PANDEMONIUM  POST-REFERENDUM  SPECIAL


No. 1039







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ESPAÑOL & ENGLISH:

*** Venezuela y lecciones históricas de la Revolución Sudafricana.
Por: Franz J. T. Lee.

*** What really happened in Venezuela?

*** Electoral Council Set October 31 for Regional Vote in Venezuela.


*** Andrés Izarra: La nueva etapa que comienza es de profundización de la revolución
Por: Venpres.

*** La profundización de la revolución, el poder popular y la democracia participativa
Material en discusión de las Organizaciones Populares en “Conexión Social”.


*** El presidente Chávez y el referéndum: mitos y realidades
James Petras
Rebelión.

*** Franz J. T. Lee: Venezuela and historic lessons of the South African Revolution.
Vheadline.Com.

*** Las Raíces Históricas del Racismo Oligárquico en Venezuela
Franz J. T. Lee.

*** Un día antes los efectivos destituidos habían denunciado corrupción interna. Botados miembros de seguridad presidencial.

*** Venezuela Changed Forever.

*** THE SHADOW CONFEDERACY
Quotations.



Venezuela y lecciones históricas de la Revolución Sudafricana

Por: Franz J.T. Lee:

A la vuelta del tercer milenio, entre otros intentos globales emancipatorios, dos revoluciones sociales sobresalientes marcan la época actual globalizada: las Revoluciones Sudafricana y Bolivariana. Cada una de ellas es pionera en cuanto a las lecciones transhistóricas, las cuales tienen que ser tomadas en cuenta urgentemente, por todos los emancipadores y revolucionarios permanentes.

 Concentrándonos en la Revolución Sudafricana, sólo resaltaremos los principales problemas sociales revolucionarios que están en juego. Dentro de nuestras deliberaciones son obvias las referencias a las tareas inmediatas de la Revolución Bolivariana y los caminos peligrosos y llenos de serpentinas que hay que tomar.

 Comenzamos con la Revolución Sudafricana. Primero tenemos que revelar algunos mitos que rodean a Nelson Mandela, Thabo Mbeki y el Congreso Nacional Africano de Sudáfrica (ANC), para colocar a la Revolución Sudafricana en su verdadero contexto histórico. Como en el caso de Venezuela, fueron precisamente los medios masivos nacionales e internacionales que han pintado una imagen de la dinámica de la lucha anti-Apartheid de una manera totalmente distorsionada y manipulada. En realidad, la victoria del ANC es al mismo tiempo la victoria del imperialismo corporativo en Africa. Allí no hubo ninguna revolución social verdadera, al contrario, ésta ha sido eliminada por completo.

 Como resultado de las principales corrientes políticas e ideológicas, que inundaron a Africa durante el siglo 20 – el nacionalismo africano, el pan-africanismo, el socialismo africano y la democracia reconciliadora (el “neoliberalismo salvaje”) – el ANC llegó a ser “nacionalista” y “anti-imperialista” (lo que sea que signifique este concepto vago y generalizado), pero, como se puede testimoniar por Nelson Mandela en su famoso discurso ante la Corte Sudafricana fascista, “Estoy preparado para morir”, durante toda su lucha, (el ANC) nunca fue realmente anti-capitalista.

 Para ser realmente “anti-imperialista”, uno tiene que ser verdaderamente “anti-capitalista”, y para ser esto, uno tiene que estudiar científico y filosóficamente la economía política, la historia, la conciencia de clases y la “lucha de clases”, es decir, el verdadero socialismo científico.

 A pesar del hecho de que el Partido Comunista de Sudáfrica - originalmente estalinista - había acompañado al ANC, prácticamente, en la actual subasta y privatización de los medios de producción, podemos presenciar lo poco que fue estudiado y entendido en cuanto al socialismo científico y filosófico. En ninguna parte es posible una emancipación social sin el conocimiento de los fundamentos del Marxismo revolucionario. Esto también vale para la Revolución Bolivariana.

 Los medios masivos internacionales han fabricado cuidadosamente a “Nelson Mandela, el mito”, el icono político anti-Apartheid del siglo 20 tardío. No es nuestro intento de disminuir las luchas heroicas y los sufrimientos personales del gran líder Sudafricano, aquí estamos resaltando más bien una imagen internacional que se ha dibujado del hombre y del ANC, que contrasta fuertemente con el saqueo de la riqueza del pueblo sudafricano por parte de las compañías corporativas, bajo su aceptación silenciosa. Así que tenemos que tener mucho cuidado con figuras tan mesiánicas, carismáticas y “populistas”, como las crean CNN, Fox, BBC, etc.

 Hace un rato, cuando la figura carismática de Nelson Mandela se retiró, fue claro que era más un reformista que un revolucionario y las hambrientas esperanzas de millones de “Negros” sudafricanos ya se habían disminuido, porque Sudáfrica - como resultado de la subasta económica por parte del imperialismo corporativo - ya estaba sumergida en miseria, hambre, epidemias, analfabetismo, pobreza y criminalidad sin precedentes. Hasta el Banco Mundial tuvo que admitir que la distribución del ingreso nacional era crónicamente abismal y que a escala global, esta desigualdad social sólo la supera Brasil. Por ejemplo, todavía hoy, en la sociedad post-Apartheid, los ingresos mensuales de una familia de Africanos promedian los R 757 comparado con los R 4.695 para los llamados “blancos”..., ni siquiera este esfuerzo reformista dio fruto alguno.

 El ANC hizo todo para sostener una clase media “negra” próspera y parasítica, para sustituir las clases dominantes británicas y de los Boers, pero la brecha entre las clases ricas y las clases pobres en Sudáfrica incrementa diariamente a punta de brincos y saltos. Los proyectos de reforma social originales han sido desechados y sustituidos por una lucha por la riqueza de esta misma clase media “negra”, cuyo núcleo se constituye por los antiguos “luchadores por la libertad” del ANC. Por lo tanto, una lección importante para nosotros es: ¡Cuidado con la “clase media”! Es el fundamento social y el epicentro de una discriminación social virulenta, o sea, del racismo (no importa si es blanco o negro) y del fascismo.

 Sin embargo, todo lo que está ocurriendo actualmente, ya lo he pronosticado hace casi tres décadas en mi libro, “Südafrika am Vorabend der Revolution” (Sudáfrica en vísperas de la Revolución, Editorial ISP, Francfort del Mein, 1976):

 Un elemento giratorio en esta estrategia entera del gobierno sudafricano es la creación de una burguesía negra subordinada entre los diferentes ‘naciones’ africanas; estas clases elitescas son apoyadas en ensanchar la base del Estado capitalista Sudafricano. Cada una se esforzará en captar y mantener ‘su propio’ mercado ‘nacional’ en sus ghettos rurales (y hasta cierto nivel urbanos). Proporcionarán la base económica y ultima ratio para la ideología ficticia del ‘nacionalismo’ de las variedades de los Xhosa, Zulú, Colorados, etc. Criar este tipo de clase requiere diplomacia, tiempo y estabilidad. En este proceso hasta se utilizará a partes del movimiento de liberación y algunos de sus líderes carismáticos, incluso si estos tuviesen que ser repatriados de su exilio o de la Isla de Robben” (p. 178).

(Véase: http://www.geocities.com/maymartin2001/einband.html).

 Este libro fue colocado en el índice de la censura en la Sudáfrica del Apartheid y a causa de esto, sus contenidos explosivos no se conocían a nivel internacional; por eso, más adelante citaremos extensamente de esa obra. Sus advertencias son más válidas que nunca. El libro además indica, cuales son los errores que cualquier movimiento revolucionario debería evitar a toda costa.

 En cuanto a lo anteriormente expresado, la meta principal del capitalismo mundial en Sudáfrica, es decir, crear una clase media capitalista negra, la asumió el ANC religiosamente. La verdad del asunto es, que Mandela y su ANC nunca eran y todavía no son anti-capitalistas, como se puede ver en su programa principal, que es la “Carta de la Libertad” de 1955; durante toda su trayectoria, su ambición fue la de conquistar la oportunidad para los “Negros” de convertirse en capitalistas. No eran, ni son revolucionarios, máximo son reformistas sociales, que ni siquiera cumplen con sus promesas. Mandela mismo confirmó que el programa del ANC es establecer una democracia burguesa dentro del orden global corporativo capitalista actual y así mantener el sistema capitalista en Sudáfrica. Esto es precisamente lo que el actual gobierno sudafricano ha logrado. Así que la Revolución Sudafricana está pospuesta para mejores tiempos. Tenemos que estudiar al capitalismo muy cuidadosamente aquí en América Latina, para no caer en el mismo cenagal de Sudáfrica.

 Hace décadas, advertí:

 La situación social, política, económica e internacional ha cambiado significativamente desde 1960. Ahora más que nunca es cierto, que ni la clase dominante de los colonos blancos ni el capital internacional se despedirán pacíficamente de su existencia de zánganos. Ellos defenderán sus riquezas, privilegios y ganancias por la fuerza mayor, como lo hicieron antes. Los Africanos oprimidos sólo podrán obtener su libertad a través de la contra-violencia emancipatoria” (p. 168-169).

 Esto ciertamente es válido para la Revolución Bolivariana. Una y otra vez, la “oposición” oligárquica y la administración de Washington, intentarán de tumbar el gobierno bolivariano a través de todo tipo de medios violentos “democráticos”. Además, explicábamos que las “guarimbas”, el “sabotaje”, el “liberalismo”, el cristianismo y el “Gandhismo” no liberarán a los millones de “Negros” que están sufriendo bajo el capitalismo global y el terror imperialista globalizado en Sudáfrica:

 Sin embargo, en vista del poder masivo del Estado presente, una guerra convencional o el tipo de guerra de guerrillas que se ha venido practicando en Sudáfrica hasta la fecha, no ofrecerán ningún chance de éxito. Más bien tienen que apoderarse del poder político y económico por medio de una teoría revolucionaria propia y una práxis guerrillera adaptada a la situación sudafricana. Esto implica una planificación  y coordinación a largo plazo. En consecuencia, la primera tarea de un partido revolucionario proletario tiene que ser la de encontrar métodos de formación de cuadros en las áreas claves, por ejemplo en los centros industriales y de minería. Esos tienen que ser tan móviles como los migrantes africanos mismos: 9 meses en la ciudad y 3 meses en las reservas laborales conocidos como Bantustans. Todos los eventos cruciales en la vida de un Africano ocurren en su sitio de trabajo – obviamente ubicado en la Sudáfrica blanca – que de esta manera se vuelve co-extensa con su área de actividad política” (ibid.).

