La gigantesca concentración
de hoy echa por tierra todas las mentiras mediáticas sobre la pérdida
de popularidad de Chávez. No sólo se llenó la avenida
Bolívar, sino que la multitud copó las calles de los alrededores.
Hasta en la avenida Urdaneta y Andrés Bello había aglomeraciones
chavistas, mientras que la Lecuna era un hervidero de boinas rojas. A las
11 de la mañana, antes de que se pusieran en movimiento los grupos
que venían de La Bandera y Petare, ya la Bolívar rebosaba
y el gentío llegaba al jardín botánico. La marcha que
venía del este tuvo que ser desviada a la avenida México,
pues no cabía un alma en el lugar de reunión previsto. La inmensa
movilización demostró dos cosas: que el proceso de cambios
tiene intacto el respaldo nacional, como lo reflejan las encuestas serias
y, sobre todo, el chavismo es una fuerza poderosa, organizada y con capacidad
logística para desplazar esa inmensa marea humana caraqueña
respaldada por millares de personas de todos los rincones del país.
Otra cosa
que quedó clara, y bien clara, es que la violencia está del
lado opositor. Se demostró la falsedad de los supuestos asaltos de
las “hordas chavistas” a las urbanizaciones de clase media. Todo el pánico
que sembró la Coordinadora Democrática con su descarada campaña
de rumores, era un invento. Lo idearon en sus laboratorios de guerra sucia.
Dicho sea de paso, ni los mismos opositores de a pie, las personas de clase
media que odian a Chávez porque así se lo dice Caín
Cisneros o Miguel Henrique Otero, se tragan lo de la violencia chavista.
En algunos balcones bajo los cuales pasaron las marchas, uno que otro exaltado
tocó cacerolas o colocó trapos negros en plan de provocación,
quizá ansiando que se produjesen los anunciados saqueos. La respuesta
de esas personas tantas veces acusadas de violentas no pasó de una
mera rechifla.
Nuevamente quedó
claro que los violentos, los criminales, los asesinos, hay que buscarlos
en el lado de los jefes opositores. Fueron los “coordinadores” quienes hicieron
detonar un artefacto explosivo en la avenida México, con saldo de
un muerto y más de una docena de heridos. Es un nuevo asesinato a
anotar en la cuenta de los capos de la Coordinadora.
Desde ayer
empezó la campaña para intentar tumbar el efecto de la concentración
chavista. Nuevamente recurren a los mismos tópicos infantiles, creíbles
sólo por quienes están cegados por el odio y los medios les
arrebataron la capacidad crítica. Desde el canallesco infundio de
que quienes participan en los actos revolucionarios lo hacen a cambio de
dinero, hasta la estupidez de descalificarlos por la presencia de personas
de todo el país, buena parte de las cuales llegan en autobuses. Esto
último lo que indica es que el chavismo es una fuerza orgánica,
con presencia en todos los rincones, capaz de desplazar multitudes y generar
entusiasmo. De nuevo quedó claro que la calle es del chavismo. El
contraste entre el mitin del 23 de enero y las decrecientes concentraciones
opositoras no puede ser más notable. Los medios podrán mentir
cuanto quieran, pero todo el que quiso pudo ver en televisión que
Venezuela sigue siendo chavista.
La verdad es que Chávez
se los pegó otra vez. Lleva a la oposición de derrota en derrota.
A la Coordinadora no le funciona nada. La lista de reveses sufridos en los
últimos días es interminable e incluye golpes nobles, como
la suspensión del referéndum del 2F, el creciente aislamiento
internacional, la virtual rendición de Carlos Ortega pretendiendo
evadir su responsabilidad en el paro, las propuestas de Cárter para
resolver la crisis dentro de la constitución, el fracaso en que el
público deje de pagar IVA, la detección de sus mentiras flagrantes,
como ésa de que la gasolina que ahora se vende daña los carros
y, encima, Chávez les clava el gigantesco acto de masas del 23 de
enero, restregándoles en la cara que sigue siendo dueño de
la calle. El Presidente los lleva como a efebo de Primero Justicia pa’ la
quebrada...
