Jornada de Discusción Política:
“Emancipación versus Globo-Fascismo”
Movimiento Utopía 78, Facultad de
Ciencias Jurídicas y Políticas,
Universidad de Los Andes,
Mérida-Venezuela
Del 6 al 7 de noviembre de 2003
Ponencia: El “Projecto para un Nuevo Siglo Americano” y
sus Incidencias sobre
América Latina
Ponente:
Jutta Schmitt
Introducción
En esta
ponencia, en el marco de la Primera Jornada de Discusión Política que se
realiza en nuestra Facultad, titulada “Emancipación Latinoamericana versus
Globo-Fascismo”, nos proponemos dilucidar uno de aquellos factores, que, según
nuestro criterio, más impactan sobre y amenazan a los nuevos procesos y
tendencias de reconstitución política, renovación económica y profundas
reformas sociales, que hoy se viven en algunos países de América Latina,
específicamente en Venezuela.
El trasfondo
general de nuestro análisis lo constituye una realidad compleja. Aún cuando
estamos convencidos de que todos conscientemente vivimos y compartimos el mismo
tiempo y el mismo espacio, aún cuando escribimos la misma fecha en todas partes
del mundo, aún cuando pareciera que ningún rincón de la tierra haya escapado a
la ya notoria “globalización”, la realidad y actualidad global no es
homogénea, ni tampoco unidimensional. Existe, debido a los diferentes niveles y
grados de desarrollo de las fuerzas productivas en el mundo, un mismo
proceso global que consiste de diferentes realidades - iguales, desiguales y combinadas a la vez.
Este proceso global lo hemos denominado el proceso histórico de trabajo,
basado en los seis ejes de la destrucción de la naturaleza, explotación
económica, opresión política, discriminación social, alienación humana y
militarización y aniquilación de la propia especie humana. En su etapa actual,
“capitalista-corporativa”, la “clásica” explotación de la fuerza de trabajo
física ha empezado cederle el terreno al trabajo intelectual, siendo la energía
intelectual la que progresivamente sustituye a la fuerza de trabajo físcia y
perfilándose así la condenación de billones de seres humanos en el planeta -
vendedores de su fuerza de trabajo física - a la obsolencia, marginalidad y
eventual extinción.
Dentro de
la totalidad de este proceso igual, desigual y combinado sobreviven, conviven y
combaten todavía realidades determinadas por fuerzas productivas que
corresponden primordialmente a etapas anteriores a la
actual-predominante, que es la del trabajo intelectual, aún cuando también y
necesariamente contengan elementos de ésta última. Es esto el caso de la vasta
mayoría de los países y regiones del mundo que constituyen el llamado “Tercer
Mundo” o “Sur” del planeta, y que conforman el otro lado de la misma moneda que
se llama, eufemísticamente, “progreso y desarrollo”, es decir, el estancamiento
y subdesarrollo. Ambos lados desiguales y contradictorios son producto del
desenvolvimiento histórico del mismo proceso de trabajo en su etapa
capitalista, con el establecimiento del mercado mundial y su intercambio
forzado y desigual.
Las
características del “progreso y desarrollo” las encontramos en los centros de
producción “más avanzados” del mundo, es decir en los países de la alta
tecnología, y también es allí donde encontramos tanto la más marcada
concentración de capital en manos de unas pocas corporaciones transnacionales,
como la más sofisticada tecnología aplicada al proceso de producción. Como la
capacidad de la tecnología de producción es equivalente a la capacidad
de la tecnología de destrucción, los centros de producción también
concentran los más sofisticados arsenales de armamento, complemento
indispensable, hoy más que nunca, para garantizar su predominancia “productiva”
en el mundo.
Ante la
declarada ausencia de alternativas al modelo único de “producción” reinante en
el mundo, que es el modelo capitalista-corporativo, y ante la prohibición
tajante, por parte de los poderes económicos establecidos, de cualquier
esfuerzo que apunte en otra dirección, se ha estado imponiendo, progresivamente
y bajo el concepto del “mundo libre, democrático y próspero”, una verdadera dictadura
de la libertad, que no es otra cosa que la libertad del inmenso capital
perversamente concentrado en las más grandes corporaciones transnacionales, de
abrirse paso en todas las esferas que todavía quedan por conquistar, para
transformarlas en propiedad privada, mercancía y ganancia, desde el
conocimiento ancestral-indígena hasta el genoma de cualquier ser vivo en el
planeta.
Detrás de
los eternamente propagados “valores” de la “libertad” y de la “democracía” se
esconde, a fin de cuentas, la apertura a cualquier costo de mercados para el
capital transnacional, y en última instancia, la apertura a la fuerza
por medio de la invasión militar de aquellos mercados, que se muestren reacios
al propósito neoliberal. La expresión político-militar de este cuadro económico
global, la vemos en un verdadero globofascismo, que tiene su “epicentro” actual
en los EE.UU. y que promueve de manera abierta y agresiva los intereses
económicos de la cada vez más reducida clase social que sustenta los medios de
producción, en detrimento de la cada vez más numerosa clase social, que vende
su fuerza de trabajo, primordialmente física, a escala mundial. Han vuelto las
guerras, como mejor remedio no sólo para enfrentar las crisis económicas de
sobreproducción y sobrecapacidad por medio de la destrucción de capital,
fuerzas de trabajo y una posterior fase de “reconstrucción” y “recuperación”
económica, sino en miras de eradicar de la faz de la tierra el vasto “ejército
de reserva”, ya obsoleto, de billones de seres humanos, vendedores de su fuerza
de trabajo física.
Esto es, de
manera muy comprimida, la esencia de lo que hemos denominado el
“globofascismo”, que constituye el trasfondo el cual tenemos que necesariamente
considerar a la hora de estudiar las tendencias y los procesos tanto
progresistas que se dan en el mundo, específicamente en nuestra América Latina,
como también aquellas fuerzas, que agresivamente promueven, profundizan y
radicalizan los intereses que empujan el orden mundial existente hacia su extremo
letal, como lo es el caso del Projecto Para un Nuevo Siglo Americano,
que vamos a presentar en seguida. Cualquier diseño de un futuro que sea
distinto del horizonte nefasto, que se está perfilando en estos momentos a
escala global, tiene que conocer en toda su magnitud las fuerzas adversas que
operan en contra de las propuestas alternativas. Por esta misma razón, hemos
dedicado la mayor parte de nuestro trabajo a dar a conocer el Proyecto para un
nuevo Siglo Americano.
1. ¿Qué es el Projecto para un Nuevo Siglo Americano?
El Projecto
para un Nuevo Siglo Americano o PNAC[1]
por sus siglas en inglés es, lo que denominan en inglés un “think tank”, una
especie de “fábrica de pensamientos”, subordinable bajo la categoría
“investigación y análisis de política exterior, estudios estratégicos e
internacionales”, de la corriente “neo-conservadora” en los EE.UU. Sus miembros
propagan una ideología militarista, que se centra en el uso de la presión y
persuasión basada en la fuerza militar como instrumento primordial de la
“diplomacia”, descartando rotundamente que las relaciones internacionales
puedan ser reguladas de manera efectiva por el derecho internacional. En su
“Declaración de Principios” y sobre todo en su documento clave, titulado
“Reconstruyendo las Defensas de América: Estrategia, Fuerzas y Recursos para un
Nuevo Siglo”, el PNAC expone sus ideas, partiendo de la premisa de una
supremacía estadounidense incontestada en el mundo.
Poco conoce la llamada “opinión pública” de los propios
EE.UU. sobre el PNAC, aún cuando esta organización haya llegado a determinar
decisivamente la política exterior de la actual administración George W. Bush,
ocupando muchos de sus miembros cargos centrales en el gobierno de este último.