 Mucho de esto, en forma embrionaria, ya se ha cumplido en Venezuela. En cuanto a las fuerzas “paramilitares” y la “Policía Metropolitana”, yo describí el arma principal de la emancipación de la siguiente manera:

 Su arma revolucionaria más poderosa es su capacidad creativa y productiva. Aparte de esto, claro que sí, también se necesitan aquellas armas, que lo habilitan para poner resistencia efectiva a las fuerzas policíacas paramilitares. Por esto, el problema del entrenamiento militar dentro del país y el armamento de los combatientes en el momento decisivo tienen que ser resueltos por el partido marxista” (ibid.).

 En cuanto a la Revolución Sudafricana misma, comenté:

 Hay muchos indicios que Sudáfrica se encuentra en una fase pre-revolucionaria, aunque esto no necesariamente significa que el combate final está justo en la vuelta de la esquina. Una situación revolucionaria requiere ciertos factores históricos e internacionales. Un análisis detallado de lo qué estos factores son y si de todos modos existen en Sudáfrica, excedería el alcance de este libro. Hemos visto a cada rato que hay forzadas razones para el cambio social, tanto de carácter objetivo como subjetivo” (ibid., p. 165).

 En cuanto a la construcción de un partido revolucionario, es decir, de la vanguardia de la revolución social, o sea, de ser “ni marxista, ni anti-marxista”, comenté:

 Los revolucionarios sudafricanos no pueden y no deben perder el contacto con una situación tan altamente explosiva, aunque en la actualidad sólo se puede percibir en latencia. Un partido revolucionario no tiene que ser marxista por definición. En este contexto basta de mencionar el núcleo original del movimiento guerrillero de Fidel Castro y el PAIGC de Africa del Oeste (Partido Africano de la Independencia de Guinea y Cabo Verde). Cuando un partido realmente representa las necesidades e intereses de los oprimidos, necesariamente tiene que cambiar su rumbo hacia un marxismo revolucionario en el curso de una lucha armada” (p. 166).

 Criminalidad y Genocidio

 Sudáfrica es el paradigma para demostrar que dentro del sistema mundial capitalista, dentro de la democracia corporativa, no hay chance de liberación alguna; al contrario, aplicando las medidas del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional, del ALCA, del “neoliberalismo”, del reformismo “revolucionario”, de la democracia “reconciliadora”, del “diálogo con Zombis”, las clases oprimidas del “Tercer Mundo” están cavando sus propias tumbas.

 Finalmente, vamos a resaltar uno de los resultados más horribles de una “Revolución Traicionada”, de un reformismo político: la criminalidad y el genocidio.

 Como es obvio en el caso de Venezuela, deberíamos ser muy cuidadosos con los informes y estadísticas de las “Naciones Unidas”, del “Banco Mundial”, de “Human Rights Watch”, de “Amnistía Internacional”, “Genocide Watch”, etc. ... aunque a veces, leyendo entre líneas, sí nos dan una impresión de lo que realmente ocurre en el mundo.

 Después de las masacres en Ruanda, debido a la obsolencia del trabajo manual, billones de trabajadores están en peligro de extinción, de ser aniquilados por la maquinaria del terror globalizado. Lo que el sistema ya no puede explotar más, sencillamente lo bota. Eso fue lo que pasó con Mobutu, Pinochet, Bin Laden, Hussein y los Boers en Sudáfrica – todos se convirtieron en presa libre para cualquier “escuadron de la muerte”, mercenario o maniático sanguinario. Históricamente, los Boers, la antigua clase dominante de Sudáfrica, habían saboreado los frutos amargos del imperialismo británico durante las “guerras de los Boers”, donde fueron masacrados como moscas, ahora el gobierno sudafricano de Thabo Mbeki se hace de la vista gorda ante el futuro “negro” de los “Blancos” en Sudáfrica.

 Aparte de sus propios comentarios “racistas”, hace 6 meses atrás, un “cura” pro-blanco nos reportó lo siguiente de la Sudáfrica actual:

 “Diariamente ocurren muertes por causa de tortura increíblemente horrorizantes en las zonas rurales de Sudáfrica, escribe “New Zimbabwe”, aún, los medios del Occidente casi no dicen nada sobre esto, mientras lamentan eternamente la muerte de un negro drogadicto durante un ataque policíaco en Cincinnatti. ‘Campesinos sudafricanos y sus familias son masacrados. Los asesinatos son acompañados por tortura y violación. El sadismo de los ataques sugiere o una perversión oscura o terror sistemático. Dr. Gregory Stanton de “Genocide Watch” incluso propuso de clasificar los asesinatos como genocidio’”.

(Véase: http://southafrica.indymedia.org/news/2003/12/4973_comment.php)

 Stanton comenta además:

 “En Sudáfrica, en los 9 años siguientes al Apartheid y al ‘milagro’ de las elecciones democráticas sudafricanas de 1994, más de 1000 campesinos fueron asesinados. La tasa mortal para los campesinos sudafricanos se ubica en 313 de cada 100.000, quizás la más alta para cualquier grupo de personas en la tierra sin estar en guerra”.

 Lo siguiente indica, por qué debemos tener mucho cuidado con nuestro concepto de “Revolución”:

 “’Existen dos teorías contrarias. Por un extremo, esos ataques se consideran dirigidos como parte de la “Segunda Revolución”. La Primera Revolución fue la toma de Sudáfrica por parte de un gobierno negro. La Segunda Revolución, utilizando el terror, es la instalación de una sociedad negra comunista radical y la expulsión de los blancos. Echando los campesinos blancos de sus tierras es parte de este proceso. Por el otro extremo, se consideran los ataques meramente criminales y sin motivos ni liderazgo políticos. La organización (“lobby”) de campesinos blancos tiende a creer en lo primero; señala a Peter Mokaba, un joven y renombrado político del ANC, que gritaba ‘¡Maten al Boer, maten al campesino blanco!’ delante de unas multitudes de negros dando gritos de alegría. El gobierno del ANC dice que cree en lo último”.

 Para finalizar, no es necesario de resaltar esta cruel realidad con más detalles. Como dicen los Africanos: Sin fuego no hay humo. Lo vimos viniendo y advertimos sobre los resultados horrorosos de una revolución social en Sudáfrica y su posible fracaso:

 La violencia, inhumanidad y crueldad perpetrados por los amos coloniales blancos contra el pueblo sudafricano, han acumulado en este último tal grado de agresiones, rabia y sed de venganza, que una revolución inicialmente comprendida como lucha de clase, podía degenerar fácilmente en una guerra de razas, preñada de catástrofes. Por eso será una de las tareas más difíciles para un partido revolucionario sudafricano, diseñar su programa de ilustración política de tal manera, que impida, que la lucha de razas en Sudáfrica reemplace la lucha de clases y que garantiza su interconexión dialéctica.

 "Sin embargo, será imposible borrar de la conciencia de los Africanos – aparte de la dignidad humana diariamente pisoteada – los asesinatos que alcanzan los cientos de miles, el terror, las torturas por el régimen del Apartheid, las ejecuciones y expulsiones, las muertes innumerosas de bebés debido a la desnutrición y falta de atención médica, y la existencia arruinada tanto psíquica como física de miles, lo cual todo conforma la historia de Sudáfrica. Vamos a esperar que la revolución seguirá probando que el colonialismo en alianza con el capitalismo y sus respectivas instituciones son responsables para esos gigantescos crímenes. Este camino de la historia en Sudáfrica lo escogieron los amos blancos y el capital” (p. 168-169).

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What really happened in Venezuela?

Friday, Sep 03, 2004Print format
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By: Jennifer McCoy - The Economist

OPPONENTS of President Hugo Chávez have claimed that fraud thwarted their recent attempt to remove him from office in a recall referendum. Venezuela's election agency declared that Mr Chávez won the referendum by 59% to 41%. How can we assess these competing claims?

The opposition's suspicions are based on three things. First, an exit poll supervised by Penn, Schoen, and Berland Associates (PSB), an American polling firm, and conducted by volunteers from Súmate, an opposition civic group, showed the opposition winning by 18 points. Second, there was a pattern of polling stations where several electronic voting machines returned an identical result, in what looked like a pre-programmed “cap” on the number of opposition votes. Third, in some places the “Yes” votes to recall the president were fewer than the number of signatures on a recall petition last year.

I was there directing the Carter Center's election-monitoring efforts. I was concerned when I heard from both sides during the vote that their exit polls each showed them winning by 18 points. In my experience, competing exit polls are normal. But I was concerned about the size of the discrepancy (36 points), knowing that both sides in this deeply polarised country expected to win. Many in Venezuela and in the United States have called into question the referendum's result, as well as the ability of international monitors from the Organisation of American States (OAS) and the Carter Center to detect fraud. Others have raised the spectre of electronic fraud in the American presidential election, citing the Venezuelan experience with new touch-screen voting machines.

Prior to the vote, Venezuela's National Election Council (CNE) threatened to limit the number of observers, and access to voting sites and some technical aspects of the vote. This generated suspicion among Venezuelans. The Carter Center urged the CNE to lift these restrictions, which it largely did. In the end, we received authorisation for all of the observers we requested, access to many of the technical components we asked for, and freedom of movement on election day. Both the OAS and the Carter Center had been mediating in Venezuela for two years and had already observed the signature collection and verification process. We observed all of the prior simulations conducted on the new electronic voting machines.