El vicealmirante retirado
Iván Carratú Molina es uno de los inventores del asalto chavista
a las urbanizaciones de clase media. Formó parte del laboratorio
que ideó esta patraña y, además, visitó varias
zonas residenciales, reuniéndose con vecinos para exhortarles a comprar
armas para defenderse de las “turbas”. El ex jefe de la casa Militar de
Carlos Andrés Pérez es un militar muy bien formado, con mucho
adiestramiento, gracias al cual adquirió la habilidad para cargarle
el neceser a Cecilia Matos con la izquierda o la derecha. Pese a su excepcional
talento para la jaladera, no “llegó”, es decir nunca fue Comandante
de su Componente ni Ministro, por el profundo desprecio que le tienen sus
compañeros de la Armada. Eso sí, es un desprecio que se ganó
a pulso, con gran esfuerzo y gracias a una larga trayectoria, iniciada en
la Academia Naval. En fin, un sujeto con una trayectoria reptilínea.
Carratú logró pasar a retiro con una enorme fortuna malhabida,
parte de la cual ya perdió en apuestas. Este “almirante de fragata”
fue el socio de Pedro Lovera y la misma Cecilia Matos en el caso Turpial,
un guiso para clavarle equipos de comunicaciones a la Armada.
El pobre Gustavo Caín
Cisneros no da una. Todo le sale mal y al paso que va terminará en
la miseria, a la que arrastrará a sus familiares (sus primos, la
familia de Oswaldo, fueron más previsores y diversificaron su patrimonio).
AOL-Time- Wárner intenta rematar su imperio editorial, que incluye
la gigantesca Random House, para reducir una deuda que sobrepasa los 25
mil millones de dólares. Nadie, ni una sola empresa, manifiesta interés
en adquirir esa parte de la corporación donde Cisneros colocó
casi todo su dinero y, además, contrajo deudas fabulosas para poder
adquirir suficientes acciones como para ser parte importante de la quebrada
AOL. Si a esto se agrega el desplome de Directv no sería raro que
pronto viéramos a Caín Cisneros recogiendo latas por Caracas.
Y ahora ya no está por ahí Carlos Lehder Rivas para echarle
un cable...
La irresponsabilidad
de Luis de Ugalde y su desmesurada ambición política pone
en peligro la supervivencia misma de la Universidad Católica Andrés
Bello. Este sacerdote jesuita, en complicidad con su superior, Arturo Sosa
y el “amigo” de éste, Mikel de Viana, embarcaron a la UCAB en una
aventura política que compromete seriamente las finanzas de esa institución.
La misma ya tenía serios problemas financieros por la pésima
administración de sus actuales autoridades. Al sumarse esa casa de
estudios al paro golpista, el gobierno decidió que bajo ninguna circunstancia
entregará el subsidio correspondiente a los meses de diciembre y
enero, pues sería incurrir en delitos de salvaguarda pagarle a quien
no trabajó. Tampoco abundan los estudiantes dispuestos a dejarse
robar, cancelando por una educación no recibida. Por el contrario,
el personal tiene derecho a cobrar, pues en su mayoría acudió
a laborar y el rector les impidió hacerlo.
Otro que impide laborar
a sus trabajadores es Andrés Sosa Pietri. El ex presidente y contratista
de Pdvsa (guisa con válvulas para la industria petrolera) decidió
cerrar su planta mientras dure el paro, pues está metido hasta el
cuello en el golpe. Sosa está muy molesto con la administración
actual de Pdvsa, pues le obligan a vender sin sobreprecio y le compran sólo
la cantidad de válvulas que requiere la empresa, no como antes de
1999, -incluyendo cuando él era el capo, que se compraba a sí
mismo- que los almacenes de la petrolera rebosaban de mercancías
innecesarias adquiridas a la compañía de Sosa. Por cierto,
esas válvulas han sido el blanco favorito de los saboteadores petroleros
que, “presuntamente”, habrían recibido entrenamiento sobre cómo
dañarlas en una quinta en Chuao propiedad de Sosa.