Por eso mismo, el PNAC lideriza la lista de los 25 objetos noticiosos más
censuradas por los medios de comunicación de masa estadounidenses en el período
2002-2003.[2]
Según su propia definición,
el PNAC es una “organización educacional sin fines de lucro, que tiene el
propósito de promover un liderazgo americano global”, y su origen data del
mes de junio de 1997[3],
cuando la presidencia de los EE.UU. la ejerce Bill Clinton. Los 25 firmantes
del Proyecto[4], de algunos
de los cuales hablaremos más adelante, deploran en su “Declaración de
Principios” la política exterior y de defensa incoherente de la administración
Clinton, y la falta de propuestas para directivas claras por parte de los
sectores conservadores, y es así como llegan a constatar la ausencia de una
visión estratégica para el rol de América en el mundo. Urgen, de que
América asuma un rol decididamente protagónico de liderazgo global, en
función de velar activa y sobre todo preventivamente por sus intereses en el
mundo. Constan los firmantes, que, al finalizar el siglo XX y al haber vencido
en la Guerra Fría, Norteamérica se encuentra en la posición única y sin
precedentes de constituir el poder global preeminente sin competidor, y que el
reto para el siglo XXI es indudablemente él de aprovechar estos mismos logros,
fruto de las décadas pasadas, para moldear un nuevo siglo favorable a los
intereses y prinicipos Norteamericanos.[5]
Sin
embargo, consideran los firmantes a la hora de elaborar su Proyecto, que
Norteamérica corre el peligro de perder esta única oportunidad, al
solamente consumir y gastar el “capital” ya acumulado, es decir, al vivir de
las inversiones militares y de los logros de la política exterior obtenidos en
el pasado, más no enfrentar y prevenir los retos futuros. Entre los obstáculos
para que Norteamérica mantenga su influencia en el mundo, figuran, según los
firmantes, los cortes en el presupuesto para asuntos exteriores y gastos de
defensa, la nula atención que se le presta al arte de gobernar a la altura de
los requerimientos de la época, un liderazgo inconsistente y la preferencia del
cortoplacismo sobre consideraciones estratégicas de largo plazo.[6]
A partir de
estas observaciones surge entonces la propuesta de un liderazgo global firme,
que se edifique sobre un sector militar fuerte, sobre una política exterior,
que audaz y agresivamente empuje hacia la realización de los “principios”
(léase intereses) norteamericanos en el mundo, y sobre un liderazgo nacional
que acepte y asuma las responsabilidades globales de los EE.UU. en el mundo.[7]
Consideran los firmantes al final de su Declaración de Principios, que es
imperativo, primero, aumentar considerablemente el presupuesto militar
para poder enfrentar tanto las responsabilidades de la actualidad como los
retos del futuro; segundo, estrechar los lazos con sus aliados democráticos
y retar a régimenes, que son hostiles a los intereses y valores americanos; tercero,
promover la causa de la “libertad política y económica” en el exterior[8];
y cuarto, mantener la “paz y seguridad” en Europa, Asia y Medio Oriente
y preservar y extender un orden internacional propicio a y reforzador de la
seguridad, prosperidad y de los principios americanos.[9]
La
Declaración de Principios del Proyecto para un Nuevo Siglo Americano concluye
urgiendo, que se aprenda la “lección de la historia del siglo pasado”, que es,
para los firmantes, la de reconocer la importancia de moldear las
circunstancias antes de que surgan las crisis y contrarestar amenazas antes
de que estas se agudicen, con lo cual quedan sentadas las bases para la
posterior “Doctrina Bush” o doctrina
de las “guerras preventivas”, como en efecto fue establecida por medio de
la Estrategia de Seguridad Nacional de los EE.UU., el 20 de Septiembre del
2002.
Ahora bien, ante los lineamientos generales trazados por el PNAC en el
verano de 1997 para garantizar la preeminencia de América en el mundo, y
más aún teniendo en cuenta su documento clave, “Reconstituyendo las Defensas de
América”, publicado por el PNAC en el año 2000, que constituye su pilar
ideológico-militarista y que trataremos más adelante, el 11 de Septiembre de
2001 pareciera como un verdadero “regalo del cielo”, en términos de brindar la
base objetiva y absolutamente indispensable para poder justificar la
realización del “Proyecto para un nuevo Siglo Americano”, para romper además cualquier
resistencia que pretendiera interponerse ante semejantes aspiraciones, y para
obtener el major consenso “psico-político” posible por parte de la población
Norteaméricana. Surgió, gracias al 11 de Septiembre, el cuadro óptimo de un
enemigo omnipresente, peligrosísimo, impredecible, con múltiples colaboradores,
con cara identificable pero difuso en cuanto a su definición, que es la del
“terrorismo internacional”[10].
El 11 de Septiembre de 2001 fue el “evento catalizador” tan urgentemente
requerido para poder cumplir con las tareas trazadas, y gracias a la
consiguiente declaración de la „guerra contra el terrorismo“, que se lanzaba
desde un principio en términos de una guerra perpetua, se permitió la rápida
implementación de un sistema de control y vigilancia que opera a nivel
doméstico-estadounidense y progresivamente a nivel mundial, y la abierta
militarización de la política exterior de los EE.UU.[11]
Estaba finalmente dado el necesario “fondo teatral” ante el cual los EE.UU.
podían avanzar sus intereses geoestratégicos bajo el disfraz de la “guerra
contra el terrorismo” y de neutralizar y si fuese necesario, eliminar de manera
efectiva cualquier forma de disidencia o restistencia en relación a su proyecto
totalitario-global.[12]
Sin embargo y en cuanto a los personajes que están detrás y empujan al
Proyecto de un Nuevo Siglo Americano, es absolutamente menester de aclarar, que
aquí no se trata de un grupito de locos, soñadores de un imperio global
americano y conspiradores contra la “paz mundial”, sino que se trata de la expresión
lógica de un sistema económico-social basado en la producción de ganancias,
la competencia y la creciente concentración y centralización del capital,
establecido a nivel mundial. Ante una situación objetiva que requiere, para su
funcionamiento “óptimo”, primero, el acceso irrestricto a recursos energéticos
y naturales, segundo, la apertura sin límites de los mercados económicos y
financieros a escala global, tercero, la desaparición de políticas
económico-sociales a nivel de los estados nacionales, es decir, la aniquilación
del estado nacional como ente regulador; y cuarto, el fortalecimiento de entes
supranancionales como lo son la OMC, el FMI y el Banco Mundial, organos
representantes de los intereses de las corporaciones transnacionales más
competitivas, pero donde la última garantía la brinda la apertura de mercados
forzada por las armas, es lógico que tales “requerimientos objetivos”
encuentren su correspondiente expresión subjetiva, en forma de
proposiciones tal como el proyecto propuesto por el PNAC.
Más específicamente, “think tanks” como el PNAC
y toda una red a nivel financiero, organizacional, personal e ideológico de
“fábricas de pensamientos” del espectro “neo-conservador”,[13]
constituyen la “vanguardia intelectual” o mejor dicho, las maquinarias de
promoción agresiva y directa de los intereses de las grandes corporaciones
norteamericanas de los sectores energía, militar, electrónico-computación,
químico, agri-biofarmacéutico y también telecomunicación, en otras palabras, del
“complejo energético-militar-postindustrial”, para utilizar la versión
actualizada de un viejo concepto.[14]
Estos “think tanks” están íntimamente ligados a las grandes e influyentes
fundaciones conservadoras, que a su vez constituyen la plataforma de promoción
de políticas que favorecen a los intereses económicos de las grandes
corporaciones. Entre las más conservadoras, “prominentes” e influyentes figuran
la Bradley Foundation, la Heritage Foundation, la Smith Richardson Foundation,
la Olin Foundation y la Scaife Foundation,[15]
quienes junto a los “think tank” patrocinados por ellos, no sólo han llegado a
formular los principios centrales de la política doméstica y exterior del
gobierno repúblicano de turno, sino a “delegar” representantes de sus intereses
a las más altas esferas políticas.