We planned three tests of the new electronic voting system. First, with the OAS, we conducted a “quick count” in which our observers at a random sample of polling stations (mesas) called results in to mission headquarters. This was to check the official results that were transmitted from the machines to CNE headquarters. Second, we drew a larger sample of poll results from those received electronically at CNE headquarters, to test the accuracy of tabulation by the CNE's computers. These tests confirmed there was no manipulation of the software or data transmission.

Missing from those tests was what happened within the black box of the voting machines. Fortunately, the Venezuelan machines were programmed to produce a paper trail: after each vote, a paper ballot was printed, inspected by the voter, and deposited in a cardboard ballot box. We had urged a “hot audit”, an immediate count of the paper ballots. At the last minute, the CNE approved an audit of 1% of the voting machines. But this was only half completed, because of the high turnout, late closing of the polls (some as late as 3am) and poor instructions to CNE auditors. We were only able to observe a few of these “hot audits”, as we needed to be at other mesas for our own quick count.

We therefore proposed to the CNE a second audit, three days after the vote, to check the paper slips. We agreed a methodology with the opposition's technical advisors, but its political leaders decided not to participate (they had wanted to negotiate directly with the CNE). We tested and verified the CNE's computer programme to draw a new random sample of 150 mesas, comprising 334 voting machines, and observed the drawing of the sample. We put observers in the main military garrisons where the boxes of paper receipts were stored, before the sample was drawn, to avoid any tampering with the chosen boxes. The observers accompanied the boxes to Caracas, and then watched over a meticulous count in which each slip was compared with the electronic result.

The only way the boxes could have been altered would be for the military—historically the custodians of election material in Venezuela—to have reprogrammed 19,200 voting machines to print out new paper receipts with the proper date, time and serial code and in the proper number of Yes and No votes to match the electronic result, and to have reinserted these into the proper ballot boxes. All of this in garrisons spread across 22 states, between Monday and Wednesday, with nobody revealing the fraud. We considered this to be supremely implausible.

This second audit showed that the machines were very accurate. We found a variation of only 0.1% between the paper receipts and the electronic results. This could be explained by voters putting the slips in the wrong ballot box. An additional piece of corroborating evidence was the result from the 15% of polling stations that used the old-fashioned manual ballot. These stations (in mostly rural areas without telephones) were even more favourable to the president, voting 70:30 against recall.

If the machines were accurate, how do we explain the three suspicious factors noted by the opposition? First, the mysterious “tied” results or “caps” on the machines. We found that 402 of 8,100 mesas (each with one to three machines) had two or three machines with the same result for the Yes vote; and 311 mesas had the same results for the No vote. So the phenomenon affected both sides. We consulted Jonathan Taylor, a statistician from Stanford University. Using various mathematical models, he predicted that 379 mesas would have ties (of two or three machines) in the Yes votes, and 336 mesas would have ties in the No votes. The error range would be plus or minus 36 mesas. So the actual results fell within the range of probability, and do not provide evidence of fraud.

The second oddity was the opposition's exit poll. In countries as polarised as Venezuela, exit polls are risky. They require those conducting them to avoid bias in choosing whom to query, to avoid socio-economic bias in their dress and speech, and to work in a wide variety of neighbourhoods. They also require voters to tell the truth—despite intimidation and strong peer pressure on both sides. Any of these elements could have been lacking.

Puzzles and explanations

The third puzzle was places with fewer Yes voters than signers of the recall petition. Anecdotal evidence suggests that some people who were expected to vote Yes in fact voted No. Overall, more people (almost 4m) voted to recall the president than signed the petition last November (3.4m). But some of the signers might have supported a recall as a democratic right, while themselves not wanting to remove the president. Some may have changed their minds since November. And some may have decided that Chavismo in government was more likely to preserve the peace than Chavismo in opposition.

Two other factors help to explain the result. First, reputable polls showed Mr Chávez climbing in the months before the vote; three weeks before, he had a nine-point lead among likely voters. Opposition leaders and pollsters told me before-hand that a high turn-out was expected to favour Mr Chávez. The turn-out was a high 70%, compared with an average in previous elections of 55%.

The second factor (which helps to explain the first) was that delays in the collection and verification of signatures gave time for the economy to recover from the previous year's devastating strike. Mr Chávez campaigned tirelessly and spent large sums from record oil revenues on social programmes for the poor. The government also naturalised long-waiting immigrants and registered up to 2m new voters. In contrast, the opposition ran a lacklustre campaign, did not present a clear alternative leader, and could not compete with the government's resources.

In conclusion, the vote itself was secret and free, but the CNE's lack of openness, last-minute changes and internal divisions harmed public confidence in that vital institution both before and after the vote. Divisive rhetoric and intimidating tactics from Chavistas, and the opposition's still-unsubstantiated claims of fraud, have exacerbated Venezuelans' cynicism toward elections. It will take a huge effort by both sides to restore trust in this fundamental democratic right before next month's election for governors and mayors.

Jennifer McCoy directed the Carter Center's observer mission in Venezuela and is a Latin America expert at Georgia State University in Atlanta.

Original source / relevant link:
The Economist
http://www.venezuelanalysis.com/articles.php?artno=1271



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Electoral Council Set October 31 for Regional Vote in Venezuela

Friday, Sep 03, 2004Print format
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By: Robin Nieto - Venezuelanalysis.com

Caracas, Sep.3, 2004--After long debates, the Venezuela's national electoral council (CNE) has chosen October 31 as the date for state and municipal elections, despite a legal challenge by the government ruling party that is protesting the extension of the election date.

Jorge Rodriguez, president of the National Electoral Directorate, announced that CNE directors unanimously agreed to the change of date for the regional, municipal and local council elections. According to the approved elections schedule, political campaigning is set to begin on September 18 and to continue until October 28.

The CNE also approved the opening of the voter registry from September 4 to 8, so that citizens who reach the voting age by October 31 may register in time for the upcoming elections. Also, Rodriguez explained that new nominations could not be made, but that substitutions could be made according to the country's voter law.

Immediately after the CNE announced the election date, National Assembly representative for the ruling government party (MVR), William Lara, announced that his party will consult with their legal advisors to protest the CNE decision at the supreme court level.

Lara said that the CNE decision to postpone the elections based on technical reasons is "insufficient" to justify prolonging the date, adding that the mandates for governors and mayors have already expired.  "The CNE is acting improperly in the sense that it is prolonging periods of public office and that is not the constitutional function of those organizations," Lara said.

According to Lara, the mandate of governors and mayors, as well as representatives in local Legislative Councils among others, "has expired and that already in two occasions the electoral authority extended their mandate. Today they are doing it again."
http://www.venezuelanalysis.com/news.php?newsno=1356



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La profundización de la revolución, el poder popular y la democracia participativa
Material en discusión de las Organizaciones Populares en “Conexión Social”
Por: Comisión designada en asamblea
Publicado el Viernes, 03/09/04 09:42pm





Documento de las Organizaciones Populares en “Conexión Social”
Material en discusión

Este texto recoge las principales opiniones y propuestas expresadas en la Asamblea de Organizaciones Populares en “Conexión Social”, realizada en caracas el sábado 29 de agosto de 2004 y discutidas por la comisión nombrada en asamblea para su elaboración. Su publicación no implica acuerdo absoluto de los participantes de las organizaciones presentes con todos sus contenidos y es un aporte para el debate democrático.

DESPUES DEL 15 DE AGOSTO…

LLEGÓ LA HORA DE PROFUNDIZAR LA REVOLUCIÓN:
IMPULSEMOS EL PODER POPULAR Y LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y PROTAGÓNICA

Hemos entrado en un nuevo ciclo del proceso revolucionario que protagoniza el pueblo venezolano. Una vez más derrotamos a la oligarquía conspiradora y al imperialismo. Le dijimos NO a su pretensión de revocar al presidente Chávez e instaurar la contrarrevolución. Dimos un gran paso hacia la consolidación de nuestras conquistas democráticas y socioeconómicas.

La derecha ha quedado más debilitada y el imperialismo, por ahora, no ha tenido más remedio que respetar la decisión del pueblo. Sin embargo, ninguno de ellos renuncia a su propósito de congelar y liquidar la revolución bolivariana por cualquier medio. Pese a su enorme importancia, nuestra victoria todavía está lejos de ser total y aún es preciso rematar la tarea, continuar combatiendo la contrarrevolución interna y externa, resistir a los incesantes intentos del imperialismo por someternos, remover todas las trabas y engaños que la oligarquía mantiene y coloca, paso a paso, en todos los resquicios del Estado capitalista que hemos heredado.

El triunfo que alcanzamos se presenta ligado a un dinamismo colosal del movimiento popular, tanto en el plano organizativo como en el terreno político: La campaña por la Batalla de Santa Inés fue partera de nuevas y extendidas formas de organización masiva del pueblo: Las UBE y las patrullas que junto a las demás organizaciones comunitarias y populares, nos fortalecen, vigorizan y constituyen otra de las conquistas post-referendo. Los trabajadores, que siguen luchando por su emancipación; los campesinos, que siguen luchando por la tierra; las masas populares, en general, que siguen luchando por la justicia social, por todas partes dan evidencia de su intuición, sentimiento y voluntad de ir a cobrar los dividendos de la victoria obtenida.

No hay rincón donde no se hable de “profundizar la revolución”, donde no se hable de “revolución en la revolución”, donde no se critique la corrupción y el oportunismo. No hay lugar donde no se discuta cómo hacemos para terminar de arrojar a los agentes de la derecha pro-imperialista y del golpismo y a los odiosos burócratas y arribistas sin principios que capturan las instituciones del Estado, todos esos que obstaculizan, frenan, sabotean o pervierten la marcha del proceso revolucionario.