No es sólo
Caín Cisneros el que le pide cacao a Chávez. También
los del Canal de la Gallina solicitaron ser recibidos por el Presidente.
Quieren negociar una sanción severa, pero que no acarree la suspensión
definitiva. Bragueta Eléctrica en persona llamó a Miraflores
pidiendo ser recibido por el Jefe de Estado. Hasta ahora el único
que permanece irreductible es Alberto Federico Ravell, a pesar de que patrono,
Guillermo Zuloaga, quiere pedir clemencia al gobierno. Según Ravell,
ex presidente y saqueador de Venezolana de Televisión, hay que seguir
la guerra hasta el final, pues con Chávez ya no tienen salvación.
La Vieja de Polar también
quiere seguir la guerra, pues no es capaz de medir fuerzas y piensa que
aún pueden ganarle al gobierno. Hay fuerte resistencia interna, incluso
en la alta gerencia de la cervecera, a negarse a pagar puntualmente los
impuestos. Contra la voluntad de la dueña, están sacando mercancías
al mercado para no ser objeto de un nuevo allanamiento.
Andrés
Mata, dueño por ahora de El Universal (está vendiéndolo,
pero no encuentra comprador dispuesto a pagar de contado) le ordenó
a Liliana Ortega, jefa de Cofavic, que arrecie su campaña de denuncias
contra el gobierno, acusándolo de violar derechos humanos. La pobre
Liliana, que es propiedad exclusiva de Mata, no sabe qué inventarse
para cumplir las órdenes de su amo.
En Wall Street dan por virtualmente
resuelto el conflicto petrolero venezolano. Dow Jones, la empresa que maneja
la información bursátil neoyorquina y dueña, entre
muchas otras cosas del influyente The Wall Street Journal,
asegura que entre el 75 y el 80 por ciento de los trabajadores de Pdvsa
laboran con normalidad, los marinos mercantes están a punto de suspender
el paro y el gobierno de Hugo Chávez avanza en el reestablecimiento
de todas las operaciones petroleras. Es una nueva derrota para la oposición,
pues hasta en La Meca del capitalismo reconocen el fracaso de la huelga
y la victoria oficial. Al final de este envío se incluye íntegro
el cable de AP/Dow Jones al respecto, destacando en negritas los párrafos
cruciales.
El diario bogotano
El Tiempo, a pesar de su fuerte antichavismo, da una lección
de ética a los dueños de medios venezolanos. En el editorial
de ese periódico comentan, bajo el título de “Chávez
se atornilla”, cómo se fortalece el gobierno venezolano y las
causas de ese fortalecimiento. La publicación colombiana lamenta
que eso sea así, pues preferiría que se derrumbara el sistema
político actual. El Tiempo festejó el 12 de abril la caída
de Chávez y el establecimiento de la dictadura de Carmona Estanga.
No obstante, no le ocultan información a sus lectores y señalan
los hechos. Es todo lo contrario a lo que hacen en Venezuela, donde los
editores reitera, diariamente le mienten al público, le ocultan información
y desvirtúan los hechos. Al final de este envío va el editorial
de El Tiempo.