El propio Proyecto para un Nuevo Siglo
Americano, cuya “casa madre” es el “American Enterprise Institute” (AEI),[16],
ha sido patrocinado, por tres de las fundaciones antes mencionadas, la John
Olin Foundation, la Sarah Scaife Foundation y la Lynde and Harry Bradley
Foundation,[17] y muchos de
sus miembros, estrechamente ligados al “complejo
energético-militar-postindustrial”, han llegado a ocupar cargos de alto rango
en la actual administración Bush, con lo cual sus principios se han convertido
en la doctrina oficial
de política exterior y seguridad nacional.
2. Personajes detrás del PNAC - Project for a New American Century
El grupo de personas e intereses corporativos de diferente índole que
constituyen el PNAC fueron empujados a la cúspide de sus ambiciones, primero,
gracias a las acciones preventivas en materia electoral de Jeb Bush[18],
intregrante del PNAC, gobernador de la Florida y hermano del posteriormente
ascendido George W. Bush a la presidencia de los EE.UU. por designación de la
Corte Suprema de Justicia de este país; y segundo y como ya indicado
anteriormente, gracias al 11 de Septiembre del 2001, que se convirtió en base
objetiva para la justificación y realización del proyceto. En un breve y
comprimido recorrido, vamos a dilucidar entonces algunos de los personajes más
importantes detrás del Proyecto para un nuevo Siglo Americano.
El “padre ideológico” del PNAC es el actual Secretario Adjunto de
Defensa, Paul Wolfowitz, y entre los miembros fundadores del grupo
figuran el actual Vicepresidente de los EE.UU., Dick Cheney, el actual
Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld; y Richard Perle, miembro eminente del
Policy Defense Board (panel de políticas de defensa), del cual fue director
hasta hace poco. Paul Wolfowitz es un Republicano
ultra-conservador, feróz defensor de una política exterior agresiva para
contrarrestar cualquier amenaza que se interponga a los intereses de los EE.UU.
en el mundo en forma de una posible potencia competidora, es además un teórico
de la supremacía militar estadounidense, un fiel creyente en la lógica del
poder absoluto y el arquitecto principal de la “reconstrucción” del Iraq de la
postguerra.[19]
Dick Cheney es el ex-director general de la empresa
productora de equipos para la industria petrolera, Halliburton y de su
subsidiaria, Kellog, Brown & Root, hoy empresas ganadoras de billonarios
contratos para “reconstruir” la infraestructura petrolera Iraquí y para la
exploración y perforación de nuevas fuentes petroleras en Iraq.[20]
Cheney además es el encargado del “Plan Energía” de la administración
Bush; ha movilizado sus vínculos con las grandes corporaciones del sector
energía, como por ejemplo con Ken Lay, ex-director ejecutivo del quebrado
gigante energético, “Enron”; ha diseñado un plan energético para la nación de
acuerdo a los intereses de los sectores petrolero, gas y energía nuclear,
combinando sus alianzas corporativas con su visión estratégica del petroleo y
gas como parte integral de la política exterior de los Estados Unidos.[21]
Donald Rumsfeld, ex-piloto de la US Marina, burócrata y
político veterano no sólo con vasta experiencia en gobiernos anteriores sino
también como director y gerente de empresas farmacéuticas y de teconología de
comunicación, lideriza, en su función de Secretario de Defensa, la revisión
general que hace el Pentágono de las fuerzas armadas estadounidenses, y
promueve una nueva estrategia militar “adecuada al siglo XXI”, que consiste en
la reorganización de su estructura de comando establecida a nivel mundial, el
“Unified Command Plan”, y la modernización de los equipos militares; contando
para todo ello con un presupuesto equivalente al presupuesto de defensa
combinado de los siguiente ocho poderes militares más grandes del mundo.
Rumsfeld es, además, un apasionado defensor de un ambicioso sistema de defensa
anti-misíl.[22]
El presidente del PNAC es William Kristol, anterior jefe de
personal del vicepresidente Dan Quayle bajo la presidencia de Bush-Padre,
influyente personaje neo-conservador, promotor de un conjunto de ideas para una
nueva política exterior que, después del 11 de Septiembre, se ha convertido en
la “Doctrina Bush” del presidente Bush-Hijo. En los años 90, Kristol fue
integrante de un proyecto de la Bradley Foundation y actualmente es editor del
semanario neo-conservador “Weekly Standard”, propiedad del imperio mediático de
Ruppert Murdoch. Kristol, además, es uno de los miembros del PNAC que integran
el “Comité para la Liberación de Iraq”, surgido a iniciativa del propio PNAC y
que ha sido calificado como la punta de lanza del lobby pro-guerra
estadounidense.[26]
Bruce Jackson, uno de los directores del PNAC,
ex-funcionario del Pentágono bajo la presidencia de Ronald Reagan y anterior
vicepresidente (de 1993 a 2002) de la empresa productora de armamento y equipo
militar, Lockheed Martin, preside el mismo “Comité para la Liberación de
Iraq”.
Otro de los directores del PNAC es John Bolton, anterior
vicepresidente del “think tank”
American Enterprise Institute, actual Subsecretario para el Control de
Armas y Seguridad Internacional; en la era Reagan apoyó a los Contras
Nicaragüenses; actualmente aboga por un “cambio de regimen” en Corea del Norte,
y es abiertamente hóstil a los tratados internacionales a los cuales considera,
junto a las Naciones Unidas, como una amenaza a la soberanía de los EE.UU.
Bolton liderizó el esfuerzo dentro del Departamento de Estado de sabotear la
Corte Criminal Internacional, al retroceder del Estatuto de Roma, y
recientemente ha acusado a Cuba de poseer un programa de guerra biológica
ofensivo, acusación por cierta descartada por funcionarios anónimos del
servicio de inteligencia estadounidense.[27]
Finalmente, entre muchos otros personajes importantes que integran la
larga lista de personas vinculadas al PNAC, queremos resaltar a Elliot
Abrahams y Vin Weber, por ser vinculados de una u otra manera con
los eventos desestabilizadores y promotores de corrientes adversos al proceso
de la Revolución Bolivariana, que se vive en Venezuela.
Elliott Abrams es un especialista en
guerra sucia de los años 80 con vínculos a los escuadrones de la muerte en
Centroamérica; fue condenado por mentir ante el Congreso norteamericano
respecto al escándalo Irán-Contra, perdonado por Bush-Padre y empleado en el
2001 por el gobierno Bush-Hijo como director mayor para “Democracia, Derechos Humanos y Operaciones
Internacionales” en el Consejo de Seguridad Nacional. En el 2002 fue nombrado
director mayor para Asuntos del Medio Oriente y Africa del Norte para “promover
la paz y seguridad” en la región.[28]
En un artículo publicado en The Observer International el
21 de Abril 2002, titulado “Golpe en Venezuela vinculado al Equipo Bush”, se
resalta la figura de Elliot Abrams, que tuvo una esencial importancia en
relación al golpe, según el autor.[29]
Vin Weber, anterior congresista Republicano de
Minnesota, co-fundador y vicepresidente del “think tank” neoconservador,
“Empower America”, encabeza actualmente la dirección del National Endowment
for Democracy (NED), una institución fundada en 1983 por el Congreso
estadounidense para “hacer de algún modo abiertamente lo que la CIA había
hecho de manera cubierta durante décadas”, como lo formula Bill Berkowitz,
observador del movimiento conservador en los EE.UU.[30]
Según Barbara Conry, del “think tank” Cato Institute, del mismo espectro
conservador, el National Endowment for Democracy
“tiene una historia de corrupción y
mala administración, es, a lo mejor supérfluo y a menudos destructivo. A través
de esta fundación, el contribuyente norteamericano ha financiado grupos con
interéses especiales para acosar a gobiernos debidamente electos de países amigables,
interferir en elecciones extranjeras, y fomentar la corrupción de movimientos
democráticos.”[31]
En
palabras de Berkowitz:
“El National Endowment for Democracy … proporciona
dinero, soporte técnico, provisiones, programas de entrenamiento, conocimiento
de medios, asistencia en relaciones públicas y equipamiento sofisticado para
seleccionar a grupos políticos, organizaciones cívicas, organizaciones
sindicales, movimientos disidentes, grupos estudiantiles, editores de libros,
diarios y otros medios. Su objetivo es desestabilizar a movimientos
progresistas, particularmente aquellos que tienen una inclinación socialista o
democrático-socialista.”[32]
Aprovechando sus lazos con
el National Endowment for Democracy, la administración Bush, abiertamente adversa
al gobierno legítimo y democrático de Hugo Chávez en Venezuela, les ha
concedido en el año 2001, a través de este mismo instituto, centenares de miles
de dólares a las fuerzas y organizaciones venezolanas que adversan al
presidente y a su proyecto político, y que llegaron a crear las condiciones que
condujeron al golpe de estado del 11 de Abril del 2002, cuyo líder empresarial,
que por un breve lapso llegó a usurpar
la presidencia, fue inmediato y abiertamente reconocido por la misma
administración Bush.[33]
Conste,
y como detalla su propia página web, el National Endowment for Democracy, en
cuya dirección figura, repetimos, Vin Weber, integrante del Proyecto para un
Nuevo Siglo Americano, sigue canalizando dineros a Venezuela, que el año pasado
abarcaron a 15 organizaciones que operan dentro de los sectores campesino,
sindical, justicia, educación, comercio y empresa privada, y totalizaron un
monto de 1.097.000 dólares americanos.[34]
3.