Preocupa mucho que los viejos actores de la derecha golpista quieran quitarse el peso de la derrota mediante el “diálogo” hipócrita y traicionero para evadir la justicia y mantener la impunidad o para obtener concesiones que satisfagan sus apetitos en desmedro de las sagradas conquistas del pueblo. También preocupa al pueblo la circunstancia de tener que enfrentar y rematar a la derecha en las elecciones estatales y municipales con ciertos candidatos seleccionados sin la participación de las bases y peor aún, con candidatos objetados y rechazados por amplios sectores del pueblo, que no gozan de su confianza, que pactan con la oligarquía y no se comportan como verdaderos revolucionarios, que incluso son señalados por hechos de corrupción.

En los barrios, en las fábricas, en los campos, la gente siente que después del 15 de Agosto llegó la hora de avanzar hacia medidas revolucionarias decisivas para resolver los grandes problemas del pueblo, para reafirmar aún más nuestra soberanía dentro de la fase antiimperialista, para depurar internamente el proceso, para darle al pueblo una participación mucho más directa y decisiva, más allá de lo inmediato y lo local, en la conducción misma del Estado y de los destinos de la nación. Es decir: La gente siente que llegó la hora del Poder Popular Participativo y Protagónico.

El proceso revolucionario del pueblo venezolano, que viene avanzando sostenidamente desde la insurrección popular de febrero de 19189, ha colocado y mantiene como referencia fundamental al presidente Chávez en la inspiración y construcción de una nueva ética, un nuevo ideario y conducción de la acción. En torno a su liderazgo, pero sobre todo, con la dinámica propia de las luchas del pueblo, se viene forjando un camino alternativo al neoliberalismo y al capitalismo global, en cuyo curso se han obtenido apreciables conquistas de todo tipo, que vienen reduciendo la brecha de privilegios impuesta al pueblo por las clases dominantes. Con los nuevos derechos otorgados por la Constitución Bolivariana y sobre todo, tras la derrota de la llamada “Meritocracia” y su paro-sabotaje petrolero, que liberó enormes recursos financieros para el usufructo del pueblo, comenzamos a disfrutar de mejores condiciones para el desarrollo y de elevación del nivel de vida de la población, para la recuperación de nuestra independencia como nación. Pero las amenazas y obstáculos no concluyen; tenemos un Estado anquilosado, todavía capturado por la oligarquía, que se chupa las posibilidades de la construcción de nuestras esperanzas.

Esta es otra de las próximas batallas que debemos encarar y aquí somos las grandes organizaciones sociales del pueblo revolucionario y los movimientos populares, las organizaciones sindicales de los trabajadores, campesinos, comunidades, jóvenes, indígenas… quienes tenemos que desempeñar los roles fundamentales para la dinámica del proceso revolucionario, no sólo como maquinaria de base o como insumo de movilización. Los movimientos populares hoy en día estamos también llamados a trazar las grandes líneas políticas que permitan darle cauce y orientación estratégica a este proceso, así como la práctica de lucha consecuente, para la edificación de un país… de un mundo distinto, donde imperen definitivamente la libertad, la justicia. El pueblo ha adquirido conciencia de su papel, entiende que es insustituible y que no basta tan solo con el liderazgo del presidente, pese a su inmensa importancia. El pueblo es el poder y la fuerza suprema. Tampoco basta con los liderazgos de los partidos que ejercen funciones de gobierno, con los cuales -por cierto- no hay en el pueblo plena satisfacción.

En este sentido, el movimiento popular viene creando progresivamente un marco común, una agenda de lucha revolucionaria para la profundización del proceso, para su defensa integral, para seguir ganando terreno en la “fase antiimperialista”, para seguir enfrentando las formas capitalistas de explotación que imperan en nuestra sociedad.

Luego del establecimiento de la actual Constitución, la jornada del 13 de Abril y el rescate de PDVSA han sido hitos de la movilización que han generado inmensos avances en el desarrollo de la organización popular y las perspectivas de lucha; en los dos últimos años se han producido eventos que han sumado significativos aportes al arsenal programático del movimiento popular organizado. Ejemplo de ello fue el Encuentro Nacional de Organizaciones Populares, realizado pocos meses después del 11 y 13 de Abril de 2002, donde produjimos una plataforma de lucha del movimiento popular, con las ideas, aspiraciones, objetivos, consignas y tareas más importantes que en ese momento formaban parte de la voluntad de lucha expresada de manera colectiva. Se dio el Encuentro de Trabajadores y el Congreso de Fundación de la UNT que perfilaron la visión, los propósitos y las líneas del nuevo movimiento sindical revolucionario en nuestro país. Fueron publicadas dos Cartas al Presidente firmadas por muchas de las más conocidas organizaciones populares, difundidas mediante el periódico Proceso, la página Web Aporrea y antiescuálidos.com. Se han efectuado encuentros de Círculos Bolivarianos y de diversos frentes de sectores sociales que han venido contribuyendo con un acumulado de planteamientos, propuestas y proyectos para cada uno de los sectores y para el conjunto del país. En cada reunión, asamblea o encuentro de las organizaciones y movimientos se generan nuevos insumos, como en cada una de las sesiones de trabajo de los distintos colectivos que se congregan e identifican como integrantes de la “Conexión Social”. Todo esto forma parte de esa rica elaboración por rescatar, actualizar y aplicar.

Construyamos e impulsemos una Plataforma Unitaria de Lucha del Movimiento Popular:

En la asamblea del 29 de agosto se esbozaron -a muy grandes rasgos- algunas de las líneas básicas que se desprenden de lo debatido en el seno de las organizaciones y colectivos respecto al rumbo del proceso revolucionario. El objetivo apunta a ir definiendo una plataforma política, con las principales tareas de la lucha popular, acorde con la nueva coyuntura abierta tras el 15 de Agosto. Con el trabajo de construcción colectiva, en torno a las propuestas de consenso esperamos desarrollar la discusión democrática para llegar a la más amplia unidad de acción posible. Estas son algunas de las líneas que se expusieron a los participantes, extraídas de ese archivo programático popular que se viene forjando:

1. Más Participación Democrática y Protagónica en todo, a través del Poder Popular, no sólo en el marco comunal o en los Consejos Locales de Planificación y Presupuesto (CLPP) sino en las más trascendentales decisiones nacionales de Estado. Discusión por la base y aprobación de la Ley de la Participación Ciudadana. Control del 100 % de los recursos presupuestarios por las comunidades organizadas. Impulsemos y hagamos sentir el poder popular de las Asambleas de Ciudadanos.

2. Más recursos para el pago de la deuda social y no para los grandes grupos capitalistas. Plan económico y social de emergencia para resolver los problemas más urgentes del pueblo (empleo, vivienda, condiciones dignas de trabajo, salario y costo de la vida, sistema de salud, etc.), con uso de excedentes del Banco Central, los ingresos petroleros y la deuda externa ilegítima. Cumplimiento de la banca privada con los estafados por los créditos indexados o cárcel para los banqueros. Mantenimiento y expansión de las Misiones.

3. Hacer cumplir los derechos establecidos en la Constitución y las leyes, eliminar todas las trabajas que impiden materializar los logros de las leyes de la Habilitante, especialmente en el caso de la Ley de Tierras y la Ley de Pesca.

4. Guerra implacable a la corrupción que socava al proceso revolucionario. Inteligencia y contraloría social.

5. Reconquista de espacios de soberanía y avance en la “fase antiimperialista”. Re-nacionalización de las telecomunicaciones (CANTV) y de la industria siderúrgica, nacionalización de industrias básicas y estratégicas. No a las concesiones y convenios privatizadores o lesivos a la soberanía, discusión democrática de los Planes de Negocios de PDVSA. Mantener oposición frontal al ALCA, Plan Colombia, Plan Puebla-Panamá y otros instrumentos de la expansión imperialista.

6. Terminar de aplastar al golpismo, en las elecciones regionales y municipales y en todos los terrenos.

7. Candidatos revolucionarios y probos designados democráticamente desde la base y comprometidos con programas de gobierno construidos colectivamente con las organizaciones del pueblo.

8. No ceder un palmo a la oligarquía. Fin de la impunidad golpista y de la oposición fascista. Que no se entienda el “diálogo” como impunidad ni como rebaja alguna a las conquistas logradas por el pueblo.

9. Luchar por la libertad de expresión arrebatada al pueblo, contra el cerco mediático, por el control social de la gran prensa, radio y televisión privada. Discusión democrática y aprobación de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y TV. Impulso decidido a los medios comunitarios y alternativos. Mayor apertura de los medios del Estado a las comunidades y al movimiento popular.

10. Continuar en guardia y desarrollando la defensa popular e integral del proceso revolucionario.

11. Seguir impulsando la organización, hacia una gran alianza y unidad de las organizaciones sociales y movimientos para profundizar la revolución y desarrollar el Poder Popular.

12. Alianza con los movimientos sociales y políticos que luchan contra el imperialismo y por la revolución en Latino América y el Mundo. Promoción de la solidaridad continental y mundial con la revolución venezolana.

13. Impulso de las formas de producción no capitalistas y la economía social: Cooperativas, cogestión, autogestión, estatización bajo control obrero, etc.

Hacia el Congreso del Poder Popular

La vieja consigna que reclama “Todo el Poder para el Pueblo”, ha arribado a su momento histórico, llegó la hora de llevarla a la práctica. La gran oportunidad proviene del proceso revolucionario que estamos viviendo y de la Constitución Bolivariana, con el concepto de Democracia Participativa. Para el pueblo ya no basta con tener representantes que asumen sus decisiones en nombre del pueblo en las instituciones o instancias del gobierno, hace falta que el pueblo, directamente, asuma el poder político, administrativo y económico. Debemos ir hacia el Estado Popular Participativo y Protagónico en el cual las Asambleas de Ciudadanos tomen decisiones y participen plenamente en todo lo concerniente a la planificación, presupuesto, ejecución y control de la gestión, de la evaluación y la revocatoria de los funcionarios electos que no hayan funcionado satisfactoriamente, así como en la reformulación de planes y proyectos. Es el poder político directo de la gente lo único que puede solucionar sus problemas. Contamos con que el nuevo Ministerio del Poder Popular haya sido creado para dar impulso a este enfoque.