La doctora Christiane Saltiel,
presidenta del Banco de Sangre de Caracas, en comunicación a esta
unidad de análisis aseguró que la campaña pidiendo
donaciones de sangre no tuvo finalidad política ni perseguía
aumentar el clima de alarma ante la posibilidad de graves hechos violentos
provocados por chavistas. En su carta, la médico hematólogo
afirma que la solicitud de donantes se debió a una baja importante
en los volúmenes de sangre acumulados. El Banco de Sangre está
adscrito a la Alcaldía mayor de caracas, actualmente a cargo de Alfredo
Peña. La doctora Saltiel señala que cualquier dato adicional
sobre este asunto puede pedirse a través del correo electrónico
de ese organismo: venezueladonasangre@cantv.net
Anexos: cable de AP/Dow
Jones y editorial de El Tiempo:
On the New York Mercantile
Exchange, front-month March crude ended
down 60 cents at $32.25 a barrel.
"It was a combination
of two things," said Phil Flynn, an analyst at Alaron
Trading Corp., referring to Thursday's decline in prices. "No. 1, we didn't
set a new all-time low in crude inventories.
No. 2, 75 percent to 80 percent
of Venezuelan oil workers are back at
their jobs."
February heating oil rose 0.34
cent to close at 91.53 cents a gallon,
while February gasoline slipped 0.12 cent to settle at 89.81 cents a gallon.
On
Natural gas for February
fell 21.5 cents to settle at $5.458 per 1,000 cubic feet.
Crude futures dipped early in
the session after data from the Department of Energy
and the American Petroleum Institute showed a surprise build in
In the week ended Jan.
17, crude stocks rose by 1.5 million barrels to 273.8 million
barrels last week as refinery utilization declined and imports rose
by 256,000 barrels a day to 8.745 million daily
barrels, the EIA reported.
The API report largely confirmed
those figures, showing a build of 181,000 barrels
in crude stocks and a surge of 548,000 barrels a day in imports.
"The key to this whole thing
is run cuts," said Bill O'Grady, an
analyst at A.G. Edwards in
Refiners have also been cutting
back on operations in response to a shortage of
Venezuelan crude oil, a concern that has helped send crude futures soaring.
While there were no signs that
the strike in Venezuela, now in its eighth week, is about
to end, news reports suggested that the government of President
Hugo Chavez is making modest progress in restoring oil operations.
Petroleos de Venezuela
SA, or PdVSA, the state oil monopoly, said Thursday that about 80 percent
of its hourly workers and half its administrative
staff have returned to work.
The news helped send crude prices
sharply lower.
Striking oil workers disputed
the claim.
PdVSA's comments come
after a first crack appeared in the strike after tanker pilots earlier
this week ended their strike at Lake Maracaibo, paving
the way for an increase in imports.
Meanwhile, Abdullah bin
Hamad al-Attiyah, president of the Organization of Petroleum Exporting
Countries, said the group is trying to "stabilize"
the oil market.
"We don't want to
see the world with a shortage of oil," al-Attiyah said in
Para Publicar.
JV
EDITORIAL
Chávez se atornilla
La falta de un líder que aglutine el desgaste de la oposición
y el entorno internacional le han dado un segundo aire al mandatario venezolano.
Con
el final del paro de pilotos de los buques cisterna de Venezuela, indispensables
para la exportación del petróleo, la huelga general iniciada
hace 52 días por la oposición para sacar al presidente Hugo
Chávez del Palacio de Miraflores empezó a resquebrajarse ayer.
Y aunque la confrontación que vive el vecino país sigue tan
viva como al principio de esta protesta, la más larga en su historia,
todo indica que esta no cambiará radicalmente, al menos por ahora,
el mapa político venezolano. Contra todos los cálculos de
sus adversarios, Chávez sigue firme en el poder, conserva una base
-así sea reducida- de apoyo popular y, sobre todo, no ha perdido
el soporte decisivo de las Fuerzas Armadas.
Lo
anterior explica el endurecimiento del gobierno chavista frente a sus adversarios,
cuyas muestras más recientes han sido la apertura de procesos administrativos
contra varios medios de comunicación antigobiernistas y el allanamiento
de las instalaciones de empresas acusadas de acaparamiento y especulación,
incluyendo a Panamco, la embotelladora de Coca-Cola. Para los antichavistas,
estas medidas son acciones desesperadas del gobierno, pero observadores
más imparciales podrían interpretarlas como la muestra de
que Chávez superó la crisis y se siente libre de actuar con
más energía contra la oposición.