Reconstruyendo las Defensas de América: Estrategia, Fuerzas y Recursos para un
Nuevo Siglo [35]
En
Septiembre de 2000, año de las elecciones presidenciales en Norteamérica y con
miras a que la nueva administración, una vez investida, tendría que elaborar y
presentar un “Reporte & Revisión de Defensa” (Defense Review) para su
período de gestión, el PNAC oportunamente publicó un documento correspondiente,
que contiene su verdadera “esencia” en terminos de una ideología profundamente
militarista, partiendo de la convicción, de que Norteamérica debería tanto
preservar en la actualidad como expandir hacia el futuro su liderazgo global y
su posición de preeminencia económica, tecnológica y militar.[36]
Consta el documento en la introducción:
“En la actualidad, los Estados Unidos no enfrentan rival alguno a nivel global. La gran estrategia principal de América debería tener como objetivo la preservación de esta posición ventajosa y extenderla, lo más lejano posible, hacia el futuro”[37]
Partiendo
de la premisa principal, de que sus capacidades militares son las
decisivas para poder asegurale a Norteamérica su actual preeminencia global y
también futura, se establecen cuatro misiones centrales para las Fuerzas
Armadas estadounidenses en función de lograr este objetivo, y para lo cual se
considera imprescindible un presupuesto militar que sea lo más amplio y menos
restrictivo posible.[38]
Estas
cuatro misiones centrales son, primero, defender la Patria
Americana[39]; segundo,
combatir y ganar de manera decisiva múltiples y simultáneas guerras de gran
escala; tercero, realizar misiones “policíacas” y de vigilancia en
función de moldear el entorno de seguridad en “regiones críticas” del mundo; y cuarto,
transformar las Fuerzas Armadas Estadounidenses en aprovechamiento de la
“revolución tecnológica”, progresivamente reemplazando su armamento y equipo
militar con una nueva generación de sistemas de armas y equipos de combate
ultra-tecnologizados.[40]
En este
sentido, se concibe la tarea de las fuerzas militares estadounidenses en los
terminos generales de:
“asegurar y expandir las zonas de “paz
democrática”, contrarrestar el auge de una nueva gran potencia competidora,
defender regiones claves en Europa, Asia del Este y Medio Oriente, y preservar
la preeminencia Americana a través de la venidera transformación de la guerra,
posibilitada por nuevas tecnologías.”[41]
Específicamente,
el documento propone, primero, mantener la superioridad
nuclear-estratégica, segundo, elevar el personal de servicio activo de
1,4 a 1,6 milliones de miembros activos; tercero, reposicionar las
Fuerzas Armadas estadounidenses de acuerdo a las realidades estratégicas del
siglo XXI, moviendo sus bases permanentes hacia la Europa del Sudeste y hacia
la Asia del Sudeste; cuarto, modernizar selectivamente las actuales
fuerzas armadas estadounidenses; quinto, desarrollar y desplegar
sistemas de defensa anti-misíl de alcance global, tanto para defender la
“patria Americana” y a sus aliados, como para proveer una base segura para la
proyección del poder norteamericano alrededor del mundo, previéndose un
“sistema escalonado” de componentes basados en tierra, mar, aire y espacio; sexto,
controlar los nuevos “ámbitos comunes internacionales” del espacio y
ciber-espacio, preparando el camino para la creación de un nuevo servicio
militar – las Fuerzas Espaciales de los EE.UU., con la misión del control
espacial y con miras al surgimiento del espacio como un futuro “teatro de
guerra”clave; séptimo, aprovechar la revolución tecnológica para
asegurar la superioridad a largo plazo de las fuerzas armadas convencionales
estadounidenses -- especialmente con miras a nuevos métodos de ataque,
electrónico, “no-letal”, y biológico, enfocando nuevas formas de guerra
biológica dirigida hacia genotipos específicos, “transformando la guerra
biológica del ámbito del terror en una herramienta políticamente útil”[42]
--; y octavo, incrementar los gastos militares a un nivel mínimo de
entre 3.5 y 3.8 por ciento del producto interno bruto.[43]
Vale
destacar, que las “grandes potencias competidoras” potenciales, a las que hace
referencia explícita el documento, son China y Europa, al constar:
“Hoy se entiende comunmente, que la
información y otras tecnologías - como también la extensa proliferación de
tecnología y armas - están creando una dinámica que podría llegar a amenazar la
capacidad de América de ejercer su poder militar dominante. Rivales
potenciales, tales como la China, están ansiosos de explotar a estas
tecnologías transformadoras dentro un ámplio espectro ....”[44]
... “Particularmente, las fuerzas militares
Chinas buscan aprovechar la ‘revolución en asuntos militares’ para compensar
las ventajas Americanas en cuanto a poder aéreo y naval, por ejemplo.” ...[45]
“Aumentar el poder militar estadounidense en
Asia del Este es la clave para hacer frente al auge de China como una gran
potencia.”[46]
En cuanto a
Europa se refiere, el documento observa:
“A pesar de que el foco de conflicto en
Europa haya cambiado, queda una necesidad de estacionar Fuerzas Estadounidenses
en el norte y centro de Europa. La región es estable, sin embargo, una
presencia estadounidense contínua ayuda a asegurarles a los poderes Europeos
centrales, especialmente Alemania, que los Estados Unidos conservan sus
intereses de seguridad a largo plazo en el continente. Esto tiene especial
importancia a la luz de los pasos nascientes de Europa hacia una ‘identidad’ y
política de defensa independiente; es menester que la OTAN no sea reemplazada
por la Unión Europea, dejando a los EE.UU. sin voz en los asuntos de seguridad
Europeos.”[47]
En resumen, el “Manifiesto
Militar” del PNAC, “Rebuilding America´s Defenses: Strategies, Forces and
Resources for a New Century”, diseña, en sus 90 páginas, una estrategia para
preservar y extender un orden mundial unipolar, basado en la predominancia
militar incontestada de Norteamérica. El “manifiesto”, elaborado en el año
2000, no sólo “augura” el “evento catastrófico y catalizador” de 11 de
Septiembre de 2001, sino “anticipa” la política exterior de la administración
Bush-Hijo en cuanto al incremento marcado del presupuesto de defensa, el
estacionamiento de fuerzas militares estadounidenses en bases permanentes y
semi-permanentes alredeor del globo para realizar “tareas policíacas y de
vigilancia”, el retiro del tratado ABM, y el desarrollo de una nueva generación
de armas nucleares tácticas. [48]
Las líneas trazadas por el
PNAC han sido adoptadas por la administración de George W. Bush, gracias a las
estrechas interrelaciones existentes entre sus integrantes no sólo con las
grandes fundaciones privadas, los “think tank” neo-conservadores y también con
los medios, sino con las grandes corporaciones - específicamente del sector
energía y defensa -, con el propio establishment militar y con las más altas
esferas del mundo político. Así es como la Estrategia de Seguridad Nacional de
los Estados Unidos de América, publicada en Septiembre de 2002, un año después
del 11 de Septiembre, constituye el fiel reflejo de la visión de “Full Spectrum
Dominance” (dominancia del espectro completo), elaborada por el PNAC.