Estamos poniéndonos de acuerdo los grupos organizados, grandes y pequeños, locales, regionales y nacionales, creando un espacio común al que llamamos Conexión Social. Dentro de ese espacio de confluencia que se ha denominado “Conexión Social”, se viene gestando una gran alianza de organizaciones sociales que expresan a los sectores explotados y oprimidos, de agrupamientos del movimiento popular, de colectivos políticos revolucionarios, de activistas y luchadores políticos y sociales de base. Nos estamos uniendo ahora con las UBE y las patrullas surgidas de la campaña del RR, para promover el poder popular y transformar al Estado, para que el Estado burocrático no frustre el proceso revolucionario.

Vamos a plantear leyes revolucionarias, que reflejen el espíritu de los artículos más progresivos de la Constitución Bolivariana. Hay que reformular la ley de los CLPP, que apenas permite al pueblo el manejo del presupuesto de obras del municipio y que por su debilidad, al no definir ni fortalecer los Consejos Comunitarios y las Asambleas de Ciudadanos y Ciudadanas, ha permitido que los alcaldes se burlen del pueblo, usurpando para sí la aprobación de los proyectos y negándole al pueblo el ejercicio de su soberanía consagrada en la Constitución Bolivariana.

Las células básicas de ese Poder Popular deberán ser los Consejos Comunales, en su dimensión territorial y como instrumento de los grupos organizados. Tenemos que intervenir de manera protagónica en la formulación, discusión y aprobación de Ley Confederal de Gobierno, la Ley de Compensación Inter-territorial, la de Régimen Municipal y la de Partidos Políticos.

El propósito es que el pueblo asuma el poder, porque la participación no es solo ir a las marchas, recoger firmas, recorrer los barrios o llevar a la gente a que vote. No es suficiente con un presidente, por más cercanía que tenga con el pueblo. Estamos llamando a los luchadores sociales, sindicales y activistas políticos revolucionarios a comprometerse en ser promotores del poder popular e ir a nuestras comunidades y colectivos a convocar Asambleas de Ciudadanos y que en éstas se designen delegados, para que sean voceros y miembros de los Consejos Locales de Planificación Pública (CLPP) que han sido secuestrados, nombrados a dedo por muchos alcaldes. Con esos delegados vamos a constituir un Congreso Nacional Participativo y Protagónico el Poder Popular, que apunte a convertirse en un verdadero organismo de gobierno del pueblo (previsto para el 13 de abril de 2005).

Los candidatos revolucionarios, probos y unitarios sólo pueden surgir de la Democracia Participativa y Protagónica, como indica la Constitución

En los actuales momentos hay un debate candente sobre las candidaturas para la elección de gobernadores y alcaldes que garanticen derrotar a la derecha pero que, sobre todo, garanticen una práctica de gobierno decente y consecuentemente revolucionaria. Ante esto surge un sentimiento profundo del pueblo, que no quiere limitarse a “mirar los toros desde la barrera” para salir luego a votar, sin ninguna incidencia en la previa designación de candidatos ni en la formulación de los programas con que éstos piensan gobernar. El pueblo reclama respeto para su condición de protagonista y fuente originaria del poder. El pueblo ha sido formado en una nueva cultura, con el concurso directo del presidente Chávez como máximo educador popular. Ahora el pueblo reclama la aplicación justa y consecuente de los derechos que se concedió a sí mismo con la Constitución. Según el Artículo 67 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: “Todos los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a asociarse con fines políticos, mediante métodos democráticos de organización, funcionamiento y dirección. Sus organismos de dirección y sus candidatos o candidatas a cargos de elección popular serán seleccionados o seleccionadas en elecciones internas, con la participación de sus integrantes…”. (negrillas nuestras).

Frente a la proliferación de candidaturas impuestas “a dedo” o fruto de divisiones inspiradas en apetencias particulares o sectoriales; frente a la duda y la desconfianza, e incluso frente al rechazo real y abierto que siente por candidatos que no identifica como leales a la revolución y al decoro; el pueblo tiene derecho a ejercer ese protagonismo democrático y participativo que es parte esencial de los principios que se enarbolan como banderas de esta revolución democrática y bolivariana. Esta es la única manera de obtener la auténtica unidad en las filas populares y revolucionarias, porque la unidad aparente hacia fuera con división callada hacia adentro es una “unidad” endeble y con pies de barro, insuficiente para la contienda con el enemigo. No es lícito que para escapar de la anarquía se niegue la democracia; por el contrario, sólo con democracia habrá “gobernabilidad”.

No es la aceptación de un candidato “indeseable” o el acatamiento de una línea política electoral lo que define quién está o no en el campo de la revolución ni quién se va con los “escuálidos”. Los dirigentes y luchadores políticos y sociales que pusimos el pellejo el 11 de abril para salvar al gobierno del presidente Chávez y a nuestra revolución, que lo volvimos a hacer para rescatarlo el 13 de Abril y restablecer el régimen democrático constitucional, que una vez más salimos al rescate de nuestra industria petrolera cuando la oligarquía saboteadora pretendió paralizarla o que nos rompimos las suelas para promover las patrullas y las UBE en la batalla por reafirmar al presidente Hugo Rafael Chávez Frías no medimos nuestro valor como revolucionarios por el acuerdo o el disenso con cualquier candidatura nacida del extinto y poco afortunado Comando Ayacucho. Por el contrario creemos en la pertinencia y legitimidad de la crítica revolucionaria democrática para fortalecer y hacer avanzar el proceso. De ahí que pensemos en la necesidad de que el presidente Chávez tome en cuenta estas consideraciones y aclare su posición en materia de candidaturas a la luz de estos principios comunes. Compartimos las preocupaciones del presidente y creemos que quiere referirse a los oportunistas y arribistas que siembran la división al servicio de mezquinos proyectos. Pero no todos caben en el mismo saco.

Si hay dificultades legales o de tiempo para rediscutir y replantear candidaturas, eso sería sin duda un problema práctico, pero secundario frente a la imperiosa necesidad de fijar una posición doctrinaria transparente y de respeto para con los criterios democráticos inculcados al pueblo que se atreve a disentir. Felicitemos al pueblo por manifestarse y gritar su verdad, oigamos sus clamores y que se disciplinen los dirigentes a lo que la base les exige. Estamos completamente seguros de que eso es lo congruente con el espíritu democrático de esta revolución y con la vocación de ejercicio del poder popular.

Por eso, insistimos en algo que se viene discutiendo en todos los escenarios del movimiento popular y revolucionario, que viene siendo aprobado en reuniones y asambleas de los colectivos: La idea de que sean las Asambleas Locales del Poder Popular, en las que estén todas las organizaciones sociales, las UBE y las patrullas, las que discutan la postulación de candidatos a alcaldes y gobernadores, que éstos compartan con la participación de la gente la formulación de sus programas de gobierno, que hagan un juramento y firmen un acta que los comprometa a gobernar con el pueblo, incluyendo que los CLPP se ocupen del 100% del presupuesto de la alcaldía. Los alcaldes se comprometerían a que si el pueblo los cuestiona, renunciarían o de lo contrario se iniciaría el movimiento de la Asamblea del Poder Popular para que sean revocados.

La propuesta es que después de esa postulación se realicen Asambleas de Vecinos y se hagan unas primarias, que la gente elija cuál de los candidatos le gusta más. El candidato que no sea elegido debería declinar, pues no se aceptaría que los partidos o grupos políticos del proceso se repartan entre sí y al margen del pueblo las alcaldías y gobernaciones. Si el pueblo decide no apoyar a un candidato éste debe renunciar a la candidatura y apoyar al candidato unitario seleccionado. Un método similar debería adoptarse para designar candidatos a concejales y a diputados. Así entendemos la Unidad Revolucionaria. Para que todo ello sea posible deberían ajustarse los lapsos electorales, postergar las próximas elecciones y permitir cambios en la inscripción de las candidaturas, si es que se quiere respetar el 67 de la Constitución… En cambio, no debería permitirse la postergación del Referendo Revocatorio de los diputados golpistas y traidores, por respeto a la voluntad popular que se expresó con la recolección de firmas.

Al movimiento popular no lo detiene nada, la revolución y la Constitución que refrendamos nos convirtieron en un poder, y ese poder se toma y se ejerce. Vamos camino a ejercerlo; es esto lo que dota de pleno sentido a las consignas de “revolución en la revolución” para “profundizar la revolución”.


Vea también: http://aporrea.org/dameverbo.php?docid=50182
 
http://www.aporrea.org/dameletra.php?docid=9666


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Andrés Izarra: La nueva etapa que comienza es de profundización de la revolución
Por: Venpres
Publicado el Sábado, 04/09/04 06:03am








Caracas, 03 Sep. Venpres (Jaqueline Gil).-. "A nombre de todo el equipo de
trabajo me comprometo de verdad y de corazón, a dar lo mejor de mi y estoy
seguro que todos mis colegas me acompañarán en ello para hacer de este
proceso que redunde en el bien del pueblo", manifestó esta tarde el nuevo
ministro de Comunicación e Información, Andrés Izarra, durante el acto de
juramentación.

En el Palacio de Miraflores en el salón Joaquín Crespo, explicó
que laborará desde ya para "avanzar y ensanchar este proceso de
transferencia para sacar a Venezuela de la agobiante pobreza que nos
angustia y sentimos profundamente".

- Trabajaré para que tanto los que votaron por el NO como por el Sí,
encuentren un espacio en el que todos quepamos y que todos podamos
trabajar para lograr el pais que todos queremos porque efectivamente cambio
para siempre y ahora es de todos- aseveró Izarra.