Varias
circunstancias de índole interna y externa han contribuido a esta
situación. El cansancio y la frustración de los huelguistas
ante el escaso efecto político del paro; la división de la
oposición entre un ala dura, que insiste en la salida de Chávez
a cualquier precio, y otra blanda, que busca una fórmula constitucional;
y la falta, además, de un líder capaz de aglutinarla, hicieron
mella en un movimiento que pareció triunfante y ahora da signos de
claro debilitamiento.
Por
otra parte, Chávez se ha beneficiado de la internacionalización
de la crisis, un fenómeno inevitable, dada la gravitación
del petróleo venezolano en el mercado mundial. Estados Unidos, que
inicialmente asumió una actitud discreta, limitándose a apoyar
las gestiones de la OEA y de su secretario general, César Gaviria,
en busca de un acuerdo entre los bandos enfrentados, ha pasado a ejercer
un papel activo en procura de una salida que, necesariamente, debe enmarcarse
en la Constitución. Esto favorece la posición mantenida tercamente
por el mandatario, al rechazar el anticipo de elecciones y aceptar sólo
un referendo revocatorio en agosto, como lo contemplan las normas constitucionales.
La
preocupación que el conflicto venezolano genera en el exterior se
reflejó en el rápido acuerdo al que llegaron la semana pasada
varios gobiernos para crear el grupo de países amigos que apoyará
la gestión de la OEA (Estados Unidos, Brasil, Chile, México,
España y Portugal). También se tradujo en la llegada del presidente
Jimmy Carter a Caracas el lunes pasado, con el fin de ayudar en la búsqueda
de una solución, y en el anuncio del secretario general de la ONU,
Kofi Annan, de que enviará a un representante suyo a Venezuela con
el mismo propósito.
No
es fácil vaticinar qué tan eficaces serán las gestiones
de todos estos mediadores, pero es posible que surja al fin una fórmula
de conciliación, tanto por la acción de aquellos como por
un fenómeno que afecta por igual a todos los venezolanos: el deterioro
sin precedentes de la economía. Con el agravante de que su recuperación
a los niveles anteriores al paro tomará meses, si no años,
después de que este termine.
Si
bien parece que esta crisis no concluirá con la derrota del chavismo,
esto no significa que las cosas vayan a ser fáciles para Chávez
en el futuro inmediato. Frente a un electorado que lo eligió con
elevadísimas expectativas de cambio social y una crisis económica
agudizada al extremo, aquel enfrentará serios problemas de gobernabilidad.
Y la comunidad internacional, que hoy es una especie de salvavidas por su
defensa obvia de lo institucional, mañana será muy estricta
en la vigilancia de sus acciones, para impedir que un Chávez radicalizado
se salga de madre y se convierta, ahí sí, en el dictador que
la oposición viene denunciando.
La
situación de orden público, por otra parte, sigue siendo delicada.
No han cesado los choques callejeros (mañana, día en que se
conmemora la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez
el 23 de enero de 1958 y aniversario de la gran manifestación de la
oposición el año pasado, habrá marchas de ambos bandos).
Estos escenarios se volvieron muy riesgosos, como lo muestran los muertos
de los últimos días, y lo seguirán siendo mientras
no aparezca una fórmula electoral. Lo paradójico es que, de
aprobarse el referendo revocatorio y producirse otra elección presidencial
este año, no sería extraño que Chávez obtuviera
otro triunfo en las urnas, por la diversidad y debilidad de los candidatos
que le enfrentaría la oposición. Sería el final más
irónico de una crisis cuyos costos ya han convertido en perdedores
a todos los venezolanos.
*******************************************************************************************************************