4. ”Estrategia de Seguridad” Estadounidense e Implicaciones sobre América Latina
En la
implementación de su nueva política exterior explícitamente “preventiva” y
agresiva en función de asegurar y perpetuar la incontestada preeminencia
estadounidense a nivel mundial, el gobierno norteaméricano parte de la premisa,
de que la “guerra contra del terrorismo global” difiere de cualquier otra
guerra en la historia de los EE.UU., en cuanto que durará por un tiempo
indefinido y se dirige en contra de un enemigo, que es particularmente
“evasivo”, con lo que quedan sentadas las bases para la “justificación” no sólo
de la militarización del propio homeland, sino y en primer lugar de la
militarización de las relaciones internacionales mediante la guerra
preventiva-perpetua, constando el documento, que “nuestra mejor defensa
es una buena ofensiva”.[49]
Lo que hay
que asegurar y perpetuar en el fondo, sin embargo y como lo expresa la propia
National Security Strategy en sus capítulos VI y VII, es, como hemos observado
en nuestra introducción, la apertura de mercados a toda costa para las
grandes corporaciones estadounidenses en beneficio de la misma clase social
que hoy ve a su “manifiesto militarista” convertido en estrategia de seguridad
nacional - que es la clase cada vez más reducida que concentra los medios de
producción y el capital en sus manos, en detrimento de la cada vez más numerosa
clase social, que vende su fuerza de trabajo a nivel mundial.
Así que
para la Norteamérica Corporativa y como lo reza el capítulo VI de su Estrategia
de Seguridad Nacional, “Ignite a New Era of Global Economic Growth through Free
Markets and Free Trade” (Encender una nueva era de crecimiento económico
mediante mercados libres y libre comercio),
“las
lecciones de la historia son claras: economías del mercado, no economías de
comando y control bajo la mano pesada del gobierno, constituyen la mejor manera
de promover prosperidad y reducir la pobreza”.[50]
¡Y esto lo
dice precisamente una administración íntimamente fusionada con las grandes
corporaciones transnacionales, la cual, mediante un sistema de comando y
control implementado a nivel mundial por la mano pesada del propio gobierno
estadounidense, promueve la prosperidad de la América Corporativa y reduce
efectivamente la pobreza al asegurar el exterminio de los pobres del
planeta, de billones de fuerzas de trabajo obsoletas, por medio de la guerra en
permanencia.
“Seguridad
nacional” se traduce entonces en asegurar las ganancias para las grandes
corporaciones transnacionales con base en EE.UU., “interés nacional” se traduce
en los intereses económicos de la clase social reducida, que concentra en sus
manos el capital, “democracia” se traduce en "la imposición de la
dictadura del capital” y “libertad” en esclavitud. En este mismo sentido hay
que comprender la aseveración hecha en el capítulo VII, de que “mercados
libres y libre comercio son prioridades de nuestra estrategia de seguridad
nacional.”[51]
Ahora bien, en lo que concierne específicamente a América Latina y como establecido en el capítulo VI de la Estrategia de Seguridad Nacional, los EE.UU., con miras a promover el comercio libre en función de velar por su “interes de seguridad nacional”, se proponen “presionar iniciativas regionales”, constando que “los EE.UU. y otras democracias en el Hemisferio Occidental han acordado crear el Área de Libre Comercio para las Américas, intentando su terminación para el 2005.”[52]
Las
inciativas hemisféricas como el ALCA, las iniciativas regionales como la
Iniciativa Regional Andina y “planes” particulares como el “Plan
Puebla-Panamá”, el “Plan Colombia” y el “Plan Dignidad”, son, esencialmente, estrategias
de expropiación bajo diferentes disfraces, con un impacto nefasto para la
gran mayoría de las poblaciones de los países afectados, es decir, para las
fuerzas de trabajo físicas.
Dentro de
este cuadro, el ALCA constituye el “plan maestro” para abrirle el paso a las
corporaciones transnacionales al tesoro latinoamericano, garantizándoles el
acceso irrestricto a los recursos naturales e inclusive biológicos, para su
privatización bajo los derechos de la propiedad intelectual, interfiriendo en
la soberanía de los países particulares al modificar sustancialmente sus
constituciones nacionales. La Iniciativa Regional Andina es compuesta de planes
particulares como el “Plan Colombia” y “Plan Dignidad”, reforzando los
objetivos trazados por el ALCA.[53]
La Iniciativa
Regional Andina básicamente consiste en asistencia financiera
estadounidense en el orden de 800 millones de dólares (año 2002) para financiar
“programas anti-narcoticos”, fomentar la “cimentación de instituciones
democráticas” y brindar “asistencia de desarrollo” para las siete naciones
latinoaméricanas que forman parte de esta inciativa, es decir, Panamá,
Colombia, Venezuela, Ecuador, Peru, Bolivia y Brazil.[54] El mero hecho de que la mitad de la
“ayuda financiera” se destina a la asistencia en materia de seguridad y
“ejecución de la ley” deja entrever, que esta iniciativa busca sobre todo
reforzar y extender las capacidades militares y de vigilancia policíaca desde
Panamá hasta Bolivia en nombre de la “lucha contra las drogas”.
Finalmente,
el Plan Puebla-Panamá, que abarca la región sur de México y todos los
países de Centroamérica, comprende una zona geoestratégica de suma importancia
por constituir la parte geográficamente más angosta del continente Americano,
apta para crear nuevas rutas de transporte que conectan los mercados del
Atlántico y del Caribe con los del Pacífico, y consiste en una serie de
proyectos de privatización de recursos naturales estratégicos y de
desplazamiento de las poblaciones locales, entre los cuales destaca la
privatización de lo que se conoce como el “corredor biológico mesoaméricano”,
contenedor de una de las biodiversidades más importantes del mundo y lucrativo
potencial para las grandes corporaciones estadounidenses del sector
biotecnología y agri-farmacéutico.[58]
5.
Conclusión
Hemos visto
el estrecho engranaje que existe entre el Project for a New American Century,
su declarado objetivo de garantizar y prolongar en el tiempo la incontestada
supremacía estadounidense en todos los ámbitos de la vida planetaria, el
reflejo de estos lineamientos globofascistas en la Estrategia de Seguridad
Nacional estadounidense, y su traducción en la actual política hemisférica de
la administración Bush, a través de una serie de “iniciativas regionales” y
“planes”, aquí brevemente esbozados, con nefastos impactos sobre la mayoría de
la población Latinoaméricana.
Sin ánimo
de desalentar a las fuerzas progresistas que están luchando para un futuro
mejor en todo el mundo, específicamente en América Latina y en nuestra querida
Venezuela, tenemos que tener bien claro el tamaño del problema al que nos
estamos enfrentando, en toda su magnitud, extensión e implicación, como conditio
sine qua non, es decir, precondición rudimentaria, antes de poder
formular, con serenidad y seriedad, dentro y fuera de nuestra realidad
histórica desigual y “atrasada”, posibles alternativas que apuntan hacia la
emancipación frente al globofascismo, fase final de “capitalismo corporativo”.