A su juicio la nueva etapa que comienza es de profundización de la
revolución y los ministerios que se están inaugurando dan un claro mensaje
hacia donde se dirige esta nueva etapa.

Destacó el nuevo titular del Minci que la juventud que asume también
su equipo lleva el mensaje de la fuerza y la intención que se le imprimirá a
la nueva etapa.

"Siento algo muy profundo, como una certeza de que triunfaremos,
gracias por la confianza".

Andrés Izarra ha realizado estudios en la Universidad Central de Venezuela,
en las escuelas de economía y filosofía. Hablá tres idiomas inglés, francés y
alemán. Trabajó en la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela ante
la Casa Blanca, Washintong DC, como consejero de prensa; reportero y productor
local de noticias para CNN internacional y otros medios durante la crisis política
en Venezuela, luego del golpe de Estado del 2002 y el paro petrolero.

Trabajó en Radio Caracas Televisión, en El Observador, como gerente de
producción, responsable de tres noticieros diarios, hasta que la línea
editorial asumida por los dueños del canal el 11 de abril del 2002, le
obligaron a renunciar
.

La fuente original de este documento es:
Venpres
(http://www.venpres.gov.ve
http://www.aporrea.org/dameverbo.php?docid=50187


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El presidente Chávez y el referéndum: mitos y realidades

James Petras
Rebelión
Traducido para Rebelión por J. A. Julián

Entre la frustración de la derecha y la euforia de la izquierda, poco se ha hablado de la compleja y contradictoria realidad política venezolana y de la especificidad de las políticas del presidente Chávez. Todavía menos se ha debatido la división entre un Washington dominado por la ideología y un Wall Street pragmático, entre las políticas de confrontación y las de conciliación, y entre las convergencias y las divergencias de Venezuela y el resto de América Latina. Tanto la derecha como la izquierda han vuelto a sus respectivos mitos sobre el Gobierno bolivariano de Chávez en lugar de analizar las realidades concretas.

Mitos revisados

Mito nº 1 – Chávez es un presidente impopular al que puede derrotar en un referéndum la oposición de derechas.

Realidad – La derecha y sus patrocinadores de Washington realizaron un cálculo equivocado en varios sentidos. En primer lugar, el momento de máxima debilidad del Gobierno chavista fue después del lock-out ejecutivo de la compañía petrolera estatal PVDS, que duró desde diciembre de 2002 hasta febrero de 2003, en un momento en que los precios del petróleo eran mucho más bajos que ahora, la economía venezolana estaba devastada, los programas de bienestar social del Gobierno no contaban con los fondos necesarios y las organizaciones políticas de base eran débiles. Un año y medio más tarde, en agosto de 2004, en el momento de la celebración del referéndum, las condiciones socioeconómicas y políticas habían cambiado drásticamente. El ritmo de crecimiento de la economía era del 12%, los precios del barril de petróleo eran los más altos en muchísimo tiempo, las inversiones en servicios sociales crecían y su impacto social era visible y afectaba a amplias capas de la población, a la vez que las organizaciones sociales de masas se hallaban profundamente implantadas en las barriadas más populares de todo el país. Claramente, la iniciativa había pasado de la derecha a la izquierda, pero tanto Estados Unidos como sus colaboradores de la oposición estaban ciegos ante esta realidad. Después de haber perdido el control de la industria petrolera estatal y los recursos del petróleo con el lock-out fallido del 2003, y después de haber perdido también influencia en los medios militares tras el golpe de 2002, la oposición disponía de pocos recursos para neutralizar la campaña gubernamental del referéndum y no tenía ningún punto de apoyo para lanzar un golpe "cívico-militar" posterior a la votación.

Mito nº 2 – Según los analistas derechas, el elemento central del referéndum era la "popularidad", el "carisma" y el "estilo autocrático" de Chávez.

En realidad, el referéndum se basó principalmente en una clara división de clase y de raza. Líderes sindicales no vinculados a la oposición señalaron que más del 85% de la clase trabajadora y de los trabajadores pobres votaba por el presidente, a la vez que los primeros informes sobre la votación en las circunscripciones y los barrios ricos mostraban una situación inversa en un porcentaje del 80%. Un proceso similar de polarización por clases y razas era evidente en la extraordinaria asistencia a las urnas y en el porcentaje de votación entre los afro-venezolanos pobres: cuanto más alta era la asistencia, mayor era el voto favorable a Chávez (votó un 71% del electorado, cifra inaudita). No hay duda de que el presidente tuvo éxito en la vinculación de los programas de asistencia social y la identidad de clase al comportamiento electoral.

Mito nº 3 – Tanto en la derecha como en izquierda se cree que los medios de comunicación de masas controlan el comportamiento masivo a la hora de votar, limitan las agendas políticas y conducen necesariamente a la victoria de la derecha y a la domesticación de la izquierda.

En Venezuela, la derecha controla el 90% de las principales cadenas de televisión y medios de prensa, y la mayor parte de las principales estaciones de radio. No obstante, Chávez ganó el referéndum con un margen del 18% (59% contra 41%). Los resultados del referéndum demuestran que unas organizaciones de masas potentes organizadas en torno a luchas exitosas por las reformas sociales pueden crear una conciencia política y social en las masas que permita rechazar con fácilidad la manipulación mediática. El optimismo de las élites, basado en su "poder estructural" –dinero, monopolio de los medios de comunicación y respaldo de Washington–, las cegó ante el hecho de que la organización colectiva consciente puede ser un contrapeso formidable a los recursos de que disponen los más favorecidos. Del mismo modo, los resultados del referéndum refutan el argumento del centro-izquierda de que pierde las elecciones por culpa de los medios de comunicación de masas. El centro-izquierda justifica su adopción del neoliberalismo como un medio para "neutralizar" los medios de comunicación de masas durante las elecciones. El centro-izquierda sigue sin reconocer que las elecciones se pueden ganar a pesar de la oposición de los grandes medios de comunicación si antes la organización y la lucha de las masas han creado una conciencia social apropiada.

Mito nº 4 – Según muchos periodistas de izquierda, la victoria de Chávez refleja una nueva ola de nacionalismos populistas en América Latina.

Existen abundantes pruebas en contra de esta opinión. Brasil, bajo la presidencia de Lula, ha adjudicado a las corporaciones trasnacionales estadounidenses y europeas derechos para realizar sondeos petrolíferos, y ha proporcionado un contingente de 1.500 soldados (junto a Argentina y Chile, entre otros) destinado a Haití, para estabilizar el régimen títere impuesto por Washington tras el secuestro del presidente elegido Aristide. Del mismo modo, en los restantes países andinos (Ecuador, Perú, Bolivia y Colombia) los gobiernos elegidos proponen privatizar las compañías petroleras públicas, apoyan el ALCA y el Plan Colombia y pagan religiosamente la deuda externa. Por su parte, el Frente Amplio de Uruguay propone seguir las políticas neoliberales de Brasil. A la vez que Venezuela promueve el bloque comercial regional Mercosur, los principales miembros de éste, Brasil y Argentina, incrementan sus relaciones comerciales fuera de esta región. En realidad, hay un bloque de regímenes neoliberales opuesto a Chávez, a sus políticas antiimperialistas y a los movimientos sociales de masas. Mientras el presidente venezolano mantenga su política exterior independiente, sus principales aliados serán los movimientos sociales de masas y Cuba.

Mito nº 5 – La derrota en el referéndum ha sido una derrota táctica importante del imperialismo estadounidense y de sus vasallos locales.

Sin embargo, una derrota del imperialismo ni significa necesariamente una transformación revolucionaria, ni conduce a ella, como lo demuestran las declaraciones postelectorales de Chávez dirigidas tanto a Washington como al gran capital. Un elemento más indicativo de las políticas chavistas es el próximo acuerdo de inversión de 5.000 millones de dólares celebrado con Texaco-Mobil y Exxon para explotar los campos petrolíferos y de gas del Orinoco. La euforia de la izquierda le impide ver las oscilaciones del discurso de Chávez y del modelo heterodoxo de asistencia social y de políticas económicas neoliberales que práctica constantemente.

Las políticas del presidente han perseguido siempre un cuidadoso equilibrio entre el rechazo al vasallaje respecto a Estados Unidos y la oligarquía rentista nacional, por una parte, y el intento de forjar una coalición de inversores nacionales y extranjeros y pobres urbanos y rurales defensores de un capitalismo del bienestar. Chávez está más cerca del "New Deal" de Franklin D. Roosevelt que de la revolución socialista de Castro. Tras las tres crisis políticas –el fallido golpe militar, la derrota del lock-out ejecutivo, y la derrota de la oposición en el referéndum– el presidente ha ofrecido diálogo y ha propuesto alcanzar un consenso con los principales "barones" de los medios de comunicación y los autócratas de las grandes empresas y del Gobierno estadounidense, consenso basado en las actuales relaciones de propiedad, la propiedad de los medios de comunicación y la ampliación de las relaciones con Washington.

