism and globalized imperialist terror in South Africa:
"In the face of the massive power
of the present State a conventional war or the type of guerrilla
warfare that has been practiced in South Africa up till now do not,
however, offer any chance of success.
"They rather must seize political and economic
power by means of a revolutionary theory of their own and a guerrilla
praxis geared to the South African situation. This involves long-term
planning and co-ordination. Consequently the first task of a
proletarian revolutionary party must be to find ways and means of
forming cadres in the key areas, i.e. in the mining and industrial
centers. They must be as mobile as African migrants themselves: nine
months in the city and three months in these reservoirs of labor known
as Bantustans. All crucial events in the life of an African occur at
his place of work -- obviously situated in White South Africa -- which
thus becomes co-extensive with his area of political activity." (ibid.)
Much of this, in embryonic form, is
already accomplished in Venezuela. Concerning the "paramilitary" forces
and the "Policia Metropolitana," I described the main weapon of
emancipation as follows:
"His strongest
revolutionary weapon is his productive, creative capacity. Besides
this, of course, those weapons are also needed which will enable him to
offer effective resistance to the para-military police force. Therefore
the problem of military training inside the country and the arming of
the combatants at the decisive moment must likewise be solved by the
Marxist party." (Ibid.)
Concerning the South African Revolution itself, I stated:
"There are many
indications that South Africa finds itself in a pre-revolutionary
phase, although this does not necessarily mean that the last show-down
is just around the corner. A revolutionary situation requires certain
historical and international factors. A detailed analysis of what they
are and whether they exist at all in South Africa would exceed the
scope of this book. We have seen at any rate that there are compelling
reasons, both of an objective and subjective nature, for social
change." (Ibid., p. 165)
Concerning the construction of a revolutionary
party, of the vanguard of social revolution, of "being neither Marxist
nor Anti-Marxist," I commented:
"The South
African revolutionaries cannot, and must not, lose touch with such a
highly explosive situation, even though at present it can only be
latently sensed. A revolutionary party must not be Marxist by
definition. We only have to mention in this context the original core
of Fidel Castro's guerrilla movement and the West African PAIGC (Partido Africano da Independencia da Guine e Cabo Verde).
When a party really represents the needs and interests of the
oppressed, it will of necessity veer to revolutionary Marxism in the
course of the armed struggle." (P. 166)
Criminality and Genocide
South
Africa is the paradigm to demonstrate that within the capitalist world
system, within corporate democracy, there is no chance of liberation
whatsoever; on the contrary, by applying the measures of the World
Bank, of the International Monetary Fund, of the ALCA, of
"neo-liberalism," of "revolutionary" reformism, of "reconciliatory
democracy," of "dialogues with Zombies," the oppressed classes in the
"Third World" are digging their very own graves.
Finally, let us just highlight one
of the most heinous results of a "Revolution Betrayed," of political
reformism: Criminality and Genocide.
As is obvious in the case of Venezuela, we
ought to be very careful with statements and statistics of the "United
Nations," of the "World Bank," of "Human Rights Watch," of "Amnesty
International," etc. ... yet sometimes, reading between the lines, they
do give us a notion of what is really happening in the world.
After the massacres in Ruanda, due to the
obsolescence of manual labor, billions of workers are in danger of
extinction, to be annihilated by the machinations of globalized terror.
What the system cannot exploit anymore, it just dumps. This happened to
Mobutu, Pinochet, Bin Laden, Hussein, and the Boers in South Africa --
they have become free prey to any "death squads," mercenaries or
blood-thirsty maniacs. Historically, the Boers, the previous ruling
class of South Africa, had tasted the bitter fruits of British
Imperialism during the "Boer Wars," during which they were massacred
like flies, now the South African Government of Thabo Mbeki casts a
blind eye at the "black" future of the "Whites" in Southern Africa.