En este
sentido concluimos nuestras indagaciones con una cita, que sintetiza la lógica
perversa inherente al capital, su “misión histórica”, que es la de su
auto-revolución constante, que es, al mismo tiempo, el proceso de su propia
auto-aniquilación.
A quienes
esperan ahora una famosa cita de un par de famosos pensadores barbudos, autores
del famoso Manifiesto Comunista, los tenemos que decepionar. - En palabras de Michael Ledeen, anterior
consultor del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense en la era Reagan y
actual miembro del “American Enterprise Institute”, la “casa madre” del
Proyecto para un Nuevo Siglo Américano:
“Destrucción creativa es nuestro segundo apellido. Tanto dentro de nuestra sociedad, como en el exterior. Diariamente estamos derrumbando el viejo orden, desde los negocios hasta la ciencia, la literatura, el arte, la arquitectura y el cine, hasta la política y la ley. Nuestros enemigos siempre han odiado este hurracán de energía y creatividad, el cual amenaza a sus tradiciones (qualesquiera que sean) y los avergüenza por su incapacidad de llevar el paso a nosotros. Al observar a la América borrar las sociedades tradicionales, nos temen, por que no desean ser borrados. No pueden sentirse seguro mientras que nosotros existimos, por que es nuestra existencia misma – nuestra existencia, no nuestras políticas – que amenaza a su legitimidad. Tienen que atacarnos para poder sobrevivir, al igual que nosotros tenemos que destruirlos para avanzar nuestra misión histórica.”[59]
[1] PNAC – Project for a New
American Century
[2] Véase “Project Censored”, un
proyecto investigativo de sociología y análisis de medios de la Sonoma State
University, California, que expone el grado de censura existente en los medios
de comunicación de masas en los EE.UU. El PNAC lideriza su lista de los “Top
25”, bajo el título “The Neoconservative Plan for Global Dominance” (El Plan
Neoconservador de Dominación Global). http://www.projectcensored.org/publications/2004/;
revisado el 26/10/03.
[3] William Kristol es el presidente
del Proyecto; sus directores son Robert Kagan, Devon Gaffney Cross, Bruce P.
Jackson and John R. Bolton; el director ejecutivo es Gary Schmitt; véase “About
the PNAC” en “Rebuilding America´s Defenses. Strategy, Forces and Resources for a new
Century”: http://www.newamericancentury.org/RebuildingAmericasDefenses.pdf; revisado el 24/10/03.
[4] Firman: Elliot Abrahams, Gary Bauer, William J. Bennett, Jeb Bush, Dick
Cheney, Eliot A. Cohen, Midge Decter, Paula Dobriansky, Steve Forbes, Aaron
Friedberg, Francis Fukuyama, Frank Gaffney, Fred C. Ikle, Donald Kagan, Zalmay
Khalilzad, I. Lewis Libby, Norman Podhoretz, Dan Quayle, Peter W. Rodman,
Stephen P. Rosen, Henry S. Rowen, Donald Rumsfeld, Vin Weber, George Weigel,
Paul Wolfowitz.
[5] Véase http://www.newamericancentury.org/statementofprinciples.htm;
revisado el 24/10/03.
[6] ibidem
[7] Llama poderosamente la atención en
este contexto, de que la persona menos apta para representar de modo
alguno un liderazgo global de tales proporciones, es, precisamente, el actual
presidente de los EE.UU., G.W. Bush. Resulta además grave y preocupante, que la
mayoría de los norteamericanos apoyen, todavía a estas alturas, lo que podría
denominarse la caricatura o antítesis de un “líder”, una persona política y
diplomáticamente inepta.
[8] Los “intereses y valores
americanos”, al igual que la promoción de “libertad política y económica en el
exterior”, corresponden, como es notorio, en lo económico a la total
deregulación de los mercados y en lo político al desmantelamiento de lo que
todavía queda de las políticas económicas y sociales reguladoras de los estados
nacionales - visión neoliberal, que choca frontalmente con el concepto de la
“libre autodeterminación de los pueblos”
y la “soberanía nacional”, y que se traduce explícitamente, para América
Latina, en el proyecto del ALCA.
[9] Si se estudian con detención las
consecuencias de la política exterior estadounidense, implementada a lo largo
de décadas en todo el mundo y específicamente recientemente en Medio Oriente
para asegurar la “paz y seguridad”, se perfila exactamente lo contrario:
asegurar, por décadas a venir, la desestabilización e inseguridad,
intimidando y desconcertando a poblaciones de países y regiones enteras con el
fin de que acepten, al final de la cuenta y en medio del caos inducido por la
propia política exterior estadounidense, la “inevitable” “mano fuerte”, sea
ésta impuesta por un cuerpo supranacional como la ONU, indirectamente
respondiendo a intereses y presiones de los EE.UU., o por los mismos EE.UU.,
como ha pasado en el caso escandaloso y trágico de Iraq.
[10] Sustituto bienvenido para el
difunto fantasma del comunismo.
[11] Véase la erosión de las libertades
civiles ancladas en la Bill of Rights bajo los “Patriot Act” I y II (http://www.aclu.org/SafeandFree/SafeandFree.cfm?ID=12126&c=207,
revisado 24/10/03); y la progresiva consolidación y unificación de vastos bases
de datos que recogen información sobre ciudadanos comunes y corrientes en todo
el mundo, y su conversión en bancos de datos accesibles sin restricciones a los
servicios de inteligencia y de defensa de los EE.UU. (ejemplo “Choice Point”, http://www.politechbot.com/p-01917.html)
[12] Proyecto, que no sólo está diseñado
en función de excluir, sino propiamente eliminar, bien sea por orden
económico-social, bien sea por guerras, la gran masa de la población mundial,
vendedores de su obsoleta fuerza de trabajo física en una época cuya generación
de “riqueza” se basa primordialmente en el trabajo intelectual; véase mi trabajo, “Acerca de la función
objetiva del terrorismo y racismo en la era de la globalización”, en: http://www.geocities.com/juschmi/publications00012.html.
[13] El Documents Center de la
Universidad de Michigan presenta una lista diferenciada de “think tanks” en su
página web http://www.lib.umich.edu/govdocs/psthink.html;
revisado el 28/10/03.
[14] “Military-Industrial-Complex”;
famoso termino empleado por el presidente estadounidense Dwight Eisenhower en
su discurso de despedida, al terminar su mandato en 1961.
[15] Para más detalles sobre estas
fundaciones, consúltese http://www.mediatransparency.org/funders/bradley_foundation.htm;
http://www.mediatransparency.org/funders/smith_richardson_foundation.htm;
http://www.mediatransparency.org/funders/john_m_olin_foundation.htm;
http://www.mediatransparency.org/funders/scaife_foundations.htm
; revisados el 28/01/03.
[16] Más de una docena de personas del AEI han sido nombradas por el actual
presidente George W. Bush a ocupar altos cargos en su administración. La
mayoría de la junta directiva del AEI la constituyen directores de grandes
companías como la ExxonMobil, Motorola, American Express, State Farm Insurance
y Dow Chemicals. Entre los donadores poderosos figuran las fundaciones
conservadoras como precisamente las fundaciones Lynde and Harry Bradley,
Smith-Richardson, Olin, and Scaife. Entre los
patrocinadores corporativos figuran: General Electric, Amoco, Kraft, la Ford
Motor Company, General Motors, Eastman Kodak, Metropolitan Life, Proctor &
Gamble, Shell Companies, Chrysler, Charles Stewart Mott, General Mills,
Pillsbury Company, Prudential, American Express, AT&T, Corning Glass Works,
el Morgan Guarantee Trust, industrias PPG. Kenneth
Lay, director de la quebrada mega-corporación energética, Enron, figuraba hasta
hace poco en el directorio de los administradores de bienes del AEI. Y entre
estos últimos se encuentra además el actual vicepresidente de los EE.UU., Dick
Cheney. Véase: http://www.pfaw.org/pfaw/general/default.aspx?oid=4456; revisado el 28/10/03.