El compromiso de Chávez con las políticas centristas-reformistas explica por qué no llevó ante los tribunales a los propietarios de los medios de comunicación que en su momento hicieron llamamientos al derrocamiento violento de su Gobierno, y también por qué no ha tomado medidas judiciales contra la asociación patronal Fedecámaras, que ha incitado a la rebelión militar y a realizar ataques violentos contra el orden constitucional. En Europa, América del Norte y muchos otros lugares, unos gobiernos democráticamente elegidos hubieran arrestado y llevado ante la justicia a éstas elites por actos de subversión violenta. El presidente Chávez, en cambio, ha reiterado constantemente que sus propiedades, privilegios y riquezas no corren peligro. Además, el hecho de que estas élites hayan estado implicadas en tres intentos anticonstitucionales de derrocar al Gobierno y puedan seguir manteniendo sus posiciones de clase, muestra sin lugar a dudas que el presidente sigue pensando que dichas clases sociales tienen un papel importante que desarrollar en su visión de una asociación entre el sector público y el privado basada en el desarrollo y en un alto nivel de bienestar social. Tras cinco años gobernando y tres importantes "confrontaciones de clase" es evidente que, al menos a escala del Gobierno, no ha habido ruptura en lo que respecta a las relaciones de propiedad o de clase, como tampoco la ha habido con los acreedores extranjeros, los inversores y los clientes del petróleo venezolano. Dentro del mismo marco fiscal de los pagos de la deuda exterior, los subsidios a los exportadores particulares y los préstamos con bajas tasas de interés a los industriales, el Gobierno ha incrementado la asignación de gasto estatal destinada a los programas sociales en materia de salud, educación, vivienda, microempresas y reforma agraria. El Gobierno venezolano puede mantener este equilibrio entre los intereses de la gran empresa y los de los pobres debido al alto precios del barril de petróleo y a los grandes ingresos que proporciona esta materia prima. Igual que los del presidente Roosevelt, los programas chavistas de bienestar social atraen a millones de votantes de bajos ingresos, pero no afectan los niveles de ingreso salarial ni crean proyectos de empleo a gran escala. El desempleo sigue estando en torno al 20% y los niveles de pobreza alrededor del 50%. El gasto social generalizado ha mejorado la existencia de los pobres pero no su posición de clase. Chávez reacciona, alternativamente, de un modo combativo y radical cuando su liderazgo se encuentra en peligro, y de un modo conciliador y moderado una vez que ha conseguido superar las amenazas.

Mito nº 6 – Ni la derecha ni la izquierda han sabido reconocer las diferentes tácticas empleadas, de una parte, por un Washington dominado por la ideología y, de otra parte, por un Wall Street pragmático. La clase política estadounidense (tanto los republicanos como los demócratas, tanto la Presidencia como el Congreso) ha estado activamente implicada en las amenazas, las intervenciones y el apoyo al destructivo lock-out, en el golpe violento, y ha buscado el fraude en el referéndum, a fin de expulsar a Chávez. Contrariamente, las principales compañías petroleras y los bancos estadounidenses y europeos han seguido manteniendo relaciones económicas estables y provechosas con el Gobierno venezolano. Los acreedores extranjeros han recibido puntualmente unos pagos de miles de millones de dólares y no han hecho nada por interrumpir estas lucrativas transacciones. Las principales compañías petroleras transnacionales de Estados Unidos proyectan invertir entre 5.000 millones y 20.000 millones de dólares en nuevas inversiones de exploración y explotación petrolífera. No cabe duda de que esas compañías hubieran visto con buenos ojos la victoria del golpe militar, y con ello la posibilidad de monopolizar todos los ingresos del petróleo venezolano, pero al percibir los errores de Washington están satisfechas de compartir la riqueza petrolera con el Gobierno de Chávez. Las divergencias tácticas entre Washington y Wall Street probablemente se reducirán a medida que el Gobierno de Venezuela entre en una nueva fase de conciliación con Fedecámaras y Washington. Teniendo cuenta la derrota de Washington en el referéndum y los grandes contratos petroleros con las principales transnacionales estadounidenses, Washington buscará probablemente una "tregua" hasta que vuelvan a surgir nuevas circunstancias, más favorables. Será interesante observar el modo en que esta posible "tregua" afecte a la política exterior de Venezuela, tan significativa.

Mito nº 7 – El principal impulso de la actual fase de la revolución de Chávez es una cruzada moral contra la corrupción gubernamental y contra un sistema judicial altamente politizado y alineado con la desacreditada oposición política.

Para muchas personas de la izquierda, el contenido del "no" de la pasada campaña se enmarca en la proliferación de organizaciones comunitarias de base, la movilización de las asambleas sindicales y el proceso de descentralización democrática de participación de los votantes, basado en promesas de futuros cambios sociales en materia de en medio, ingresó y poder político popular.

Por su parte, las campañas moralizadoras (anticorrupción) están asociadas generalmente con las políticas de clases medias destinadas a crear una "unidad nacional", y tienden a debilitan la solidaridad de clase. La creencia de la izquierda de que las organizaciones de base movilizadas para el referéndum se convertirán necesariamente en la base de una "nueva democracia popular" tienen poco fundamento si atendemos al pasado reciente (movilizaciones similares tuvieron lugar antes del fallido golpe de estado y durante el lock-out de los ejecutivos). Del mismo modo, las campañas moralizadoras patrocinadas por el Gobierno tampoco suscitan mucho interés entre los pobres de Venezuela o de otros lugares. Además, el objetivo de los líderes políticos chavistas son las próximas elecciones parlamentarias, no la creación de formas alternativas de gobernancia. La fácil proyección que realiza la izquierda de movilización popular en el periodo posterior al referéndum crea una mitología política que no puede reconocer las contradicciones internas del político proceso político de Venezuela.

Conclusión

La masiva victoria popular del "no" en el referéndum venezolano dio esperanzas e inspiración a cientos de millones de personas en América Latina y otros lugares, al mostrar que las oligarquías respaldadas por Estados Unidos pueden ser vencidas en las urnas. El hecho de que los resultados favorables de la votación fuesen reconocidos por la OEA, el Centro Carter y Washington hace honor a los cambios estratégicos realizados por el presidente Chávez en el Ejército, que han garantizado el respeto constitucional. En otro nivel de análisis, más profundo, las concepciones y percepciones de los principales antagonistas de la izquierda y la derecha son sin embargo mucho más criticables: la derecha, por haber superestimado el apoyo político institucional a Chávez en la actual coyuntura; la izquierda, por proyectar una visión claramente radical en la dirección de las políticas en el periodo posterior al referéndum. Desde una posición "realista", se puede llegar la conclusión de que el Gobierno venezolano continuará con sus programas de bienestar social tipo “New Deal” a la vez que profundiza sus vínculos con los principales inversores nacionales y extranjeros. Su capacidad para alcanzar un equilibrio entre las clases sociales, apoyándose en una u otra, dependerá de la continuidad de los altos ingresos que proporciona el petróleo venezolano. Si los precios del petróleo caen, será preciso tomar importantes decisiones: decisiones de clase.

26 de agosto de 2004
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=4117

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Franz J. T. Lee: Venezuela and historic lessons of the South African Revolution

University of Los Andes (ULA) professor Franz J. T. Lee writes:  At the turn of the Third Millennium, among other global emancipatory attempts, two outstanding social revolutions mark the current globalized epoch: The South African and the Bolivarian Revolutions. Each one of them blazes the trail for trans-historic lessons that have to be dealt with urgently, by all permanent revolutionaries and emancipators.

Concentrating on the South African Revolution, we will just spotlight the main social revolutionary issues at stake.

Let us commence with the South African Revolution. Firstly, we have to unveil a few myths that surround Nelson Mandela, Thabo Mbeki and the African National Congress of South Africa, in order to place the South African Revolution in its real, true historic context. Precisely, like in the case of Venezuela, the national and international mass media have painted a picture of the dynamics of the anti-Apartheid struggle in a totally distorted and manipulated fashion. In reality, the victory of the ANC is at the same time the victory of corporate imperialism in Africa. No true, social revolution has taken place there, on the contrary, it has thoroughly been "nipped in the bud".

As a result of the major ideological, political currents that swept across Africa during the 20th Century -- African nationalism, Pan-Africanism, African Socialism and Reconciliatory Democracy ("Savage Neo-liberalism") -- the ANC is "nationalistic", is "anti-imperialist," (whatever is to be understood by this wishy-washy, generalized concept) but -- as can be witnessed by Nelson Mandela in his famous defence speech before the fascist South African Court -- "I am prepared to Die" -- all along its struggle it was never really anti-capitalist.

In spite of the fact that the originally Stalinist Communist Party of South Africa had accompanied the ANC, practically, in the current sell-out and privatization of the means of production, we see how little was studied and understood concerning scientific and philosophic socialism. Nowhere a social emancipation is possible without the knowledge of the basics of revolutionary Marxism. This also applies to the Bolivarian Revolution.

The international mass media have carefully fabricated "Nelson Mandela, the myth" -- the political, anti-Apartheid icon of the late 20th century.

We do not intend to "downsize" the heroic battles and the personal sufferings of the great South African leader, what we are underlining here is an international picture that has been drawn of the man, and of the ANC, that stands in stark contrast to the ransacking of the wealth of the South African people by the corporate companies, under their silent acceptance. Hence, we have to be very careful with messianic, charismatic, "populist" figures, created by CNN, Fox, BBC, etc.

A little while ago, when the charismatic figure, Nelson Mandela retired, it was clear that he was more of a reformist than a revolutionary, and the hungry hopes of millions of "Black" South Africans were already dimmed, because South Africa, as the result of the economic sell-out to corporate imperialism, was already mired in unprecedented misery, starvation, epidemics, illiteracy, poverty and criminality. Even the World Bank had to admit that the distribution of national income was chronically abysmal and that on a global scale, this social inequality is only being surpassed by Brazil. For example, today still, in the post-Apartheid society, the monthly household incomes for Africans average R757 compared to R4,695 for the so-called "whites" ... not even this reformist endeavor bore any fruits.

The ANC did everything to foster a wealthy, parasitic "Black" middle class, to replace the British and Boer ruling classes, but the gaping gulf between the wealthy and the impoverished classes in South Africa is increasing daily by leaps and bounds. The original social reform projects have been scrapped, and replaced by a scramble for wealth by this very "Black" middle class, whose core is formed by the previous ANC "freedom fighters."

Thus, an important lesson for us is: beware of the "middle class"! It is the social base, the epicenter for virulent social discrimination -- racism (no matter if black or white) and fascism.