Apart from his own "racist" remarks, six months ago, a pro-white priest reported the following from current South Africa:
"Unbelievably horrific torture-deaths are
happening daily in the South African farmlands, writes New Zimbabwe --
yet, the media in the West say almost nothing about it, while wailing
endlessly about a single drug-crazed Black criminal who died while
attacking police in Cincinnati. 'South African farmers and their
families are being slaughtered. The murders are accompanied by torture
and rape. The sadism of the attacks suggests either dark perversion or
systematic terror. Dr Gregory Stanton of Genocide Watch has even
suggested that the killing could be classified as genocide.' "
Stanton further reports:
“In South
Africa, in the nine years following the end of Apartheid and the
‘miracle’ of South Africa's democratic election in 1994, more than
1,000 farmers have been killed. The death rate by murder for South
African farmers is 313 per 100,000, perhaps the highest for any group
of people on earth who are not at war."
The following indicates why we should be very careful with our concept of "Revolution":
"'There
are two opposing theories. At one extreme, these attacks are seen as
being directed as part of the ‘Second Revolution.’ The First Revolution
was the take-over of South Africa by a black government. The Second
Revolution, using terror, is the establishment of a radical black
communist society and the expulsion of whites. Driving the white
farmers off their land is part of this process. At the other extreme,
the attacks are seen as being purely criminal and without political
guidance or motives. The white farming lobby is inclined to believe the
former; it points to Peter Mokaba, a prominent young ANC politician,
who chanted, ‘Kill the Boer! Kill the farmer!’ to cheering black
crowds. The ANC government says that it believes the latter. "
To conclude, it is not necessary to spotlight
this gruesome reality even more. As the Africans say: There is no smoke
without a fire. We saw it coming, and we warned about the horrendous
results of a social revolution in South Africa that could possibly
fail:
"The violence,
inhumanity and cruelty perpetrated by the white colonial overlords
against the South African people have built up in the latter such a
degree of aggressions, fury, and thirst for revenge that a revolution
initially conceived as a class-struggle could easily degenerate into a
race war pregnant with catastrophe. It will therefore be one of the
most difficult tasks of a South African revolutionary party to design
its program of political enlightenment in such a way as to prevent the
race struggle in South Africa from superseding the class struggle and
to vouchsafe their dialectic interconnection.
It will,
however, be impossible to wipe from the consciousness of the Africans,
apart from the dignity of man being daily crushed underfoot, the
murders which count by the hundreds of thousands, the terror, the
tortures by the Apartheid regime, the executions and banishments, the
deaths without number of babies due to undernourishment and lack of
medical care, and the ruined psychic as well as physical existence of
thousands, all of which make up the history of South Africa. Let us
hope that the revolution will succeed in proving that colonialism in
league with capitalism and their related institutions are responsible
for these enormous crimes. This road of history in South Africa has
been chosen by the white masters and capital." (P. 168-9.)
Franz J. T. Lee
franzjutta@cantv.net
Franz
John Tennyson Lee, Ph. D (University of Frankfurt), Author, Professor
Titular & Chairholder of Philosophy and Political Science,
University of The Andes, Merida (Venezuela) -- http://www.franzjutta.com ; http://www.franz-lee.org ; http://www.geocities.com/juttafranz/publications00001.html
http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=22636
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Cmaq.net, Quebec, Canada.
| Las Raíces Históricas del Racismo Oligárquico en Venezuela |
| Franz J. T. Lee, Lunes, Agosto 30, 2004 - 15:00 |
|
| Uno
de los elementos quintaesenciales del sistema mundial capitalista –
ideológicamente aplicado por la “oposición” en los medios masivos
nacionales e internacionales, para “dividir y gobernar” el pueblo
venezolano – es la discriminación social, es el racismo. En realidad,
el racismo es el reflejo ideológico del mercado mundial, de la división
internacional del trabajo, es decir, de la globalización y la viciosa
lucha de clases a nivel global. En realidad, Racismo es Ideología por
excelencia. Su realidad actual concreta es el fascismo g |