[17] http://www.mediatransparency.org/search_results/info_on_any_recipient.php?recipientID=258
; revisado el 28/10/03. Conste de paso, que la “companía madre” de la
fundación Bradley, la Allen-Bradley Company de Milwaukee, productora de
componentes electrónicos y de radio, fue comprada en 1985 por la Rockwell
International Corporation, una corporación líder del sector defensa y
aeroespacial, causando un incremento enorme en el valor patrimonial de la
Bradley Foundation, lo que la situó en el primer plano de las fundaciones del
espectro neoconservador en los Estados Unidos. (Véase http://www.endthewar.org/Downloads/CLIflyer.pdf ; revisado el 28/10/03
[18] Véase Liam Scheff, Winning the Election – The Republican Way: Racism,
Theft and Fraud in Florida; en: http://www.gregpalast.com/detail.cfm?artid=217&row=1;
revisado el 31/10/03, y Greg Palast, “The great Florida Ex-Con Game: How the
´felon´ voter-purge was itself felonious”, en http://www.gregpalast.com/detail.cfm?artid=122&row=1,
revisado el 31/10/03.
[19] Véase una compilación extensa de información y artículos sobre este
personaje en http://home.earthlink.net/~platter/neo-conservatism/wolfowitz.html; revisado el 31/10/03. Su biografía es disponible en la página web del
Departamento de Defensa de los EE.UU. en: http://www.defenselink.mil/bios/depsecdef_bio.html; revisado el 31/10/03.
[20] Véase http://www.truthout.org/docs_03/103103A.shtml
y http://www.publicintegrity.org/wow/; ambos consultados el 31/10/03.
[21] Véase un reporte extenso en: http://www.moveon.org/moveonbulletin/bulletin1.html; revisado el 31/10/03.
[22] Véase el pérfil del personaje en http://news.bbc.co.uk/1/hi/world/americas/1555349.stm;
revisado el 31/10/03; para su biografía consúltese la página del Departamento
de Defensa en: http://www.defenselink.mil/bios/secdef_bio.html;
revisado el 31/10/03.
[23] Véase http://www.endthewar.org/Downloads/CLIlong.rtf.; revisado el 29/10/03.
[24] Véase un artículo publicado por
Perle en The Guardian, el 21 de Marzo del 2003 titulado “Thank God for
the Death of the UN”, (Gracias a Dios por la muerte de las Naciones Unidas)
donde, al examinar los escombros de las Naciones Unidas en el marco de la
guerra de agresión estadounidense contra Iraq, consta lo siguiente: “Al
cerner los escombros, será importante de preservar, aún mejor de comprender, la
ruina intelectual de la ficción liberal de (garantizar la) seguridad mediante
el derecho internacional y administrado por instituciones internacionales.”
(traducción propia del inglés). En: http://www.guardian.co.uk/Iraq/Story/0,2763,918812,00.html; revisado el 31/10/03.
[26] Véase http://www.endthewar.org/Downloads/CLIlong.rtf.; revisado el 29/10/03.
Más información sobre Kristol en: http://www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/shows/iraq/interviews/kristol.html; revisado el 29/10/03.
[27] Véase el perfil extenso de este
personaje: http://home.earthlink.net/~platter/neo-conservatism/bolton.html; revisado el 31/10/03.
[28] Véase http://home.earthlink.net/~platter/neo-conservatism/elliot-abrams.html; revisado el 31/10/03.
[29] Véase Ed Vulliamy, http://observer.guardian.co.uk/international/story/0,6903,688071,00.html
[30] Véase Bill Berkowitz, "Back to
the Future", http://www.workingforchange.com/article.cfm?ItemID=11645;
revisado el 31/10/03. El
National Endowment for Democracy ("Fundación Nacional para la
Democracia") era un colaborador activo durante la administración Reagan en
la desestabilización de Centroamérica y su conversión en campos de exterminio
en los años 80. Entre el grupo de directores del NED figuran, aparte de Vin
Weber, Francis Fukuyama, científico político, asesor a la Rand
Corporation (un "think tank" creado en 1946 por la US Air Force y hoy
asesor estratégico de todas las ramas del sector militar estadounidense), autor
del conocido libro "El fin de la Historia y el último Hombre", y
también integrante del Proyecto para un Nuevo Siglo Americano; el general Wesley
K. Clark, anterior comandante supremo de la OTAN en Europa, ahora asociado
a la Stephens Group, un consorcio bancario; y Frank Carlucci, anterior
Secretario de Defensa y Consejero de Seguridad Nacional bajo la administración
Reagan, y actual director de la Carlyle Group, un consorcio banquero que está
profitando de la "guerra contra el terrorismo" (véase http://www.hereinreality.com/carlyle.html;
revisado el 01/11/03). Información detallada en: Berkowitz, ibidem; y en la
propia página web de NED, http://www.ned.org/about/who.html
; revisado 01/11/03
[31] Citado en Berkowitz, ibidem;
traducción propia del inglés.
[32] Ibidem.
[33] Véase el artículo de Christopher
Marquis en el Sydney Morning Herald del 26.04.02, titulado: “Washington
channelled funds to groups that opposed Chávez”; en http://www.smh.com.au/articles/2002/04/25/1019441285250.html
; revisado el 01/11/03.
[34] Véase la página web oficial del NED
al respecto, donde aparece la lista de los 15 beneficiarios, su ámbito y radio
de acción en Venezuela, y el respectivo monto concedido: http://www.ned.org/grants/02programs/grants-lac.html; revisado el 01/011/03.
[35] Rebuilding America´s
Defenses: Strategy, Force and Resources for a New Century. El
autor principal de este documento es Thomas Donnelly, director de
comunicaciones e iniciativas estratégicas de la Lockheed Martin Corporation
(desde 2002); escritor y analista de asuntos militares, de defensa, seguridad
nacional y política exterior, miembro eminente del PNAC y también miembro del
American Enterprise Institute (AEI). Documento entero disponible en formato
*.pdf en: http://www.newamericancentury.org/RebuildingAmericasDefenses.pdf; consultado el 10/10/03; una versión
“online” se consigue en: http://cryptome.org/rad.htm ; consultado el 24/10/03.
[36] Rebuilding America´s
Defenses, : http://www.newamericancentury.org/RebuildingAmericasDefenses.pdf; introducción, (i)
[37] Ibidem; mi traducción. Cabe destacar aquí y como lo señala el documento
en la introducción, que éste se basa en la estrategia de defensa delineada por
el Departamento de Defensa bajo Dick Cheney en los últimos días de la
administración “Bush-Padre”. La Defense Planning Guidance (Guía de
Planificación de Defensa), elaborada en los primeros meses de 1992 por Paul
Wolfowitz, hoy Secretario Adjunto de Defensa, declaró como prioridad y primer
objetivo de la política exterior y militar estadounidense en el mundo
post-Guerra Fría, el evitar a toda costa el auge de una nueva gran potencia
rival, bien sea a nivel regional, bien sea a nivel global, figurando entre los
posibles candidatos considerados en aquél entonces, países como la propia
Rusia, Alemania, Japón y la India. El segundo más importante objetivo lo
constituía el velar por los intereses y promover los “valores” de América en
todo el mundo, incluyendo la posibilidad de emprender “acciones unilaterales”
por parte de los EE.UU. si así lo considerasen necesario. El documento fue
filtrado a la New York Times, causó una controversia pública y fue
posteriormente re-elaborado en terminos menos tajantes. – Véase también la
entrevista con el presidente del PNAC, William Kristol, en: http://www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/shows/iraq/interviews/kristol.html;
revisado 24/10/03.