However, all this that is happening currently, nearly three decades ago, I have already predicted in my book, "Südafrika am Vorabend der Revolution" (South Africa at the Eve of Revolution, ISP-Verlag, Frankfurt am Main, 1976):

"A pivotal element in this whole strategy of the South African government is the rearing of a subservient black bourgeoisie among the various African 'nations'; these elite classes are co-opted to broaden the base of the South African capitalist State. They will each endeavor to capture and to retain captive 'their own', 'national' market in their rural (and to some extent urban) ghettos. They will provide the economic base and ultima ratio for the bogus ideology of 'nationalism', of the Xhosa, Zulu, Coloured, etc. variety. To rear this kind of class requires tact, time and stability. Even parts of the liberation movement and some of its charismatic leaders will be used in this process, even if they have to be repatriated from exile or from Robben Island." P. 178

Because my book was placed on the index of censorship in Apartheid South Africa, and therefore its explosive contents are not known internationally, hence, below we will cite extensively from this work. Its warnings are more valid than ever, and it indicates which errors any revolutionary movement should avoid at all costs.

Concerning the above, the central aim of world capitalism in Southern Africa, that is, to create a black, capitalist middle class, the ANC has adhered to it with religious fire. The truth of the matter is that Mandela and his ANC never were and still are not anti-capitalist, as can be seen in their main program, that is, in the "Freedom Charter" of 1955; all along, their ambition was to conquer the opportunity for "Blacks" to become capitalists. They were not, are not revolutionaries, at best, they are social reformers, that do not even keep their words. Mandela himself confirmed that the program of the ANC is to establish a bourgeois democracy within the current global corporate capitalist world order, and thus to maintain the capitalist system in South Africa. This is precisely what the current South African government has accomplished. Hence, the South African Revolution is being postponed for better times to come. We have to study capitalism very carefully in Latin America, not to fall into the quagmire of South Africa.

Decades ago, I warned:

"The social, political, economical and international situation has changed greatly since 1960. Now as ever it is certain that neither the ruling white settler class nor international capital will peacefully bid farewell to their drone-like existence. They will defend their riches, their privileges and profits by main force as they have done before. Only by emancipatory counter-violence will the oppressed Africans be able to obtain their freedom." (Ibid. p. 168-9.)

This surely is valid for the Bolivarian Revolution. Again and again, the oligarchic "opposition" and the Washington administration, will try to topple the Bolivarian Government by all sorts of violent "democratic" means. Furthermore, we explained that "guarimbas," "sabotage acts," "liberalism," Christianity and "Gandhism" will not free the millions of "Blacks", suffering under global capitalism and globalized imperialist terror in South Africa:

"In the face of the massive power of the present State a conventional war or the type of guerrilla warfare that has been practiced in South Africa up till now do not, however, offer any chance of success.

"They rather must seize political and economic power by means of a revolutionary theory of their own and a guerrilla praxis geared to the South African situation. This involves long-term planning and co-ordination. Consequently the first task of a proletarian revolutionary party must be to find ways and means of forming cadres in the key areas, i.e. in the mining and industrial centers. They must be as mobile as African migrants themselves: nine months in the city and three months in these reservoirs of labor known as Bantustans. All crucial events in the life of an African occur at his place of work -- obviously situated in White South Africa -- which thus becomes co-extensive with his area of political activity." (ibid.)

Much of this, in embryonic form, is already accomplished in Venezuela. Concerning the "paramilitary" forces and the "Policia Metropolitana," I described the main weapon of emancipation as follows:

"His strongest revolutionary weapon is his productive, creative capacity. Besides this, of course, those weapons are also needed which will enable him to offer effective resistance to the para-military police force. Therefore the problem of military training inside the country and the arming of the combatants at the decisive moment must likewise be solved by the Marxist party." (Ibid.)

Concerning the South African Revolution itself, I stated:

"There are many indications that South Africa finds itself in a pre-revolutionary phase, although this does not necessarily mean that the last show-down is just around the corner. A revolutionary situation requires certain historical and international factors. A detailed analysis of what they are and whether they exist at all in South Africa would exceed the scope of this book. We have seen at any rate that there are compelling reasons, both of an objective and subjective nature, for social change." (Ibid., p. 165)

Concerning the construction of a revolutionary party, of the vanguard of social revolution, of "being neither Marxist nor Anti-Marxist," I commented:

"The South African revolutionaries cannot, and must not, lose touch with such a highly explosive situation, even though at present it can only be latently sensed. A revolutionary party must not be Marxist by definition. We only have to mention in this context the original core of Fidel Castro's guerrilla movement and the West African PAIGC (Partido Africano da Independencia da Guine e Cabo Verde). When a party really represents the needs and interests of the oppressed, it will of necessity veer to revolutionary Marxism in the course of the armed struggle." (P. 166)

Criminality and Genocide
South Africa is the paradigm to demonstrate that within the capitalist world system, within corporate democracy, there is no chance of liberation whatsoever; on the contrary, by applying the measures of the World Bank, of the International Monetary Fund, of the ALCA, of "neo-liberalism," of "revolutionary" reformism, of "reconciliatory democracy," of "dialogues with Zombies," the oppressed classes in the "Third World" are digging their very own graves.

Finally, let us just highlight one of the most heinous results of a "Revolution Betrayed," of political reformism: Criminality and Genocide.

As is obvious in the case of Venezuela, we ought to be very careful with statements and statistics of the "United Nations," of the "World Bank," of "Human Rights Watch," of "Amnesty International," etc. ... yet sometimes, reading between the lines, they do give us a notion of what is really happening in the world.

After the massacres in Ruanda, due to the obsolescence of manual labor, billions of workers are in danger of extinction, to be annihilated by the machinations of globalized terror. What the system cannot exploit anymore, it just dumps. This happened to Mobutu, Pinochet, Bin Laden, Hussein, and the Boers in South Africa -- they have become free prey to any "death squads," mercenaries or blood-thirsty maniacs. Historically, the Boers, the previous ruling class of South Africa, had tasted the bitter fruits of British Imperialism during the "Boer Wars," during which they were massacred like flies, now the South African Government of Thabo Mbeki casts a blind eye at the "black" future of the "Whites" in Southern Africa.

Apart from his own "racist" remarks, six months ago, a pro-white priest reported the following from current South Africa:

"Unbelievably horrific torture-deaths are happening daily in the South African farmlands, writes New Zimbabwe -- yet, the media in the West say almost nothing about it, while wailing endlessly about a single drug-crazed Black criminal who died while attacking police in Cincinnati. 'South African farmers and their families are being slaughtered. The murders are accompanied by torture and rape. The sadism of the attacks suggests either dark perversion or systematic terror. Dr Gregory Stanton of Genocide Watch has even suggested that the killing could be classified as genocide.' "

Stanton further reports:

“In South Africa, in the nine years following the end of Apartheid and the ‘miracle’ of South Africa's democratic election in 1994, more than 1,000 farmers have been killed. The death rate by murder for South African farmers is 313 per 100,000, perhaps the highest for any group of people on earth who are not at war."

The following indicates why we should be very careful with our concept of "Revolution":

"'There are two opposing theories. At one extreme, these attacks are seen as being directed as part of the ‘Second Revolution.’ The First Revolution was the take-over of South Africa by a black government. The Second Revolution, using terror, is the establishment of a radical black communist society and the expulsion of whites. Driving the white farmers off their land is part of this process. At the other extreme, the attacks are seen as being purely criminal and without political guidance or motives. The white farming lobby is inclined to believe the former; it points to Peter Mokaba, a prominent young ANC politician, who chanted, ‘Kill the Boer! Kill the farmer!’ to cheering black crowds. The ANC government says that it believes the latter. "

To conclude, it is not necessary to spotlight this gruesome reality even more. As the Africans say: There is no smoke without a fire. We saw it coming, and we warned about the horrendous results of a social revolution in South Africa that could possibly fail:

"The violence, inhumanity and cruelty perpetrated by the white colonial overlords against the South African people have built up in the latter such a degree of aggressions, fury, and thirst for revenge that a revolution initially conceived as a class-struggle could easily degenerate into a race war pregnant with catastrophe. It will therefore be one of the most difficult tasks of a South African revolutionary party to design its program of political enlightenment in such a way as to prevent the race struggle in South Africa from superseding the class struggle and to vouchsafe their dialectic interconnection.

It will, however, be impossible to wipe from the consciousness of the Africans, apart from the dignity of man being daily crushed underfoot, the murders which count by the hundreds of thousands, the terror, the tortures by the Apartheid regime, the executions and banishments, the deaths without number of babies due to undernourishment and lack of medical care, and the ruined psychic as well as physical existence of thousands, all of which make up the history of South Africa. Let us hope that the revolution will succeed in proving that colonialism in league with capitalism and their related institutions are responsible for these enormous crimes. This road of history in South Africa has been chosen by the white masters and capital." (P. 168-9.)

Franz J. T. Lee
franzjutta@cantv.net

Franz John Tennyson Lee, Ph. D (University of Frankfurt), Author, Professor Titular & Chairholder of Philosophy and Political Science, University of The Andes, Merida (Venezuela) -- http://www.franzjutta.com ; http://www.franz-lee.org ; http://www.geocities.com/juttafranz/publications00001.html

http://www.vheadline.com/readnews.asp?id=22636



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Cmaq.net, Quebec, Canada.


Las Raíces Históricas del Racismo Oligárquico en Venezuela
Franz J. T. Lee, Lunes, Agosto 30, 2004 - 15:00
Análisis | Democracia
Uno de los elementos quintaesenciales del sistema mundial capitalista – ideológicamente aplicado por la “oposición” en los medios masivos nacionales e internacionales, para “dividir y gobernar” el pueblo venezolano – es la discriminación social, es el racismo. En realidad, el racismo es el reflejo ideológico del mercado mundial, de la división internacional del trabajo, es decir, de la globalización y la viciosa lucha de clases a nivel global. En realidad, Racismo es Ideología por excelencia. Su realidad actual concreta es el fascismo g