[38] En la calculación y proyección de
lo que se consideraba un presupuesto militar “adecuado” en cuanto a los retos
trazados, se partía, por cierto, del primer superávit presupuestario federal en
tres décadas, acumulado por la administración Clinton (en el orden de 236,4
billones de dólares americanos) , y que se proyectaba hacia por lo menos una
década, es decir, hacia el futuro cercano; véase http://www.bushwatch.org/deficit.jpg;
revisado 10/10/03.
[39] Nótese bien, que el termino patria
(“homeland” en inglés) no está precisamente “de moda” en los países
industrializados, ya que ha adquirido una connotación eminentemente fascista a
partir de la Segunda Guerra Mundial, y desde entonces casí ha desaparecido del
uso idiomático de estos países. En la historia de los EE.UU. es la primera vez
que se emplea este término en los asuntos de seguridad nacional, de manera
semi-oficial en los documentos del PNAC, y oficialmente después del 11 de
Septiembre de 2001, cuando se formula la Estrategia Nacional de Seguridad y se
crea, en tiempo récord, una especie de departamento de seguridad, defensa e
inteligencia unificado, el Department of Homeland Security.
[40] Con respecto al proceso de
transformación militar y de la guerra misma por las nuevas tecnologías, el
documento, en su capítulo V, titulado „Creating tomorrow´s dominant Force”
(Creando la Fuerza Dominante del Futuro), teme, que “aún cuando (el proceso
de transformación) lleva a un cambio revolucionario, muy probablemente será un
(proceso) largo, en ausencia de un evento catastrófico y
catalizador – como un nuevo Pearl Harbour.” Véase “Rebuilding America´s Defenses”,
op.cit., pág. 51, traducción propia del inglés; nuestro énfasis. - ¡Esto es ni más ni menos que una “profesía
magnífica” del 11 de Septiembre del 2001!
[41] Rebuilding America´s Defenses,
op.cit. págs. 2/3;
traducción propia del inglés.
[42] Ibidem, págs. 59/60; traducción
propia del inglés.
[43] Véase el capítulo „Key Findings“;
ibidem, páginas iv, v.
[44] Y sigue la frase: ...mientras que Iraq, Iran y Corea del Norte
se están apresurando en desarrollar misíles balísticos y armas nucleares como
disuasión a las intervenciones Americanas en regiones, las cuales ellos buscan
dominar.” - Rebuilding America´s Defenses, op. cit., pág.4, traducción propia
del inglés.
[45] Ibidem, pág. 12. Para un
asesoramiento bastante detallado en lo referente a la constelación de fuerzas
tecnológico-militares entre China y EE.UU. en el “teatro de guerra del
espacio”, véase el artículo de Dr. Larry M. Wortzel, “China and the
Battlefield in Space”, publicado en la página de Investigación &
Análisis de la Heritage Foundation: http://www.heritage.org/Research/AsiaandthePacific/wm346.cfm; revisado el 02/11/03.
[46] „Rebuilding America´s Defenses“,
op.cit., pág.19
[47] Ibidem, pág. 16; traducción propia del inglés. - Cabe destacar aquí,
que ante la visión estratégica esbozada y elaborada por el PNAC hace
exactamente tres años, que busca evitar el auge de posibles potencias
competidoras en cualesquiera sea el ámbito, se presenta la invasión y ocupación
estadounidense del Iraq desde otra óptica. Si bien es cierto, que el petróleo
ha sido un factor clave de por sí sólo en su calidad de ser fuente de energía y
por supuesto fuente de enormes negocios para los consorcios energéticos
estadounidenses, también es cierto, que juega un papel aún mayor en cuanto que
se convierte en un factor directo de dominación: “El control sobre el Golfo
Pérsico se traduce en el control sobre Europa, Japón y China.” Véase Michael
Klare, profesor de Hampshire College en Massachusetts y autor de Resource
Wars, (Guerras de Recursos)
citado en: http://www.motherjones.com/news/feature/2003/10/ma_273_01.html y
http://www.greenleft.org.au/back/2003/531/531p14.htm; revisados el
01/11/03
[48] La Heritage Foundation,
padrocinadora del PNAC, reclama en su página Investigación & Análisis, que
“la creciente amenaza de ataques de mísiles balísticos es la razón principal
por la cual el presidente Bush retiró los EE.UU. del Tratado ABM de 1972” (http://www.heritage.org/Research/MissileDefense/index.cfm; revisado el 02/11/03 ); mientras
que Dr. Helen Caldicott, la figura líder del movimiento anti-nuclear, y autora
del libro “The New Nuclear Danger: George Bush´s Military Industrial Complex”,
considera, que la abrogación unilateral del Tratado ABM por la administración
Bush, por el contrario, incrementa la amenaza de ataques de misíles balísticos,
al fomentar la proliferación. La razón principal del retiro de la
administración Bush del tratado es la de establecer las bases para que las
grandes corporaciones de defensa como la Lockheed Martin puedan proceder con la
militarización del espacio. (http://home.earthlink.net/~platter/neo-conservatism/heritage.html); revisado el 29/10/03. En este
contexto es pertinente recordar, que el autor principal del “manifiesto
militarista” del PNAC es, precisamente, el ahora Director de Comunicaciones e
Iniciativas Estratégicas de la Lockheed Martin, Thomas Donnelly.
– En cuanto al desarrollo y la implementación de “armas nucleares tácticas” por
parte de los EE.UU., véase la Nuclear Posture Review, http://www.globalsecurity.org/wmd/library/policy/dod/npr.htm;
revisado el 02/11/03.
[49] Véase el Capítulo III de la
National Security Strategy, http://www.whitehouse.gov/nsc/nss3.html; revisado el 03/11/03.
[50] http://www.whitehouse.gov/nsc/nss6.html; revisado el 03/11/03.
[51] “Free markets and free trade are
key priorities of our national security strategy”, véase National Security
Strategy, http://www.whitehouse.gov/nsc/nss7.html;
revisado el 03/11/03.
[52] http://www.whitehouse.gov/nsc/nss6.html;
revisado el 03/11/03; traducción propia, el énfasis es nuestro.
[53] Véase http://www.nadir.org/nadir/initiativ/agp/pgaeurope/leiden/alca.htm; revisado el 04/11/03.
[54] Véase http://www.state.gov/p/wha/rls/fs/2001/2980.htm;
revisado el 04/11/03.
[55] Véase
“New US Biowarfare Threat on Colombia”, News Release del Sunshine
Project, del 12 de Diciembre del 2002. (Haga click en la categoría “Agent Green”). http://www.sunshine-project.org/;
revisado el 04/11/03. Véase también Someshwar Singh, “EE.UU. analizará “guerra
biológica”, en: http://www.revistadelsur.org.uy/revista.109/America_Latina.html
; revisado el 04/11/03.
[56] Véase http://www.monsanto.com/monsanto/layout/about_us/board.asp;
y http://www.lockheedmartin.com/about/leadership.html revisados el 04/11/03.
[57] Una de las mejores fuentes en
internet que ha reportado sobre y desenmascarado la “lucha contra las drogas”
es The Narco News Bulletin de Al Giordano y su equipo de periodistas
auténticos, documentado en: http://www.narconews.com/.
[58] Véase “Plan Puebla-Panamá:
¿Desarrollo o Neocolonización?”, en http://www.nadir.org/nadir/initiativ/agp/free/ftaa/noticias_nl/planpueblaes.htm;
revisado el 04/11/03. - Para un asesoramiento más extenso acerca de los planes
Colombia, Dignidad y Puebla-Panamá, consúltese el trabajo de Robinson
Salazar Pérez, "Los avatares del Plan Colombia, Plan Dignidad y el
Plan Puebla- Panamá", Universidad Autónoma de Sinaloa, México, documento
disponible en formato *.pdf en: http://convergencia.uaemex.mx/rev30/30.pdf/robinson.pdf;
revisado el 04/11/03.
[59] Michael Ledeen, “The War against the Terror Masters” (La guerra contra
los maestros del terror), citado en: http://communityforpeace.net/pnac.htm;
revisado el 28/10/03, traducción propia del inglés.